H.I.J.O.S pide detener al mandatario y criminal de guerra israelí, Benjamin Netanyahu, quien visitará la Argentina en el medio de su masacre en Gaza.

H.I.J.O.S pidió la detención del primer ministro y criminal de guerra israelí, Benjamin Netanyahu, por el genocidio que lleva adelante contra la población palestina en la Franja de Gaza.
El pedido es en el marco de la visita de Netanyahu a Argentina entre el 7 y 10 de septiembre, que suscitó marchas en repudio en distintos puntos del país (prácticamente sin cobertura nacional).
La visita del mandatario se articula con la posición de Milei, Presidente de la Argentina, como firme aliado y defensor del genocida. Bajo el actual Gobierno Nacional, Argentina, históricamente a favor de la co existencia pacífica de dos Estados, cambió su postura diplomática para favorecer a Israel.
Al pedido de la organización de Derechos Humanos H.I.J.O.S (Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio) lo acompañó ATE (Asociación de Trabajadores del Estado).
Ambas organizaciones denunciaron este lunes al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, pidiendo su detención por crímenes de guerra, genocidio y crímenes contra la humanidad.
¿Qué argumentaron H.I.J.O.S y ATE contra Netanyahu?
Que el proceso de destrucción, exterminio de población civil y ocupación de territorio que realiza Israel sobre Gaza es un genocidio es a esta altura un hecho ampliamente reconocido por Estados soberanos, la ONU y múltiples organizaciones internacionales de Derechos Humanos, entre otros actores.
H.I.J.O.S y ATE recuperan la dimensión histórica del conflicto y las sistemáticas violaciones a los Derechos Humanos de Israel contra Palestina, a los cuales gran parte del mundo occidental solamente les prestó atención cuando los atacados fueron los israelíes, el 7 de octubre de 2023, en el atentado perpetrado por Hamas.
“La violencia desatada por Israel a partir del 7 de octubre de 2023 forma parte de un largo proceso sistemático y organizado con el fin de provocar el desplazamiento forzado y la sustitución de palestinos, provocando un perjuicio irreparable a su pueblo”, señalaron las organizaciones en el documento presentado en la Justicia.
Adjuntaron como pruebas distintos informes y publicaciones en donde se sostiene que Netanyahu cometió genocidio como “supresión colonial” con el objetivo de lograr la “destrucción incesante y general” de la Franja de Gaza.
Asimismo, H.I.J.O.S y ATE destacan que la Corte Penal Internacional (CPI) emitió una orden de arresto contra Netanyahu, entendiendo que “es responsable penalmente como coautor del crimen de guerra de provocar intencionadamente la muerte por hambre; de crímenes contra la humanidad como homicidio, persecución y otros actos inhumanos; además de la destrucción de su infraestructura civil, incluyendo los centros de salud, las escuelas y los campos de refugiados de la Organización de las Naciones Unidas”.
En otra parte de la acusación, se destacan informes sobre territorios palestinos ocupados y los crímenes cometidos por las Fuerzas de Defensa de Israel contra manifestantes palestinos, entre los que se incluyen “184 muertes” y “más de 6.100 heridos”.
La denuncia de H.I.J.O.S y ATE contra Benjamin Netanyahu quedó radicada en el Juzgado Criminal y Correccional Federal N° 7, a cargo de Sebastián Casanello, y en la fiscalía de Guillermo Marijuan.
El panorama actual en Gaza
La situación en Gaza es insostenible y de una crueldad absoluta: hasta diciembre del 2024, ocho meses atrás, se calcularon 45.000 muertos, un tercio de ellos niños y niñas, y se sabe que hoy la cifra real es mucho mayor (debido a la cantidad de gente sepultada bajo los escombros, desaparecida, muerta por inanición o producto de sus heridas, imposibles de ser atendidas como corresponde puesto que Israel destruyó casi toda la infraestructura sanitaria en la Franja).
Actualmente, además de haber dejado aplastado e inhóspito el territorio en Gaza, Israel bloqueó la ayuda humanitaria y está sometiendo intencionalmente a la población palestina a una hambruna, utilizando el hambre como castigo colectivo y categorizando a cualquier persona palestina como colaboradora de Hamas y por ende, enemigo terrorista que es válido asesinar.
Múltiples funcionarios israelíes han declarado orgullosamente su intención de exterminar a los palestinos en Gaza para ocupar su territorio, en un conflicto que, tras la pantalla de recuperar a los rehenes israelíes secuestrados por Hamas el 7 de octubre, realmente siempre se trató de colonizar la Franja.
«Matar al periodista no va a matar la historia»
El más reciente hecho que conmocionó al mundo fue el asesinato de 6 periodistas del medio Al Jazeera, que cubrían el genocidio desde Gaza. Israel alegó que pertenecían a Hamas.
El genocidio israelí en la Franja lleva 237 periodistas asesinados, convirtiéndose en el conflicto más mortífero para estos profesionales, en un claro intento de silenciamiento.
En declaraciones a Página 12, el editor de Al Jazeera Journalism Review, Mohamed Ahdad, habló del dolor no solo de perder a sus colegas sino también de la complicidad de periodistas en el mundo que cubren la noticia replicando la narrativa israelí y justificando las muertes. Concluyó con una potente afirmación: «Matar al periodista no va a matar la historia».
Lo mencionado por Ahdad es una de las razones por las cuales acciones como la denuncia de H.I.J.O.S y ATE a Netanyahu son tan importantes: Argentina es uno de los países con mas complicidad y silencio mediático en el genocidio, a pesar de nuestro involucramiento directo gracias a las acciones de Milei.
La nuda vida
El conflicto en Gaza rompe la careta del derecho internacional en el siglo XXI: todo dolor se le puede infligir a un pueblo sin consecuencias; solo depende de a cuál.
Las víctimas del Sur Global no le interesan al orden mundial, y aquellos que defienden a Occidente como el faro moral y baluarte de los derechos humanos deberían reconsiderar su posición frente a la evidencia de lo contrario.
En la Segunda Guerra, gran parte de la opinión pública escudó su reacción demorada o tibia en la ignorancia sobre lo que realmente sucedía en los campos de concentración. Hoy, las redes sociales hacen de Gaza el genocidio más difundido en la historia. Sin embargo, la inacción sigue allí.
Es que, especialmente en el clima actual de ascenso fascista, para oponerse al sufrimiento no basta con verlo. Primero hay que entender a esos seres humanos como precisamente eso, humanos.
Palestinos, sudaneses, congoleños, son algunas de las personas que no tienen ese derecho. Sus vidas son la nuda vida de Giorgio Agamben: excluidas estructuralmente, desnudas, desprotegidas, exterminables.
Para aquellos que crean que estas problemáticas son lejanas e irrelevantes, no podrían estar más equivocados. Si apelar a la mera humanidad y capacidad de empatía no es suficiente, al menos podemos considerar las formas en las que esta lógica se vuelve contra nosotros mismos.
Deshumanizar a otros es un proceso cruel que necesariamente implica el propio embrutecimiento, y que no tiene fin: en la medida en que establece sujetos matables según las necesidades del momento del orden geopolítico y económico, siempre estamos en riesgo de ser las próximas vidas nudas.

