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Chubut y el 'no a la mina': historia de la gran derrota de la megaminería en Latinoamérica

Allá, bien al sur, entienden de lucha. No solamente los pueblos originarios se enfrentaron a la profanación de sus tierras, sino también el pueblo chubutense debió lidiar contra los intentos de saqueo de los ecosistemas mediante la actividad minera. Por Juan Maldonado La historia no deja mentir. En todo caso, dependerá de cuál es la […]

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Allá, bien al sur, entienden de lucha. No solamente los pueblos originarios se enfrentaron a la profanación de sus tierras, sino también el pueblo chubutense debió lidiar contra los intentos de saqueo de los ecosistemas mediante la actividad minera.

Créditos: FM LaTribu

Por Juan Maldonado

La historia no deja mentir. En todo caso, dependerá de cuál es la historia que se permite contar y cuál está invisibilizada en un interjuego de intereses. Luego, su difusión, el boca en boca, la vox pópuli, echarán sus raíces y fluirán aquellos acontecimientos sean reales o no. Pero la verdadera historia siempre está. Latinoamérica sabe de esto.

En los últimos meses el pueblo de Chubut vive momentos de angustia por la presentación de un proyecto de ley que intenta instaurar la actividad minera en la provincia. Lo preocupante es que el plan fue presentado por el Ejecutivo, firmado por casi todo el Gabinete.

El gobernador de Chubut, Mariano Arcioni, construyó su campaña y sus discursos políticos sobre una base clara: no queremos minería en Chubut. Ahora, es el principal propulsor de una iniciativa de 35 hojas donde plantea “zonificación” en la meseta patagónica.

El 5 de noviembre se llevó a cabo la mesa de presentación del Plan Estratégico Minero Argentino, coordinada por el secretario de Minería de la Nación, Alberto Hensel. Arcioni, celebró la iniciativa porque “fomenta nuevas matrices productivas”. 

El pueblo, que desde hace décadas está atento a las maniobras del lobby minero, preparó un contraataque legislativo al presentar un proyecto de iniciativa popular para prohibir los avances mineros.

Para ser presentada una iniciativa popular se requiere, según la normativa chubutense, la firma del 3% del padrón electoral provincial. Es por eso, que en plena pandemia, la Unión de Asambleas y Comunidades de Chubut (UACCh) visitó casi 50 localidades y juntó 30.916 firmas de las casi 14 mil necesarias.

El 24 de noviembre fueron presentados ambos proyectos en la Legislatura de Chubut con la diferencia de que, como ocurre habitualmente con iniciativas “opositoras”, tres comisiones deben discutir la iniciativa popular mientras que el plan del oficialismo solamente será tratado en la comisión de Recursos Naturales. En otras palabras, la traba burocrática.

Desde entonces, una serie de tensiones tiñeron la situación. Por un lado, el Gobierno que, sin ánimos de aflojar con los intereses mineros, busca el momento justo para apretar la mandíbula y aprobar el proyecto. Por el otro, un pueblo que hizo eco de su reclamo y logró que muchas provincias acompañen su lucha. En realidad, la lucha de todxs.

A principios de febrero, Arcioni pidió se lleve a cabo una sesión especial en la Legislatura para debatir el proyecto de zonificación. Inmediatamente el pueblo salió a las calles en el marco de una jornada plurinacional.

Miles de personas en distintas ciudades del país se manifestaron para decir “no” a la actividad minera en Chubut. La solidaridad con el pueblo patagónico hizo alusión también a un reclamo en contra de la explotación metalífera en distintas provincias.

Desde la Comisión de Receso se debió dejar sin efecto la convocatoria a sesión extraordinaria “solicitada por el Poder Ejecutivo mediante Decreto Nº 050/21 de fecha 2 de febrero de 2021”. Si bien los argumentos apuntan a que fue imposible disponer del “del tiempo suficiente para llegar al día y horario de la sesión”, se entiende que fue el pueblo quien frenó la aprobación del proyecto.

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Movilización contra la megaminería en Rawson - Chubut. Foto: @EveSurena

Dos décadas igual

Allá, bien al sur, entienden de lucha. No solamente los pueblos originarios se enfrentaron a la profanación de sus tierras, sino también el pueblo chubutense debió lidiar contra los intentos de saqueo de los ecosistemas mediante la actividad minera.

A principios de siglo, la comunidad mapuche Huisca Antieco alarmó a la sociedad ante la llegada de una empresa minera a su territorio. Los rumores que corrían en Esquel, comenzaban a concretarse.

En el año 2002 la empresa Meridian Gold oficializó la adquisición de un proyecto minero en cercanías a la ciudad. José Luis Lizurume, gobernador en aquel entonces, apoyaba la iniciativa extractivista. Lo mismo pasaba con las autoridades municipales y nacionales.

