Un equipo de científicos de CONICET descubrieron un nuevo roedor en las sierras de Córdoba y lo bautizaron Apnoctomys conicetorum, en homenaje a la Administración de Parques Nacional y al CONICET, por su rol en la conservación de nuestra biodiversidad y en la investigación científica.

Un equipo interdisciplinario de científicos de CONICET, UNC y UNLP publicó un estudio en el que dio a conocer a la rata vizcacha del Chaco Serrano o rata vizcacha de Guasapampa, un animal perteneciente a un nuevo género y especie.
Este descubrimiento significa un gran aporte al conocimiento sobre la biodiversidad de nuestro país y región. Asimismo, pone de relevancia la importancia vital de conservar áreas protegidas, hogar de miles de especies de fauna y flora, muchas de ellas aún desconocidas.
La rata vizcacha de Guasapampa
El nombre vulgar del roedor es rata vizcacha del Chaco Serrano o rata vizcacha de Guasapampa. Fue hallado en las sierras del oeste de la provincia de Córdoba, en el Parque Nacional Traslasierra. Las y los investigadores decidieron nombrarlo científicamente como Apnoctomys conicetorum, en honor tanto a la Administración de Parques Nacionales (APN) como al CONICET, por la labor de ambas instituciones en el desarrollo de la ciencia y la protección del ambiente y la biodiversidad.
El descubrimiento del pequeño animal es el primer género nuevo reportado a partir de ejemplares capturados desde el año 2000. El equipo responsable de la descripción del roedor es interdisciplinario y está conformado por Pablo Teta, Agustina A. Ojeda, Andrea P. Tarquino Carbonell, J. Raquel Alvarado-Larios, Pablo Cuello, Paula Cornejo, Julián Mignino, Ricardo A. Ojeda y Diego H. Verzi, investigadores del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, el Instituto Argentino de Investigaciones de las Zonas Áridas (IADIZA-CONICET), el Instituto de Antropología de Córdoba (IDACOR-CONICET), el Museo de Antropología (UNC) y de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de La Plata (UNLP).
Mamífero pariente de otras ratas vizcachas, los carpinchos y las maras, su tamaño es mediano (35 cm), con una cola larga y peluda. Se distribuye geográficamente en una franja estrecha de bosques del Chaco Serrano, en la sierra de Guasapampa, protegida por el Parque Nacional Traslasierra. Se alimenta fundamentalmente de bromelias, una planta abundante en su hábitat. Sus diferencias morfológicas y genéticas significativas respecto de sus parientes conocidos es lo que define a la rata vizcacha de Guasapampa como un animal pertenciente a un nuevo género y especie.
Hacer ciencia en comunidad
La especie había sido avistada por pobladores en varias otras localidades sobre esta misma franja serrana, entre el Dique Pichanas y el Parque Provincial y Reserva Forestal Natural Chancaní.
Julián Mignino, antropólogo e investigador del Instituto de Antropología de Córdoba (IDACOR-CONICET) y del Museo de Antropología de la Universidad Nacional de Córdoba, participó del proyecto. En diálogo con el medio Hoy Día Córdoba, explicó que el hallazgo de la rata vizcacha de Guasapampa fue resultado de años de investigaciones sobre la biodiversidad de mamíferos de las sierras cordobesas, posible gracias al aporte de los pobladores de la región.
«Existían relatos locales y algunas publicaciones que alertaban sobre la posible presencia en la Sierra de Guasapampa de un roedor similar a las llamadas ratas cola de pincel. Eso motivó nuevas exploraciones en la zona«, expresó.
En un relevamiento del Parque Nacional Traslasierra que tuvo lugar en 2023, un equipo de arqueólogos, biólogos, paleontólogos y otros especialistas registraron en zonas de difícil acceso varios ejemplares que llamaron su atención. Allí comenzaron las investigaciones que hoy llevaron al descubrimiento del nuevo roedor.
Sin embargo, Mignino destaca que podría tratarse de una especie vulnerable, en tanto su hábitat pareciera ser muy restringido y depender de un ambiente serrano bien conservado para sobrevivir: especies con áreas de distribución reducidas suelen ser especialmente sensibles a incendios forestales, degradación del hábitat y otros impactos vinculados a la actividad humana.
Un próximo objetivo es estudiar con mayor precisión la abundancia, distribución y ecología de este roedor para evaluar su estado de conservación y definir estrategias de protección. En términos de preservación de la especie, es de gran ayuda que su hábitat esté dentro del Parque.
«El descubrimiento pone de manifiesto que los ambientes serranos del oeste de Córdoba albergan una biodiversidad única que aún no conocemos en su totalidad«, concluyó.

