¿Es posible pensar en gestión menstrual en deportes de alto rendimiento?

La menstruación en el alto rendimiento todavía sigue siendo un espacio de mitos y tabués. De qué se trata la gestión menstrual como política del estado y cómo podría aplicarse en el deporte.

Por Florencia Corradini

Se asoma el sol y es  un nuevo día. Laura amanece muy temprano. En su mañana, el plan es el de todos los días:  desayunar a la altura de una deportista de alto rendimiento (juega al fútbol), ir al gimnasio, regresar, tomar una ducha, cambiarse e ir a trabajar. Salvedad: trabajar para Laura significa prestar servicios como administrativa para una empresa durante 8hs, porque claro; es jugadora de un club que le exige condiciones profesionales, pero no son reconocidas como tal. 

De camino al entrenamiento, pasa por una farmacia. Se encuentra en su período menstrual. Los costos de higiene menstrual corren por su cuenta. A los $250 de la caja de tampones, debe sumarle casi $600 más por ibuprofenos y miorelajantes. El dolor la agobia, pero no. No es una opción disminuir la intensidad del entrenamiento y menos, ausentarse en el club o en la oficina por ser una persona menstruante.

En la práctica, las cargas y las exigencias físicas no varían. Nadie sabe que Laura “está en sus días”, y menos aún el vestuario. No hay agua. No hay puertas. No hay siquiera papel higiénico. Si Laura admitiera ante sus entrenadores que en realidad se encuentra menstruando, estaría desnudando su fragilidad, además de una tracalada de “chistes” que ya tuvo que enfrentar en su adolescencia: “¿Qué pasa, te vino?”.

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Menstruar como acto político

Situaciones como estas, son las que muchas deportistas deben afrontar en la diaria y en definitiva, dan cuenta que la menstruación es un acto político. 

Esto significa que la experiencia personal se ve afectada por una infraestructura coyuntural y normas culturales. Es decir, los tabúes que rodean a la menstruación son un obstáculo para la ampliación de derechos y como tal, el Estado puede intervenir para garantizarlos.

En mayo de 2021, se presentó el informe “Justicia Menstrual: Igualdad de género y gestión menstural sostenible”, a través de la Subsecretaría de Asuntos Parlamentarios de Jefatura de Gabinete y la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía. Se trata de un diagnóstico que permite avanzar en reducir las desigualdades generadas por las barreras económicas en el acceso de productos de gestión menstrual, que tienen implicancias en la salud, la educación y el trabajo.

Según este informe, la crisis generada por la pandemia de COVID-19 reforzó las desigualdades económicas  y tuvo un impacto directo los/as trabajadores/as informales, las mujeres y los/as jóvenes, que perdieron empleos e ingresos. La mitad de quienes no consiguen empleo son jóvenes de hasta 29 años, y son las mujeres en esta franja etaria las que tienen mayores niveles de desempleo. Por este motivo, la pobreza está feminizada.

Para las deportistas de alto rendimiento que se encuentran en esta franja, menstruar representa un triple impacto: en su economía, en su rendimiento físico y en su salud mental. 

Menstruación, deporte y salud mental

Paula Gulman, es jugadora de voley del Club Mupol que compite en la Liga Argentina Femenina de Vóley, pero además es licenciada en psicología, docente de la UBA y becaria doctoral de CONICET. 

Su visión le permite analizar cómo se conjuga ser persona menstruante y deportista de alto rendimiento desde sus dos roles: “La menstruación en general es un lugar vedado para el entendimiento de personas que no menstrúan. No sólo por que es imposible que entiendan lo que significa menstruar si no porque es un lugar que se asocia con la histeria, con la locura, “con el raye” con el sin sentido, con el inconsciente”, comentó a El Resaltador.

Para Gulman, una deportista de alto rendimiento no solamente termina luchando contra el dolor físico de la menstruación sino también con los obstáculos de de la exigencia reconocida desde el alto rendimiento.

Por su parte, Camila Rivata, licenciada en psicología especializada en deporte, indica que existen distractores a la hora de la preparación de la práctica deportiva: “No hay que pensar sólo en la táctica o los elementos necesarios para la competencia, sino atender y tratar de controlar los efectos que la menstruación genera en nuestros cuerpos: dolores abdominales o de cabeza, cambios de humor, disminución de la energía y el funcionamiento cognitivo, aumento en la sensación de fatiga y percepción del esfuerzo”, indicó. Por ende, “puede convertirse en una gran fuente de estrés y preocupaciones que inciden negativamente en el bienestar psíquico de las deportistas”

¿Menstruación como factor de lesión?

Bajo esta lógica ¿puede convertirse el ciclo menstrual en un factor factor favorable para lesiones? ¿Existen variables físicas como consecuencia del estrés que puedan condicionar el rendimiento? Pablo Guzmán, es preparador físico de planteles deportivos y de otras disciplinas como danza, gimnasia artísitca/rítmica, además de ser coordinador de estudios de Mario Di Santo. 

Desde su experiencia indica que los cambios de rendimiento en las distintas fases del ciclo menstrual son tan particulares como las formas de adaptarse a las cargas de entrenamiento. “Si bien existen diversas investigaciones en torno a cambios fisiológicas en rendimiento atlético y deportistas en distintos niveles, los hallazgos son mínimos y las muestras son escasas”, resalta. De todas maneras, según el prestigioso preparador físico, uno de los aspectos mas estudiados es el de la incidencia lesional en el ciclo menstrual.

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En ese sentido, Guzmán toma como referencia un reciente artículo del British Journal of Sport Medicine que trata de una investigación de 4 años de duración en 113 mujeres futbolistas. Los resultados mas importantes fueron los siguientes:

• El índice lesional fue 47% y 32% mas grandes en la fase folicular tardía (previa a la ovulación) comparado con otras fases.

• Las lesiones musculares y tendinosas ocurren 2 veces mas en la fase folicular tardía.

Según el PF, estos resultados nos muestran la importancia de tomar al ciclo menstrual como un importante parámetro para regular cargas de entrenamiento y extremar medidas preventivas en mujeres deportistas.

 “El verdadero secreto está justamente en la escucha activa por parte de los profesionales implicados y no generalizar ningún tipo de medida, si no la de especificar según las particularidades de cada una”, comentó.

El plantel de fútbol femenino de Belgrano por ejemplo, liderado técnicamente por Daniela Díaz empezó recientemente a tener en cuenta este aspecto en las planificaciones de preparación física: “Tenemos total confianza para hablar del tema. No es un tema tabú como antes, pero también es cierto que no contamos con charlas específicamente sobre estas temáticas”, comenta. 

Daniela Díaz, directora técnica del equipo femenino en Belgrano de Córdoba.

Un derecho que debe ser garantizado

El derecho a la información de salud sexual reproductiva, es justamente uno de los ejes que plantea el informe “Justicia Menstrual”, junto al acceso a instalaciones y servicios de higiene, sanidad y agua como parte de una gestión menstrual saludable. Además, la eliminación de distorsiones de precios a productos de salud menstrual.

Al igual que en otros ámbitos, hablar de menstruación en el deporte es romper con una cultura que reproduce estereotipos e instala mitos y verdades totalizantes. 

Gestionar políticamente la menstruación en el deporte, implica asimilar en primer término, que se parte desde la desigualdad y en segundo término la aplicación de políticas que transversalizan la realidad de personas menstruantes en el deporte ¿es posible?

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