Ghosting: ¿qué hacemos con eso que nos pasa?

En tiempos de redes sociales y pandemia, esta práctica se ha vuelto cada vez más habitual. Cuando esto sucede, hay ciertas preguntas que no tardan en aparecer: ¿por qué sucedió? ¿Habrá sido mi culpa?

Por Eugenia López y Carmela Laucirica

Vos me ghosteas, yo te ghosteo, nosotros nos ghosteamos: esta nota va para todas las partes de esta práctica. Porque en tiempos de redes sociales, pandemia y virtualidad, el ghosting se hace cada vez más frecuente y hasta se normaliza. Actualmente, y no solo a raíz de las restricciones que trajo consigo el Covid-19, muchos vínculos que antes eran mayormente cara a cara se han virtualizado. La comunicación ahora pasa por distintos dispositivos electrónicos y el contacto con el otro se diluye en muchas oportunidades.

Este es el escenario propicio para lo que llamamos “ghosting”. ¿Qué significa esta palabra traída del inglés? Refiere a la acción en la que una persona finaliza, de manera repentina, el contacto con otra persona, con la que ya tenía o venía teniendo cierto vinculo o comunicación. Es decir, “ghost” que traducido del inglés significa fantasma, hace referencia a desaparecer por completo de la relación con otra persona sin brindar ningún tipo información o explicación al respecto.

En torno a esta práctica, la cantidad de tiempo que haya transcurrido desde el inicio del vínculo no es (o no debe) ser lo central. Principalmente, sabemos que para que el ghosting ocurra tiene que haber habido comunicación previa entre las partes. Así, aunque hayan pasado dos días o dos meses, este comportamiento muy distante de la responsabilidad afectiva repercute emocionalmente en quien lo recibe. En este sentido, el autoestima del “ghosteado” puede verse afectada.

“Un pibe con el que me veía seguido y nos llevábamos bien (o eso pensaba). Veníamos hablando bien, le pregunté si quería que nos veamos esa noche y ¡pum! Bloqueada de WhatsApp y todas las redes sociales”.

Seguidora de El Resaltador en Instagram

¿Por qué nos afecta? Concretamente, el ghosting representa un rechazo de una persona hacia a otra, sea por el motivo que sea. De esta manera, quien es rechazado o rechazada puede sentir dolor tras lo sucedido. Incluso, hasta pueden aparecer inseguridades en relación a relaciones futuras frente a la falta de confianza que esto ocasiona.

Entonces, después de ser “ghosteado” o “ghosteada”, surgen un montón de preguntas: ¿Hice algo mal yo? ¿Pude haber causado que la persona desaparezca así de esta forma? ¿Dije o hice algo que le molestó? La respuesta frente a todas estas dudas es un gran no.

Lo cierto es que la otra persona puede desaparecer y terminar el vínculo por múltiples variables: por miedo, por ausencia/falta de interés, para evitar entrar en conflicto o comunicación acerca de lo que le pasa, entre otras razones. Pero no debemos olvidar que, independientemente de esas razones, todos podemos estar atravesando ciertas situaciones, y la diferencia está en qué hacemos con eso que nos pasa. Este punto es fundamental cuando hablamos de relacionarnos.

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El ghosting como “salida fácil”

¿Por qué es tan popular este fenómeno del “ghosting” si causa tanto daño? Concretamente, está instalado socialmente y genera comodidad (o “salida fácil”) desaparecer sin dar explicaciones y no tener que afrontar el contacto y la comunicación con la otra persona. Y en esto, las redes nos facilitan el campo para accionar de esta manera: favorecen el anonimato y las conductas del tipo “te bloqueo, dejo de responder, te elimino”, en lugar de mostrar cómo nos sentimos y por qué decidimos ponerle fin a ese vínculo o comunicación.

En este sentido, vale aclarar lo siguiente: no es lo mismo “ghostear” que salirse de un vínculo que nos incomoda, nos hace mal o nos parece “tóxico” en cierto sentido. Confundir el cuidarse a uno mismo con una situación de ghosting puede ser usual, pero sin dudas no son situaciones equiparables. Si bien es un tema en el que podemos profundizar a futuro, no está de más mencionar la diferencia entre estas dos acciones.

“A mí me han dicho que ghosteo por no contestar después de dejar en claro que no me interesar esa persona.”

Seguidora de El Resaltador en Instagram

El universo de los vínculos comprende infinitas posibilidades, tantas como personas hay en el mundo. Hay quienes eligen dar explicaciones, otros que no barajan esa posibilidad y así sucesivamente. En este sentido, podemos hablar de generalidades todo el día, pero siempre existirán cuestiones inherentes a cada vínculo que sólo podrán saldarse al interior del mismo.

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El amor en tiempos del ghosting | Moi

¿Qué hacer si te ocurre algo así?

Ante una situación de ghosting, existen múltiples formas de accionar al respecto:

  • En primer lugar, comprender que la decisión de la otra persona de desaparecer repentinamente de ningún modo es tu responsabilidad.
  • En segundo lugar, no naturalizar estos actos. Es importante que se pongan en cuestión y se problematicen y conversen estas acciones con tu grupo familiar, tus amistades, pareja, etc. Lo más probable es que a muchas personas que conozcas les haya ocurrido situaciones similares o lo hayan llevado a cabo en alguna de sus relaciones alguna vez.
  • Si la persona desapareció y no ofrece ninguna explicación, es importante que comprendas y aceptes la realidad tal cual se te presenta: es decir, no intentes buscar vos la explicación o el motivo porque no lo vas a encontrar y eso va abrirte a pensar en millones de posibilidades que sólo van a frustrarte. Lo fundamental es que comprendas que como esto no dependió de vos, entonces realmente no podes modificarlo, pero si aceptarlo para avanzar.
  • Cambiar los: ¿Por qué me ocurrió esto mí? Por los ¿Para qué? Es una gran manera de interpretar lo ocurrido desde otro lugar y no quedarte en ese malestar constante.
  • Y por último: seguramente sientas dolor, malestar, inseguridad y hasta quizás impotencia, pero todas estas emociones son válidas y completamente normales que ocurran. Ahora bien, aceptarlas en primer lugar y luego poder entender que no todas las personas son iguales y que no accionan de la misma manera es súper importante. Esto último es una realidad que debemos tener en cuenta y que nos sirve para afrontar no sólo esta, si no diversas
    situaciones que nos ocurren en nuestra vida diaria.

Quitémosle protagonismo a las redes sociales en nuestros vínculos

Sabemos bien que parte de los vínculos se tejen en redes sociales, y es algo que no podemos ignorar en tiempos de tanta virtualidad. Sin embargo, no es necesario dejar de usarlas, sino entender que darles un papel protagónico y determinante en nuestras relaciones muchas veces no nos hace bien. Mejor que sean canales o medios para algo y no toda la relación en sí misma.

Así, empatía, comunicación y responsabilidad afectiva se configuran como una tríada importante cuando vamos a vincularnos. Volver la charla, a escucharnos, al contacto con el otro y sus gestos (lenguaje verbal y no verbal), a expresar lo que nos pasa, y a tener en cuenta no sólo lo que sentimos, si no el impacto que tiene nuestro accionar (o no accionar) es fundamental.

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