63 brigadistas viajaron a la provincia patagónica a colaborar con los chubutenses en El Hoyo, una de las zonas más afectadas por el incendio.

63 Bomberos Voluntarios cordobeses viajaron a Chubut para ayudar a combatir el gravísimo fuego que se extendió por los bosques de esa provincia, con uno de los focos más importantes en la localidad de El Hoyo.
Los brigadistas fueron asignados para apagar el incendio en la zona de Puerto Patriada. La delegación llegó ayer sábado alrededor de las 19:30 hsy los trabajos comenzaron en la mañana del pasado domingo.
El grupo está integrado por personal de la Federación de Bomberos Voluntarios de Córdoba, la Agrupación Serrana de Bomberos de Córdoba, ETAC, Plan Provincial de Manejo del Fuego y autoridades de la Secretaría de Gestión de Riesgo del Ministerio de Seguridad de Córdoba.
El negocio del fuego: ¿Quién se queda con lo quemado?
Hasta el domingo 11 de enero, la cantidad de hectáreas alcanzadas por el fuego en Chubut fueron 11.970.
Además de El Hoyo, también están activos el foco de incendio en Puerto Café, en el Parque Nacional Los Alerces (Chubut), que se extiende desde Lago Menéndez hasta Lago Verde y Rivadavia; y el foco en el Cerro Huemul, en el Parque Nacional Los Glaciares, en El Chaltén (Santa Cruz). Ambos parques fueron declarados Sitio de Patrimonio Mundial por la Unesco.
SI bien la lluvia trajo cierto alivio en unos 22 focos, alcanzando Epuyén, Parque Nacional Los Alerces, Esquel, El Hoyo y el Paraje Rincón de Los Lobos, el agua no ha sido suficiente y los bomberos, fuerzas de seguridad y personal de apoyo continúan trabajando duramente.
En los últimos días, la Justicia de Chubut difundió una imagen que confirma que el fuego iniciado el 5 de enero en Puerto Patriada fue intencional.
El origen del incendio se ubica a 300 metros hacia adentro del bosque, en una zona sin cámaras, sin tendido eléctrico, fuera del circuito turístico y de la circulación de vehículos, con lo que se caen las hipótesis de un incendio accidental por colillas, fogones o negligencia. Además, se confirmó la presencia de restos de combustible y acelerantes.
Por su parte, el Gobernador de Chubut, Ignacio Torres, afirmó que al menos dos focos fueron provocados de manera intencional y anunció una recompensa de $50 millones para quienes aporten datos que permitan identificar a los responsables. El Ministro de Seguridad y Justicia de Chubut, Héctor Iturrioz, anunció el viernes 9 de enero que hasta ese momento había 11 viviendas quemadas.
“Una acción negligente es muy diferente a una dolosa. Acá se inició en un lugar súper denso, no se puede caminar a menos que se tenga cierto conocimiento del bosque. Es un lugar que se sabía que el fuego se iba a difuminar rápido, iba a tener sus contornos expandidos rápidamente y, sobre todo, que iba a cortar la única ruta de acceso a Puerto Patriada. Acá hubo una intención criminal que antes no habíamos visto”, declaró Iturrioz.
El Ministro aseguró la desconsoladora gravedad de este incendio, que arrasó con bosque nativo que hace mil años crece en la zona: «El daño es inconmensurable. Tenemos generaciones de chubutenses que no van a conocer el bosque como nosotros lo conocimos».
La opinión pública no tardó en atar algunos cabos. Hace un mes, Milei autorizó a privados extranjeros a comprar y producir en tierras incendiadas, mediante modificaciones en la Ley de Fuego y la Ley de Bosques; se comprobó que el fuego en la Patagonia fue intencional; y el Gobierno Nacional continúa negándose a declarar la Emergencia Ambiental, habiendo además subejecutado el presupuesto para el manejo de fuego y dejando a la población y al bosque librados a su suerte, sosteniendo su arduo trabajo con donaciones voluntarias.
A todos estos hechos se suma una pésima política ambiental que durante años permitió, entre otras cosas, la proliferación de pinos en zonas de bosque nativo, árbol exótico y de gran capacidad inflamable.
¿Quiénes serán los que se queden con la tierra que hoy arrasan? Lo sabremos en los próximos meses, cuando el negocio inmobiliario y agroganadero empiecen a asomar la cabeza entre el suelo cubierto de cenizas.

