“Indetectable = Intransmisible”: la militancia del VIH en Argentina

Desde 1987, las Naciones Unidas se propusieron trabajar sobre el VIH y el sida, una pandemia mucho más invisibilizada que la del Covid-19. En Argentina, la Organización Ciclo Positivo y la Fundación Huésped sientan las bases de esta iniciativa.

El 2020 nos hizo conocer en carne propia lo que es y representa una pandemia. Sin embargo, a pesar de no haber llevado el mismo nombre, quienes han vivido en los 80 pueden afirmar que la aparición del VIH (virus de inmunodeficiencia humana) se asemejó bastante. ¿En qué sentido? Ambos se establecieron como virus con una capacidad de infección pocas veces vista, además de ser enfermedades cuya modalidad de transmisión era dudosa en muchos casos.

Casi 40 años después de su descubrimiento, el virus de VIH ha logrado ser controlado pero no erradicado. El principal determinante para su control, es que la persona se haga los chequeos y esté informada sobre su estado de salud. Al día de hoy, una de las luchas que se enmarcan alrededor de este virus es la de fomentar los chequeos y el conocimiento del mismo.

En Argentina, Ciclo Positivo y Fundación Huésped son dos ejemplos de colectivos que luchan contra el VIH. Desde hace ya tiempo, su accionar gira entorno al acceso a la información y a la salud, pensando principalmente en quienes portan el virus que hoy celebra su efeméride. Desde 1987, cada 1 de diciembre se conmemora el Día Mundial del VIH y el Sida.

Según la Organización Mundial de la Salud, en 2018 se registraron 37,9 millones de personas con VIH. Durante el mismo año, 1,7 millones de personas contrajeron el virus. Adicionalmente, 770.000 personas murieron por causas relacionadas con el VIH en 2018. 

Teniendo en cuenta el mismo año, la OMS comunicó que de las 37,9 millones de personas infectadas por este virus, el 79% se sometieron a pruebas. El 62% recibieron tratamiento y el 53% alcanzaron la supresión vírica y evitaron contagiar a otras personas.

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Fuente: Fundación Huésped

Un virus controlado pero no erradicado

Según la OMS, “el VIH se ha cobrado ya casi 33 millones de vidas”. Sin embargo, las posibilidades de consultar, prevenir y diagnosticar esta patología han aumentado. De esta manera, se ha convertido en un problema de salud crónico, pero que se considera llevadero y permite a las personas que viven con el virus “tener una vida larga y saludable”.

Según informó la Fundación Huésped, “de las 120.000 personas infectadas en el país, sólo la mitad conoce su situación”. Las vías de transmisión de este virus son 3: relaciones sexuales sin protección, de madre a hija o hijo en el parto o en la lactancia o bien a través de transfusiones de sangre no controladas.

A raíz de este virus, las personas que lo tengan pueden contraer Sida en consecuencia. La Fundación Huésped define al sida como “el Síndrome -un conjunto de síntomas- de Inmunodeficiencia -que ataca al sistema inmunológico- Adquirida -no es hereditaria, sino causada por un virus-. El sida describe al conjunto de enfermedades que se presentan cuando el sistema inmunológico se encuentra debilitado por el VIH”.

En base a las estimaciones de ONUSIDA, de las 38 millones de personas en el mundo que conviven con el VIH, el 51% son mujeres.

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Fuente: Fundación Huesped

¿Qué son las metas 90-90-90?

A nivel mundial, las metas 90-90-90 proponen modos de acabar con el virus sin contar con una vacuna por el momento. Según estas metas, si el 90% de las personas con VIH conociera su diagnóstico, accediera al tratamiento y mantuviera su carga viral indetectable, se podría controlar la epidemia en el año 2030.

Por el momento, el cumplimiento de estas metas se ve imposibilitado por diversos factores: por un lado, la pandemia que actualmente nos atraviesa. Por el otro, la deserción de los pacientes que ya han sido diagnosticados, ya sea por dificultades para acceder a los insumos o por miedo a la discriminación.

El activismo por el VIH y el sida no se relacionan con lo bélico

En diálogo con Tomás Ramírez de Ciclo Positivo, él remarca la importancia de “terminar con discursos históricos que vinculan el activismo con cuestiones bélicas como la lucha”. Tal es así, que la efeméride transformó su nombre en lo que hoy es, dejando de lado la palabra “lucha”.

Para Tomás, el estigma con el que se señala a las personas con VIH y sida sigue siendo un hecho en 2020. A pesar de los avances científicos que permiten vivir con el virus de una manera más amena que antes, la discriminación entorno a este virus continúa en nuestras sociedades.

Las leyes no acompañan al activismo

Actualmente, existe la Ley Nacional de VIH que fue sancionada en 1990, la cual no ha sido actualizada hasta ahora. Hace unos meses, más de 40 organizaciones trabajaron en conjunto para elevar una modificación de esta ley. La intención de modificar la ley es pasar de un enfoque puramente médico a uno que incluya una perspectiva de derechos humanos.

“El concepto de salud ha mutado y se ha transformado, entendiendo que hablamos de la salud como una cuestión integral. No es solamente lo que pasa con nuestro cuerpo, sino también con el contexto, con lo social y lo económico”

Tomás Ramírez, Ciclo Positivo.

Ciclo Positivo se alía para continuar con su causa

Actualmente, la Asociación Ciclo Positivo conformó una alianza con la Red Argentina de Jóvenes y Adolescentes Positivos (RAJAP). Entre ambas organizaciones, coordinan la campaña federal “Indetectable = Intransmisible”, cuya intención es interpelar al Estado para que difunda información acerca del VIH.

Ciclo Positivo se enfoca en que toda esta información llegue a jóvenes, dado que la Educación Sexual Integral aún no se aplica favorablemente en el país. “Es muy enriquecedor ver cómo algo tan simple como el acceso a la información salva vidas”, celebra Tomás Ramírez. “La información es una herramienta fundamental para hacerle frente al estigma y a la discriminación que en 2020 sigue presente”, agrega Tomás.