La excusa era clara: frente a la crisis económica, traemos puestos de trabajo. Un cuento antiguo, de espejos a cambio de oro. Pero la memoria popular no perdonó y rápidamente tomó forma de asamblea.

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José Luis Lizurume, exgobernador de Chubut junto al actual mandatario, Mariano Arcioni.

En octubre de 2002 se llevó a cabo la Asamblea de Vecinos Autoconvocados por el No a la Mina. La junta en la Escuela Normal fue masiva, aún más lo fue la primera marcha del 24 de noviembre.

La provincia había anunciado que el 4 de diciembre se trataría el proyecto mediante audiencia pública, pero jamás se imaginaron tal rechazo. Al día siguiente de la movilización, suspendieron la instancia legislativa.

El pueblo siguió movilizándose de manera semanal. Miles de ciudadanos y ciudadanas hicieron eco en un contexto económico tan difícil para el país. Charlas, videodebate, pintadas de murales, panfletos y boca en boca. La lucha no cesó ni ante las amenazas y la persecución que varixs vecinxs sufrieron por parte de las autoridades y del lobby minero.

El Concejo Deliberante debió aprobar la consulta popular y el 23 de marzo Esquel votó por el “no a la mina” con el 81%. Luego, de manera concomitante, también lo hicieron localidades cercanas como Trevelín, Lago Puelo y Epuyén donde más del 90% de las personas votantes rechazó la explotación minera.

La primera gran derrota de la megaminería argentina.

La histórica 5001

La asamblea de Esquel se reprodujo en varias localidades de la provincia, aún en aquellas donde la Cordillera queda lejos, porque entendieron que la megaminería hace estragos aún en las grandes distancias.

Madryn, Rawson, Trelew y Comodoro Rivadavia se organizaron. También Gan Gan, donde la convergencia de las comunidades tehuelches y vecinos no indígenas fue clave para el rechazo de la explotación de plata y plomo impulsada por Pan American Silver.

A nivel nacional surgió la Unión de Asambleas Ciudadanas (UAC) permitiendo unificar las distintas luchas en Argentina.

Las luchas, si bien firmes por el pueblo, necesitan de un respaldo legislativo. Es por eso que luego de las victorias en los municipios, la provincia de Chubut promulgó la Ley 5001 que prohíbe la “actividad minera metalífera en la modalidad a cielo abierto y la utilización de cianuro en los procesos de producción minera”. Hoy, la ley lleva el número XVII-68.

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Foto: Prensa UAC.

El lobby no descansa

Fueron varios los intentos de las multinacionales por arribar a Chubut. Meridian Gold en 2002, luego Yamana Gold en 2007 (adquiriendo los derechos del proyecto de Meridian).

En diciembre de 2011, lxs vecinxs de Esquel volvieron a convocarse en el colegio 767 (ex-normal) tras los avances del proyecto Suyai en Esquel.

El proyecto Suyai es una recategorización de los proyectos anteriores, que cambian de nombre y de inversores para poder arremeter nuevamente en los territorios en conflicto. La canadiense Yamana Gold intentaba, luego de 4 años, ingresar en Chubut de una vez por todas.

Los intentos fallaron una vez más y Esquel resistió una vez más. Desde comienzos de 2020, se comenzó a rumorear que la firma internacional acordó con un grupo empresario argentino que asumiría la responsabilidad de todos los asuntos ambientales, sociales y de gobierno y, en caso de lograr la aprobación del proyecto, podría adquirir hasta un máximo de 40% de participación en la iniciativa minera. Puro lobby y especulación.

El grupo IRSA  (Inversiones y Representaciones Sociedad Anónima), catalogado como la compañía de bienes raíces más grande de Argentina, posee propiedades como shoppings de Abasto, Alto Palermo, Patio Bullrich y el Hotel Llao Llao. Su dueño, Eduardo Elsztain, tiene en nuestro país un gran peso y cuenta con fuerza internacional.

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Eduardo Elsztain, dueño de IRSA.

Dos iniciativas populares para frenar el atropello

Frente a los avances empresariales, la Unión de Asambleas de Comunidades Chubutenses (UACCh) presentó en 2014 una iniciativa popular que reemplace la ex ley 5001 de manera superadora -además de prohibir la megaminería, extiende la prohibición del uso de sustancias como cianuro, ácidos-.

Legisladores y legisladoras intentaron profanar los artículos del proyecto de ley popular cambiando términos para favorecer al lobby minero. Un escándalo se desató cuando un funcionario fue fotografiado en pleno recinto legislativo recibiendo mensajes a modo de “apriete”.

El legislador Gustavo Muñiz, del Frente para la Victoria, recibió un mensaje de “Minería Gastón Berardi”. Berardi era en ese entonces funcionario local de la firma de origen canadiense Yamana Gold.

