El Festival de Trieste premió el documental por el asesinato de Luciano Arruga

El film “¿Quién mató a mi hermano?”, de Ana Fraile y Lucas Scavino, narra la intensa búsqueda de justicia de Vanesa Orieta, hermana del joven asesinado.

Un documental sobre la desaparición y asesinato en democracia de Luciano Arruga fue premiado en el Festival de Trieste. “¿Quién mató a mi hermano?” está dirigido por Ana Fraile y Lucas Scavino.

El certamen distinguió al film que narra la lucha de Vanesa Orieta, hermana del joven torturado por la policía en enero de 2009. Se trata de la 35° edición del concurso italiano.

El documental ya había sido distinguido cuando fue el primer premio como en el Festival de Derechos Humanos, el de mejor documental en el Festival de las Alturas y mereció el lauro al documental social en el Festival de Cine y Video de Rosario.

La película fue producida por Pulpofilms y contó con el apoyo de La Retaguardia. Se estrenó en la Selección Oficial de Derechos Humanos del último Bafici y llegó a los cines en septiembre de 2019.

El Festival de Cine Latino Americano de Trieste condecoró como máximo ganador a “Lunes o martes, nunca domingo”, un film venezolano de Maruvi Leonett Villaquirán y Javier Martintereso Calvo.

El caso de Luciano Arruga

La noche del 31 de enero de 2009, Luciano Nahuel Arruga avisó que iba a un ciber del barrio. Cuando se hizo día sin que el pibe hubiera vuelto, su mamá, Mónica Alegre, y su hermana, Vanesa Orieta, salieron a buscarlo. Una y otra vez volvieron al destacamento policial de Lomas del Mirador, donde cuatro meses antes Luciano había estado detenido ilegalmente, y sometido a tormentos.

El 17 de octubre de 2014, se confirmó que Luciano, después de pasar por un hospital público y por la morgue judicial, dependiente de la Corte Suprema de la Nación, había sido enterrado como NN en el cementerio de La Chacarita, por orden de un juzgado criminal nacional. Hospital y morgue que habían respondido, en las primeras semanas de la desaparición, que ningún chico de sus características había pasado por allí. Una nueva prueba, contundente, de que el Estado es responsable.

Fuente: Télam

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