Este 22 de julio nos preguntamos cómo impacta la agudización de la pobreza y la pérdida de derechos en la economía de quienes se dedican a cuidar.

Por Anouk Rubini
Desde 1983, cada 22 de julio se celebra el Día Internacional del Trabajo Doméstico; en esta ocasión, nos preguntamos cómo golpea la crisis a quienes cuidan, en un contexto actual de pérdida de derechos laborales y profundización de la desigualdad económica en el que los pobres son más pobres y los ricos, más ricos.
Con ese objetivo, desde El Resaltador entrevistamos a Ana Altamirano, secretaria general del Sindicato del Personal de Casas de Familia (SINPECAF).
Ana nos brindó su perspectiva sobre los desafíos que afrontan las y los trabajadores domésticos, el sector más elemental en el sostenimiento de cualquier economía y sociedad, aunque históricamente feminizado, postergado y no reconocido.
Sostener la vida, un trabajo cada vez más arduo
Respecto a la situación actual de las trabajadoras de casas particulares, Altamirano dijo que es muy difícil de llevar: «Sueldos de hambre, ya que no hay actualizaciones de remuneraciones desde enero del corriente año, en un contexto económico en el que todos los días todo aumenta«.
En efecto, cualquiera de las distintas categorías de trabajo doméstico remunerado cobran menos de $4.000 la hora, y sus sueldos mensuales no llegan ni siquiera a los $500.000. En un hogar tipo, este ingreso se encuentra por debajo de la línea de indigencia.
Además, la secretaria remarcó cómo esta situación lleva en muchas ocasiones al pluriempleo: tener más de un trabajo para poder sostener las necesidades básicas es moneda corriente. En el caso de las personas que realizan trabajo doméstico, Altamirano indicó que muchxs trabajan además «en otras actividades como ferias o changas».
La secretaria resume la sobreexplotación y el deterioro físico y mental que enfrentan las trabajadoras domésticas: «Sostener un hogar pagando alquiler, servicios, comida y teniendo niñxs en edad escolar hace que sorteemos entre cenar o almorzar y en dividir nuestro día saltando de trabajo en trabajo para llegar a fin de mes».
Menos derechos
En este Día Internacional del Trabajo Doméstico, las personas que sostienen tareas de cuidado se enfrentan a una pérdida de derechos directamente vinculada a la gestión de Javier Milei, con decisiones como la eliminación de la moratoria previsional y la flexibilidad en cuanto al trabajo registrado.
Altamirano expuso la situación actual: «La falta de políticas publicas y la eliminación en la Ley Bases del art 50 de la ley 26.844 nos deja expuestas a la No registración. Como consecuencia, nos corta el derecho a tener Obra Social, A.R.T y contribuciones para luego poder jubilarnos».
«Dejamos nuestras vidas en los cuidados de las familias y casas de otras personas»
La secretaria reflexionó sobre la quita de la moratoria previsional y el cobro de la pensión PUAM.
Respecto a esta pensión, Altamirano remarcó que no se da en todos los casos, su monto es absolutamente insuficiente y sobre todo: la injusticia e indignidad a la que se somete a las trabajadoras domésticas a quienes no se les reconoce el valor de su trabajo.
«Hasta marzo, muchas de nosotras podíamos acceder a una moratoria que nos permitiera jubilarnos, pero no se renovó ni se dio prórroga a esta política. Muchas de nosotras no podremos jubilarnos y tendremos que esperar a ver si por suerte nos toca la PUAM, algo que no garantiza que podamos vivir con dignidad después de los 65 años y nos quita el derecho de sentirnos dignas de cobrarlo, aun cuando dejamos nuestra vidas en los cuidados de las familias y casas de otras personas».
Reconocer el trabajo, cuidar a quienes nos cuidan
Por último, la secretaria general afirmó: «Lxs trabajadorxs necesitamos políticas públicas que miren hacia el reconocimiento pleno de nuestro trabajo como lo fue el programa Registradas, que nos permitía la registración, ser parte de un sistema. Y el compromiso de la Secretaría de Trabajo para empezar a fiscalizar que en los lugares que trabajemos cumplan con sus obligaciones aquellos empleadores que no registran, quedándose así con nuestros derechos».
Sobre este último punto, la secretaria de SINPECAF remarca que del total de aportes y contribuciones, el empleador solo abona un monto de $12,847.48.
«Trabajadoras que fuimos esenciales, que hoy no son tomadas en cuenta: aunque hoy se diga en el mundo que el Cuidado es un derecho Humano y sería central Cuidar a quienes cuidamos«, reflexiona Altamirano.

