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El Bolsón: cronología de un fuego que nos convoca

Desde el 24 de enero, el bosque patagónico arde. Para las autoridades locales, provinciales y nacionales está todo controlado; para lxs vecinxs autoconvocadxs, las alertas están encendidas desde el día uno. Un domingo de enero, el día 24 más precisamente, un incendio se desataba a causa de un fuego mal apago en El Mirador, barrio […]

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Desde el 24 de enero, el bosque patagónico arde. Para las autoridades locales, provinciales y nacionales está todo controlado; para lxs vecinxs autoconvocadxs, las alertas están encendidas desde el día uno.

Créditos: Vecinxs Autoconvocadxs de El Bolsón

Un domingo de enero, el día 24 más precisamente, un incendio se desataba a causa de un fuego mal apago en El Mirador, barrio periférico de El Bolsón. En poco tiempo, el viento cambió su dirección y logró que el fuego avance sobre el paraje rural Cuesta del Ternero, en donde arrasó con parte de la comunidad mapuche de Anticura. Incluso, las llamas subieron por el Cerro Piltriquitrón, poniendo en riesgo a la comunidad de Nahuelpan.

Sobre responsabilidades ya se ha dicho mucho, y la realidad es que lo que aqueja a las vecinas y vecinos ahora es el cese del incendio.

Si, estamos hablando de la lucha de vecinas y vecinos, muchos de ellos congregados en Plaza Pagano bajo la organización de "Vecinxs Autoconvocadxs de El Bolsón en Defensa del Bosque". Ante un conjunto de autoridades negadoras, el 5 de febrero comenzó la organización vecinal en la plaza, no había más tiempo que perder.

En aquel momento y hasta ahora, quienes se congregan para luchar contra el fuego han sido testigos de cómo el intendente de El Bolsón -Bruno Pogliano- afirmó que el fuego está controlado desde el principio. También de los dichos del viceministro de Ambiente de la Nación -Sergio Federovisky- quien catalogó al pedido de ayuda del municipio como "inoportuno".

Incluso, en una visita a Plaza Pagano el pasado 9 de febrero, el viceministro se acercó al lugar de reunión de Lxs Vecinxs Autoconvocadxs. Aquel día, tras proponer una instancia de diálogo, el funcionario comenzó su monólogo y alabó la nobleza de la tarea vecinal, pero pidió que no pongan en riesgo a nadie.

Tras preguntarle por la falta de recursos para combatir el fuego, comenzaron las comparaciones con los incendios australianos y californianos: esquivó todas y cada una de las preguntas. Minutos después, Federovisky ya no estaba, solo quedaron lxs vecinxs continuando con sus tareas de apoyo.

Entre viandas para los voluntarios, voluntarias y brigadistas; personas dedicadas a la separación y entrega de las donaciones; caras visibles para orientar a quienes querían ofrecer su tiempo y recursos para la causa. Y una infinidad de tareas más puestas al hombro, vecinxs autoconvocadxs continúa su tarea desde aquel 5 de febrero. Inicialmente, no eran más de 20, pero ahora la lucha es de muchos y muchas más.

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Créditos: Vecinxs Autoconvocadxs de El Bolsón

La Plaza Pagano como base de operaciones

En Plaza Pagano, ubicada en el corazón de la ciudad de El Bolsón, muchas manos llevan y traen donaciones para combatir el incendio. Otras tantas cocinan viandas, porque quienes se pasan el día allá arriba vuelven cansados, con hambre y movilizados.

Aquellos que suben no son necesariamente personas formadas para la tarea. Sino que muchos de ellos son voluntarios y voluntarias, quienes día a día han aprendido a mejorar su accionar en contexto de incendio, para así poder contribuir a la tarea de los bomberos y el Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales (SPLIF).

Alcanzando mangueras, realizando cortafuegos, realizando reservorios de agua y muchas otras tareas, voluntarios y voluntarias salen en cuadrillas desde Plaza Pagano. Allí, gracias a las donaciones recibidas, pueden irse a combatir el fuego con ciertas herramientas, un botiquín y una vianda.

La urgencia de vecinos y vecinas por colaborar se desprende de una suerte de "tibieza estatal", mediante la cual el incendio ha sido subestimado. Como siempre, las evaluaciones respecto del accionar municipal y nacional vendrán cuando los titulares anuncien que el fuego se apagó.

Pero esto no termina ahí, porque las autoridades quizás puedan pasar página y atender otros asuntos. Pero quienes se autoconvocaron para esta lucha continuarán transitando bosque quemado, recuperando pequeñas economías que dependían de animales y campos que hoy son cenizas. La historia no termina cuando la última llama se apaga, quizás pueda terminar cuando esto deje de pasar. Quizás la lucha vecinal sea eterna en nuestra Argentina.

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