Ante la información de que en 2020 IRSA podría arribar en Esquel mediante un proyecto del Gobierno de Arcioni, la UACCh realizó un mapeo para juntar firmas y apoyo para la creación de una nueva iniciativa popular que contrarreste el plan del Ejecutivo.

Según la ley chubutense, para presentar un proyecto de estas características se debe contar con las firmas del 3% del padrón electoral. La comunidad recorrió 48 localidades en plena pandemia alcanzando un total de 30.916 firmas de las casi 14 mil necesarias. Algo sin precedentes.

Desde el 24 de noviembre conviven en la Legislatura de Chubut dos proyectos opuestos. Uno con garantías y ayudas del Gobierno para las empresas, otro del pueblo para el pueblo y el ambiente.

Qué pasará si llega la zonificación

La zonificación comprende el “tomar parte del territorio para crear zonas de sacrificio para la explotación dejando libres de explotación a otras regiones”. El argumento del proyecto es que la ley 5001 en su artículo 2 permitía la zonificación en ciertas regiones de la meseta. Pero ese artículo venció hace 17 años, a los 120 días de su aprobación.

La misma normativa establece la creación del Consejo Provincial del Medio Ambiente (COPRAM) que se encontraba inactivo, prácticamente dormido. La denuncia de la UACCh radica en que el organismo opera a favor del lobby y es por eso que muestra movimientos ahora, después de casi dos décadas.

Flavia Núñez, de la de Asamblea en Defensa del Territorio de Puerto Madryn, explicó a EL RESALTADOR que la iniciativa prevé ser punta de lanza para luego liberar más de 20 proyectos de exploración minera a la vera del río Chubut.

“Según un estudio de la cátedra de Estudios Urbanos y Territoriales de la Universidad de la Patagonia San Juan Bosco, cuenta con una de las cuencas más vulnerables de la Patagonia. El río Chubut es el único que corre de cordillera hasta el mar y abastece a más de 200.000 habitantes”, detalló Flavia.

Se entiende entonces que Puerto Madryn sería “el punto de salida de los desechos del proyecto minero Navidad. Egreso e ingreso de sustancias tóxicas, afectando el santuario ancestral de la ballena franca austral”.

El proyecto Navidad está ubicado a unos 35 km de la localidad de Gastre, en cercanías a Gan Gan. Comprende la explotación de yacimientos de plata, plomo y cobre, y sería el más grande del mundo con estas características. Pertenece a Panamerican Silver, quien presentó conflictos ambientales en toda Latinoamérica: en México, Guatemala, en Perú, Bolivia y en Argentina, en manantial espejo, Santa Cruz.

El gran problema con la minería se vincula también a la especulación y al constante avance. Al momento se contempla un 16% de explotación del territorio, pero con intenciones de llegar hasta un 70% en toda la provincia, sostiene Flavia.

Un proyecto de estas características comprende voladuras de gran magnitud, creación de cráteres y polvillos en el aire, que, con los vientos patagónicos, van a parar inevitablemente al río Chubut. Las dependencias cercanas al cauce del afluente vulneran el ambiente.

El daño ambiental es inevitable y afecta de manera transversal todo el ecosistema patagónico. No solamente dependen cientos de miles de habitantes, sino también miles y miles de animales.

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Mina Veladero, San Juan. Origen de dos grandes derrames que contaminaron millones de litros del río Jáchal en 2015. Foto: Tiempo Argentino.

No a la mina

El grito en el sur es de “no a la mina”. Lo entienden los pueblos originarios que sufren el avance sobre sus territorios ancestrales. En Campo La Rosada el proyecto Navidad -que se encuentra en etapa de exploración- avanza contra un cementerio mapuche. Se incumple de esta manera con el Convenio 169 de la OIT, que establece la consulta previa libre a las comunidades indígenas.

Lo entienden desde el río Chubut, que quedaría vulnerable a la contaminación que el extractivismo puede causar. También lo entienden desde el santuario de la ballena franca austral, en Puerto Madryn, donde desemboca el río.

Lo entienden las otras provincias que están en la misma lucha, como así también aquellas que ya sufren de la explotación minera desmedida y ecocida.

Lo entienden desde el Conicet. En noviembre, el Dr. Guillermo Velázquez, sufrió la adulteración de un documento para decir que la institución científica avala la megaminería en Chubut.

Lo entienden 800 especialistas adherentes que desde distintas universidades y dependencias del Conicet elaboraron un documento en el que cuestionan concepciones que avalan el desarrollo de la megaminería en la Argentina.

El grito en el sur es el mismo: no a la mina. Ahora, se necesita que resuene en cada rincón del país: nos deben una ley.

Apoyá a la causa. Dejamos algunos links de interés:

No a la mina: la montaña sigue de pie gracias a su gente.

Ley minería Chubut: nos deben una ley.

Unión de Asambleas de Comunidades.

Agradecimientos: Gloria Saez; Flavia Núñez.

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