La rebeldía que nos parió: Julieta Kirkwood y el hacer memoria en carne viva

En Chile, las “tomas feministas” del 2018 rearticularon un potente movimiento de mujeres y disidencias que recuperó espacios académicos como forma de protesta. Esta revuelta, que dio paso a la “tercera ola” del movimiento feminista chileno, demuestra la vigencia del legado teórico de Julieta Kirkwood, una figura referencial para el pensamiento por la liberación femenina en América del Sur.

Julieta Kirkwood es detenida. Día Internacional de la Mujer, 1984.
Archivo Eliana Largo

Por Belen Schaab

Hay fechas que, aunque no estén marcadas en la agenda social, hacen justicia por sí solas. Y ese fue el caso del aniversario Nº 33 de la desaparición física de la socióloga chilena Julieta Kirkwood, el 8 de abril del 2018, durante las manifestaciones feministas en Chile.

Para refrescar la memoria y entender de qué va la cosa, aunque no conozcamos a Kirkwood, quienes nos reconocemos como feministas anticapitalistas encontramos en ella el cobijo de muchas palabras que hoy identifican nuestras luchas y militancias.

Ese abril que pasaba totalmente inadvertido, un masivo grupo de estudiantes feministas chilenas irrumpió en la escena pública tomando universidades y colegios. Esto provocó un punto de inflexión que implicaría no solo una nueva forma de mirar y pensar la Educación, sino a la sociedad y sus tensiones de poder en conjunto.

La paralización total de 15 establecimientos educativos dio lugar a los debates y reflexiones feministas largamente adeudados en la sociedad chilena. La educación sexista y la impunidad institucional propias de la cultura patriarcal desnudaron como todo conflicto que toma estado público, a una sociedad con niveles de movilización importantes en sus juventudes, pero que en la práctica no llegaba a acentuar las contradicciones que, meses más tardes, decantaría como preludio del estallido social del 2019.

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Manifestaciones en Mayo del 2018. Agencia UNO

A toda opresión se le impone una rebeldía

La socióloga Julieta Kirkwood fue una de las grandes precursoras de la teoría feminista en Chile. Hacer lugar a los estudios de género en plena dictadura pinochetista la llevó a teorizar desde su práctica académica, sobre el rol contestatario de las mujeres en una historia teñida de opresión. Ella entendía que la superación detoda forma de dominaciónestaba determinada por la rebeldía que se le interponga. Pero la rebeldía no de manera individual, de mujer contra hombre, si no de la rebeldía social de las mujeres contra el sistema. Por eso toma la rebeldía humana como una respuesta feminista dentro del sistema capitalista patriarcal:

“No quiero decir que sólo el feminismo produce tal transformación en la práctica y la teoría. Podría afirmarse que toda la historia de la humanidad no es más que la historia de las sucesivas luchas —de sus triunfos y fracasos— por realizar, concretizar en la vida real, material, inmediata, las nociones humanas de libertad, igualdad, solidaridad. Estas ideas-fuerza han sido el motor de la historia humana y también han sido la razónúltima de todas las “rebeldías” humanas.”

Julieta abonaba a un feminismo como práctica de reflexión y movilización, es decir de la teoría a la acción y nuevamente a la reflexión. Esto introdujo nuevas dimensiones en el conocimiento y en la praxis político-social de los 80 que fueron tomados por los movimientos de mujeres. En Feminarios, (nombre atribuido por el Libro Las Guerrilleras de Monique Wittig) una compilación de textos, seminarios y clases desarrolla que las ideas-fuerzas son las que trascienden toda opresión, las que detectan las injusticias con un grado de intolerancia tal que se manifiestan como la razón última de todas las rebeldías humanas. ¿Pero cuál es la rebeldía que realmente incómoda?

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Manifestaciones en Mayo del 2018. Agencia UNO

La conciencia nace con la rebelión

Hoy a 36 años de su muerte, la rebeldía como ejercicio de memoria aún quedan latentes. Las exigencias de las estudiantes chilenas por educación no sexista y la expulsión de profesores abusadores de las academias aún no están saldadas. De hecho cayó una fuerte criminalización que resultó en expulsiones y sumarios hacia las estudiantes. Kirkwood sostiene que cuando se sobrepasan el límite impuesto por el Orden del adversario es entonces cuando nace la conciencia:

“Es evidente, lo realmente insoportable que es para el Orden dominante -que se postula como perfecto y ya realizado- este proceso de rebeldía. Con el feminismo ha ocurrido algo semejante: se actúa tanto para impedir esa toma de conciencia como para aniquilarla, si es que aflora.

Esta acción colectiva como acto de rebeldía fue también un ejercicio de memoria, entendiendo a ésta no sólo como mero acto conmemorativo, sino como la lucha concreta contra el poder que oprime. Por lo tanto, hacer memoria en carne viva es poner en práctica esa rebeldía que nos brota con cada injusticia. Es hacer cotidiana la frase de Julieta ”La conciencia nace con la rebelión”, es decir, esa rebeldía que nos parió.

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