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Bolivia en virtual «Estado de sitio»: Paz, ¿pende de un hilo?

Publicado por:Rodrigo Andrada Savoretti

Una vez más los militares bolivianos están habilitados para reprimir a su propio pueblo. Las y los trabajadores profundizan los cortes y bloqueos y ya hay un asesinado por las fuerzas.

Foto: Claudia Morales.

Bolivia vive nuevamente un estallido social. La última década para el país ha sido una verdadera hecatombe. Esta columna se ha encargado de profundizar en el porqué de una crisis permanente que ahora vuelve a implosionar. Pero vamos directamente a los hechos recientes:

En el inicio de la cuarta semana de protestas ininterrumpidas, la respuesta del gobierno de Rodrigo Paz ha sido el virtual «Estado de Sitio», lo que agrava un cuadro ya de por sí preocupante para los derechos humanos de las y los bolivianos.

En diálogo con El Resaltador, el periodista Marco Moscoso advierte:

«La única salida que tiene es darle freno en seco a su agenda neoliberal y ser un gobierno administrativo. La cosa es que todavía no lo quieren entender, aunque lo sepan. Y si comenten el error de declarar el Estado de excepción, se cae nomas. Y si sigue dilatando, igual, se cae el gobierno».

Foto: Marvin Recinos/Getty Images.

¿Democracia a medida de la represión?

El pasado 27 de mayo, la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) mediante una sesión virtual de más de cinco horas -forzada porque los cortes de rutas impidieron el traslado físico de los asambleístas-, la Cámara de Diputados aprobó por más de dos tercios la anulación de la Ley 1341.

Esta normativa protectora, conocida como la «Ley Eva Copa», sancionada en 2020 tras el gobierno de facto de Jeanine Áñez, funcionaba como un dique de contención constitucional al poner límites estrictos al uso de las Fuerzas Armadas en conflictos internos.

Con su derogación, el Congreso le ha otorgado a Rodrigo Paz una carta blanca para decretar el virtual Estado de sitio e intervenir militarmente en las calles sin controles institucionales.

Idependent.

Paz, responsable de un crimen de Estado

El apuro oficialista por habilitar a los militares coincide con el colapso de la narrativa gubernamental. El fin de semana pasado, el Ejecutivo intentó forzar el desbloqueo de los accesos a La Paz y El Alto (especialmente en la zona de Río Seco) bajo el nombre de «Corredor Humanitario de Banderas Blancas», un mega operativo de 3.500 efectivos que derivó en una represión feroz con al menos 47 detenidos.

En el territorio, el periodista Marcos Antonio Moscoso confirmó que las fuerzas de seguridad asesinaron a un joven manifestante de 24 años de un disparo.

Lejos de retroceder, los bloqueos se multiplicaron y el mapa de la protesta pasó a más de 60 puntos de corte en seis de los nueve departamentos del país. El conflicto desbordó su eje inicial y se volvió nacional, alcanzando incluso a Potosí y a la oriental Santa Cruz de la Sierra.

«El gobierno tiene opción de salir del conflicto pero cediendo prácticamente todo, ya nada cambiará que están débiles y que no podrán imponer una agenda neoliberal, eso ya es una victoria», advierte Moscoso.

AFP

Evo: «Es una sublevación contra el modelo neoliberal»

En diálogo con Modo Fontevecchia por Radio Perfil, el expresidente Evo Morales se defendió de las acusaciones en su conta:

«Es una rebelión del pueblo a la cabeza del movimiento indígena contra el modelo neoliberal. El hambre, el desempleo y la pérdida del valor adquisitivo convocan a esta movilización».

Sobre la vía libre militar otorgada por el Congreso, advirtió: «Es dar carta blanca para una masacre. Ojalá las Fuerzas Armadas no se conviertan en una policía de las transnacionales para cuidar el litio y las tierras raras».

Evo sostiene que detrás del gobierno de Paz se encuentra nada más y nada menos que el Comando Sur de los Estados Unidos y la DEA.

Para el líder del MAS, la salida institucional radica en adelantar las elecciones generales en un plazo de 90 días, amparado en que la estructura civil que hoy se referencia bajo la identidad de «Evo Pueblo» sigue siendo el movimiento político más grande del país.

Si el Palacio Quemado decide utilizar las armas y la desprotección jurídica que el Congreso acaba de facilitarle, se encontrará con el carácter irreverente de las y los trabajadores bolivianos, un pueblo históricamente capaz de fijar sus propios límites. Una posible victoria popular boliviana que sería una dura derrota para el imperialismo estadounidense en la región. Ampliaremos.

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