A siete meses del disparo al fotorreportero Pablo Grillo, que le dejó secuelas de por vida, el cabo Héctor Guerrero fue citado a declarar.

El Cabo Héctor Guerrero, el gendarme que le disparó a Pablo Grillo, fue citado a declarar el pasado miércoles después de seis meses del hecho: dijo que es inocente y que disparó de forma reglamentaria.
Guerrero admitió ante la Justicia ser el autor del disparo de gas lacrimógeno que hirió gravemente al fotorreportero Pablo Grillo.
El hecho tuvo lugar el 12 de marzo, en una de tantas marchas de jubilados de los miércoles, en CABA. Grillo cubría la manifestación cuando recibió un disparo de cartucho de gas lacrimógeno en la cabeza. El ángulo y la velocidad del proyectil le ocasionaron una fractura de cráneo con pérdida de masa encefálica. El fotorreportero tuvo que atravesar múltiples cirugías mayores y tendrá secuelas de por vida.
Héctor Guerrero fue identificado como autor del disparo gracias a un trabajo de reconstrucción de fotografías, videos y testimonios del Mapa de la Policía.
El pasado miércoles, el gendarme que hirió de gravedad a Pablo Grillo prestó declaración indagatoria ante el juez Ariel Lijo, quien reemplaza a María Servini en la causa que investiga su accionar.
Guerrero se declaró inocente, dijo haber disparado de modo reglamentario contra manifestantes que tiraban «muchísimas piedras» en condiciones de baja visibilidad y negó haber tenido intención de lastimar a nadie.
El peritaje desmiente a Guerrero
La versión del cabo Guerrero tiene patas cortas: en las imágenes se ve claramente que Grillo estaba de cuclillas con su cámara, sin representar ninguna amenaza.
Lo que es más, la pericia balística confirmó que el disparo, en efecto, no fue realizado de modo reglamentario sino paralelo al suelo. Esa dirección es lo que convierte a armas que en principio no son letales, como los cartuchos de gas lacrimógeno, en potencialmente mortales.
El Juzgado le imputó a Guerrero efectuar su disparo en ángulo horizontal y en dirección a Pablo “a sabiendas de que con su accionar, podía poner en riesgo la vida o la integridad física de cualquiera de las personas que se hallaban frente a él».
El modo correcto de disparar estas armas es en ángulo de inclinación ascendente de 45° o inclinación descendente de 30° y 45°. Guerrero no cumplió la reglamentación, y a causa de ello, le cambió la vida a un joven de 35 años.
La querella de Pablo Grillo sostuvo la falsedad de las afirmaciones de Guerrero. Mientras tanto, afuera de Comodoro Py, familiares, colegas y fotógrafos nucleados en ARGRA realizaron una muestra fotográfica y una clase pública titulada “Libertad de expresión y derecho a la protesta”.
Cómo evoluciona la salud de Pablo Grillo
A fines de agosto, el fotorreportero tuvo que soportar otra cirugía, esta vez para la colocación de una prótesis. Su recuperación en aquel momento no fue tan favorable como se esperaba.
Sin embargo Fabián Grillo, padre del fotógrafo, recientemente afirmó que la evolución clínica de su hijo es “favorable” y que comienza a recuperar autonomía en cuidados básicos.
Por la complejidad de las secuelas y la cantidad de procedimientos mayores que el fotógrafo tuvo que transitar (y que aún transita), el caso, inicialmente caratulado como averiguación de delito, fue modificado: el gendarme que disparó a Pablo Grillo ahora enfrenta la carátula de “homicidio en grado de tentativa”, tras el agravamiento del cuadro clínico del fotógrafo durante la hospitalización.

