La lucha incansable de los pueblos originarios por sus territorios

Desde UNCiencia, realizaron un podcast sobre la expulsión de comunidades indígenas de sus lugares de origen. Hace siglos comenzó este despojo de sus tierras, y nunca dejaron de luchar para poder volver a las mismas.

Pablo Reyna, profesor y licenciado en Historia, de la Comunidad Comechingona Henen Camiare Timoteo Reyna; y Virginia Lincan, mapuche, licenciada en Antropología y profesora del Instituto de Culturas Aborígenes, fueron entrevistados por Diego Julio Ludueña.

La historia de despojo comenzó hace más de cinco siglos. Desde la época de la conquista y de las colonias, los comunidades indígenas de América han atravesado torturas, asesinatos y expulsiones territoriales.

En Argentina, el siglo XIX profundizó este avasallamiento, con la “Campaña del Desierto”. Pero desde los 90, los y las descendientes de estos pueblos originarios, luchan activamente por el derecho a sus tierras, para ellos no es una mercancía, es una parte viva de su propia existencia.

¿Cuál es la situación de Córdoba? Reyna señalaó que en la provincia hay más de 20 comunidades indígenas organizadas. Una gran mayoría proviene de antiguas reducciones territoriales, y otras comunidades con otros recorridos y experiencias en relación a lo territorial.

“Pero todas tienen en común el despojo, el traslado compulsivo, los discursos que negaron los derechos territoriales y que negaron la autenticidad de nuestras familias. Es decir, en tanto pueblo preexistente, nuestra experiencias durante los últimos años de la colonia y durante el siglo XIX, si bien fue heterogénea y diversa, tiene como común denominador el despojo del territorio”, explicó Pablo.

El entrevistado resaltó que lo importante es que sus derechos al territorio, en tanto son parte de un pueblo, que fue invadido por otro y desconocido por la República, son derechos ancestrales que en la actualidad están reconocidos por la normativa internacional y la legislación nacional.

El docente contó que en la provincia existen varios conflictos territoriales, quizá el más conocida sea el de La Toma, quienes como indígenas urbanos vienen reclamando la devolución de la Casona, de la calle León Pinelo, que fue parte de uno de sus últimos curacas, en plena ciudad de Córdoba.

“Otro conflicto territorial es el de la comunidad Ticas, en Bialle Massé, que diariamente tienen que enfrentarse a privados y a gente del municipio que violenta su territorio, que corta sus alambres, que tala su monte. En San marcos, de donde provienen mi familia y los Tulián, donde existen reservas arqueológicas que están siendo avasalladas por las mineras también hay intentos de desalojo y destrucción de ese legado de nuestros antepasados y antepasadas”, denunció el entrevistado.

Reyna comentó que varias comunidades están teniendo conflictos en materia territorial pues en Córdoba, la ley de emergencia en materia territorial (Nº 26.160), prorrogada hasta el 2021, no ha sido aplicada ni por el INAI ni por la provincia, es decir, no se ha velado ni se han preocupado por el relevamiento territorial de las más de 20 comunidades actuales.

Pablo explicó que los incendios forestales y el desmonte afectan puntualmente su relación con el territorio y con la identidad, porque nuestra identidad, al ser serranos y serranas, es decir, Camiare, viene del del territorio.

“Un territorio dañado, sin sus guardianes, sin sus espíritus, y mancillado, nos debilita en tanto pueblo porque no es que es estamos en contra del desmonte solamente por la tala o quema de arboles, sino que el territorio Camiare, las sierras de Córdoba, están habitadas por otros seres también, nuestros espíritus tutelares como el Tata, como la San Mama, nuestro territorio esta habitado por nuestros ancestros,por piedras con memoria, por plantas medicinales”, expresó el docente.

¿Qué relación encontramos entre territorio e historia?

“Pensar en territorio invita a remitirnos a la historia y memoria presente en los movimientos actuales y en nuestra identidad como parte de un pueblo originario preexistente a los Estados Nacionales. Como mapuche hoy esta presente la historia del proceso de incorporación estatal durante el siglo XIX de nuestro territorio, cuando el Estado Argentino expropió territorio que nos pertenecían interrumpiendo el desarrollo de nutra organización política, religiosa y social que veníamos sobrellevando”, respondió Virgina Lincan.

La docente, dijo que en ese siglo el Estado incorporó dicho territorio para la producción del modelo agroeconómico que comenzó a sostenerse durante esos años.

Lincan es clara: “Las tierras que eran habitadas por nuestros ancestros, fueron apropiadas por el Estado, quien destinó esas tierras- por lo menos en patagonia- a capitales privados y es¡extranjeros, y a nosotros, a quienes sobrevivieron los trasladaron como prisiones, otros fueron depositados como mano de obra en las provincias del norte, en Buenos Aires”.

La antropóloga cuenta que muchos fueron forzados a vivir en colonias y reservas indígenas, creadas para sostener la mano de obra de ese modelo latifundista que el Estado diseño post campaña del desierto. En ese momento, ganó el despojo del pueblo Mapuche y Tehuelche.

“Hoy mucho mapuches y mapuches- tehuelches nos encontramos viviendo en la urbanidad, producto de todos estos procesos de despojos históricos. Al retomar estas historias de expropiación por parte del Estado, de incorporación forzada, nos encontramos con un proceso de auto reconocimiento identidario que trascendió fronteras y generaciones”, explicó.

Desde la década de los 90′ existen procesos de recuperación territorial, que implica volver al lugar donde vivieron sus ancestros, donde fueron despojados y maltrados.

“Estos procesos implican no solo recurar algo meramente material como la tierra, implica volver a una vida mapuche que en la ciudad se dificulta, porque necesitamos el contacto con la naturaleza. Sin su contacto sufrimos enfermedades. Por otro lado, para nosotros en la naturaleza habitan otros seres (…), los ‘antiguos’, que no murieron, cuyos espíritus están vivos. Esa relación con otros seres se genera al retornar al lugar de origen”, concluyó Lincan.

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