La esclavitud se transforma pero no desaparece

Aún en nuestros días, la esclavitud persiste entre nosotros. Se trata de un sistema que permanece en el seno de las sociedades actuales y adopta diferentes formas y estrategias.

Por Carmela Laucirica

¿Existen formas de esclavitud en pleno siglo XXI? Desafortunadamente, si las hay. Cada 2 de diciembre se conmemora el Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud. Y uno podría preguntarse por qué, siendo que la esclavitud como se pensaba hace años ya no se ve en nuestras sociedades. Lo cierto es que el acto de esclavizar ha mutado, pero no se ha erradicado todavía.

Particularmente, la efeméride que hoy recordamos tiene su origen en el Convenio para la represión de la trata de personas y la explotación ajena. El mismo fue firmado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 2 de diciembre de 1949. Este documento hace hincapié en la erradicación de las formas contemporáneas de esclavitud.

Efectivamente, las palabras esclavitud y siglo XXI pueden ir juntas en una frase, y no precisamente para mencionar que dicha vulneración a los derechos humanos ya no existe. Entre las maneras actuales de esclavizar, tenemos la trata de personas, la explotación sexual, el trabajo infantil, el matrimonio forzado y el reclutamiento de niños para utilizarlos en conflictos armados.

Así, la esclavitud ha adquirido nuevas formas de operar en nuestras sociedades, sometiendo principalmente a colectivos vulnerables o excluidos, ya sea por su género, su clase social, sus convicciones o su cultura.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), más de 40 millones de personas a nivel mundial son víctimas de la esclavitud moderna. Estamos hablando de una cifra casi equiparable a la población total en Argentina, cuyos porcentajes son alarmantes: el 71% de estas personas son mujeres o niñas.

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La trata de personas aumenta de manera alarmante

Como mencionamos al comienzo de la nota, la trata de personas se configura como una de las formas de esclavitud actuales. Según informó la OIT, este crimen somete a 12.450.000 personas de 127 países aproximadamente. A la vez, se calcula que las ganancias anuales de esta práctica son de 32 mil millones de dólares.

La trata de personas en la actualidad puede estar motivada por dos objetivos concretos: la explotación laboral por un lado y la sexual por el otro. Ambas pueden desenvolverse a la par o por separado, pero la segunda suele involucrar actos violentos más severos.

Según Zaida Gatti, titular del Programa Nacional de Rescate y Acompañamiento a las Personas Damnificadas por el Delito de Trata, durante la cuarentena en Argentina 200 víctimas de trata de personas pudieron ser rescatadas. Del total, el 67% sufría explotación laboral y un 30% explotación sexual. Incluso, hubo 10 casos de víctimas de trata argentinas que eran explotadas en otros países y fueron repatriadas.

La trata de personas constituye el tercer lugar en la lista de delitos transnacionales, después del tráfico de drogas y armas. Incluso, podríamos describirlo como “un delito que engloba a otros”, ya que se sirve del secuestro, la falsificación de documentos y la violencia de género para logar su cometido.

Las maneras de esclavizar o ser esclavizado son diversas en la actualidad, la trata de personas es un ejemplo entre otros tantos. Así, podemos ver como este sistema persiste e incluso se reinventa, pero aún no abandona nuestras culturas y sociedades.