Derribar el “capacitismo” en la política desde los feminismos

Florencia Santillan escribió sobre “les lisiades y la política”, la activista por los derechos de las personas con discapacidad se preguntó “¿Qué espacios se les da a les lisiades en la política?”, de eso y más hablamos en esta nota.

Ilustración Marisa Cuello

Por Emi Urouro

El posteo que motivó esta entrevista hizo referencia un concepto que es importante conocer, para poder trabajar en medidas y políticas públicas contra la perspectiva que plantea: El capacitismo.

El término anterior implica una forma de discriminación o prejuicio social contra las personas con discapacidad. El subestimar las habiliades que una persona con algún tipo de diversidad funcional puede desarrollar, es capacitismo, una práctica estigmatizante que se debe erradicar.

¿Dónde se manifiesta el capacitismo? Por ejemplo, cuando se utilizan las determinadas características físicas y/o funcionales como insultos; o en la configuración del espacio urbano (edificios y medios de transporte públicos, no adaptados a la movilidad de personas con diversidad funcional).

En su escrito, Florencia mencionó que los feminismos deben luchar contra el capacitismo. Sobre ese punto dijo “estoy convencida que los feminismos, y la lucha feminista, debe ser transversal. Cada norma que cuestionamos tiene relación con un todo”.

Siguiendo la cita anterior, agregó que en ese todo, esta el capacitismo. Como ejemplo me dijo: si una charla o asamblea es una planta baja por escaleras y no hay otra forma de acceder (rampa, ascensor) se reproduce un sistema capacitista que deja afuera a las personas con discapacidad.

“Si esa charla/asamblea no tiene interpretes de lengua de seña, estamos dejando afuera a les compañeres sordes. La solución no es que alguien “nos ayude”, la solución es que podamos construir espacios que sean accesibles para todas y todes. A eso voy con que una cosa no puede ir separada de la otra.”

Me contó que una vez escuchó a una activista decir que “si tu marca de ropa no tiene talles para todes, no es una marca feminista” y está absolutamente de acuerdo. En ese sentido, considera que con el capacitismo pasa lo mismo.

Para Santillán, si se sigue reproduciendo esa mirada, el feminismo esta incompleto, porque se deja a un montón de personas afuera; de alguna forma “mendigando” espacios para participar.

¿Qué medidas se pueden tomar desde las organizaciones sociales y/o políticas para revertir las posturas/prácticas que perpetúan al capacitismo? “Las ‘medidas’ creo que van con relación a lo que te decía recién: entender que el capacitismo forma parte de este sistema que segrega y que desde los feminismos queremos combatir, y tirar. Si vamos a tirar a el patriarcado, que sea con les lisades adentro”.

¿Se convoca a las personas con discapacidad para debatir temas o políticas públicas generales, no solo relacionadas la discapacidad? Por ejemplo, programas laborales, oportunidades de formación escolar, cultura, etc.

“No. Absolutamente no. Siempre se nos convoca (cuando se nos convoca) a hablar de discapacidad. Está bien que así sea, es una forma de poder ‘lograr’ que nuestra reivindicación de ‘nada de nosotres sin nosotres’ se pueda hacer realidad. Pero a eso hay que sumarle y hay que entender que como militantes o activistas podemos hablar de lo que queramos hablar”, indicó Florencia.

En relación al párrafo anterior, fue clara: puede hablar de acceso al aborto, de economía popular o de lo que sienta que tenga la formación para hablar, independientemente de la discapacidad.

“Es momento de que las personas con discapacidad y las personas sin discapacidad entendamos que somos pares, y podemos construir juntes. Codo a codo. Sin segregación. Somos parte de un movimiento inmenso que necesita de todas y todes adentro”, expresó la entrevistada.

Llegamos al punto de la nota en que recordamos uno de los ejes de la entrevista: Las prácticas excluyentes de los partidos políticos hacia las personas con discapacidad. La entrevistada milita desde hace años, por eso su experiencia puede ser esclarecedora para comprender esta compleja trama.

Florencia me comentó que con el tiempo se alejó de ciertos espacios o de estructuras que no tenían intención de poner en su agenda la lucha de las personas con discapacidad.

“Insisto con el capacitismo, y con el ‘ser útil’ o el ‘poner el cuerpo’. El capacitismo intenta establecer que las personas con discapacidad no somos tan productivas o no podemos poner tanto el cuerpo. Y eso es mentira”, enfatizó.

La activista sostuvo que es urgente entender que “poner el cuerpo” es un concepto muy diverso y que las personas con discapacidad, con cuerpos diversos y no normativos también son parte de la política.

“En los partidos hay un tema con la productividad que pareciera que solo pueden ‘cumplir’ las personas bípedas o videntes, o lo que sea. Ojo, esto claramente no es una regla y se que hay partidos que trabajan bajo otras lógicas y las celebro. Mi experiencia fue otra. Por eso entendí que lo personal realmente es político, y lo individual nunca es tan individual y es lo colectivo la base de una salida anticapacitista” finalizó Florencia.

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