Femicidio en Tucumán: ya son 7 tucumanas en lo que va del año

Femicidio en Tucumán: ya son 7 tucumanas en lo que va del año

Tamara Salas murió a los 23 años, cuando su ex pareja le disparó en el ojo tras hostigarla por meses. La joven era mamá de una nena de 4 años y vivía en Tucumán. 

El hecho ocurrió el lunes pasado por la noche, pero la historia de violencia por parte de Mario Rodriguez -su ex pareja y padre de su hija- empezó cuando tenían 18 años y eran vecinos. Durante toda su infancia Tamara y Mario se criaron prácticamente juntos, pero fue a los 19 años cuando Tamara tuvo a su hija, de la cual Mario es padre.

Después de aguantar tratos violentos y situaciones hostiles, Tamara decidió dejar a su pareja. Pero esto no impidió que los acercamientos violentos y las amenazas cesaran, incluso en el trabajo de la víctima.

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Tamara presentó denuncias en más de una oportunidad, pero además de ser ignoradas, estas generaban que Mario se tornara más violento y fueran más los episodios de hostigamiento. Es por esto que en un determinado momento, Tamara y su familia decidieron dejar de denunciarlo por miedo a lo que fuera a hacerles. Durante sus últimos años, la víctima se acostumbró a no andar sola, por su seguridad.

Pero todas las precauciones fueron en vano, porque el lunes pasado Tamara fue golpeada frente a sus vecinos en una plaza del barrio, para después ser llevada por su asesino a un hotel alojamiento donde ocurrió lo peor.

Según contó el dueño del hotel, minutos después de ver a Tamara y Mario entrar a la habitación se escuchó un disparo, y posteriormente se los vio irse en moto con Tamara casi desvanecida. En la habitación, el dueño del hotel encontró restos de sangre y las zapatillas de la víctima.

Más tarde ese mismo lunes, Mario llegó al Hospital Padilla de San Miguel de Tucumán bajo el argumento de que habían intentado robarles mientras circulaban en su moto. Pero minutos después la historia cambio, y el presunto acusado y detenido afirmó que el balazo de Tamara fue producto de haber estado jugando a la ruleta rusa.

Ninguna de estas historias resultaron suficientemente creíbles frente a los policías, ya que el dueño del hotel alojamiento antes mencionado se había acercado a una comisaría para declarar todo lo que había visto aquel lunes.

Tras el nuevo testimonio del testigo, sumado a las denuncias por violencia de género que Mario ya tenía y los moretones que presentaba el cuerpo de Tamara, la Justicia dispuso la detención de la ex pareja de la víctima hasta obtener más pruebas al respecto.

Tras conocerse este hecho, testigos que se encontraban en la plaza donde Tamara recibió la golpiza afirmaron que el acusado “la traía de los pelos, él se la llevó por la fuerza“. El resultado preliminar de la autopsia confirmó que la víctima habría sido golpeada antes de recibir el disparo en el ojo.

Con el femicidio de Tamara, ya son 7 las víctimas tucumanas de femicidio, todas perpetradas por sus ex parejas.

Por Carmela Laucirica