Black Friday: más que una estrategia comercial, un desastre ambiental

El término adoptado por las agencias de marketing significó algo totalmente distinto el 13 de enero de 1939. Aquel día, inició un devastador incendio en Australia.

Si agarras el buscador de tu celular o compu y escribís “Black Friday”, vas a ver cómo los resultados son en su mayoría ofertas de productos o servicios. Es que lo que más se conoce bajo esas dos palabras es el último viernes de noviembre, cuando los comercios rebajan sus precios.

Pero la realidad es que tiempo atrás, el Black Friday fue la forma de nombrar a un devastador incendio en Australia. El 13 de enero de 1939, tras una histórica sequía y un registro de temperaturas muy altas -hasta 44 grados en Melbourne- se encendió la chispa que desataría el gran incendio.

Los factores que propiciaron el incendio fueron tanto humanos como naturales. Por un lado, las quemas para desmalezar y el fuego doméstico para alumbrar o calentar. Por el otro, un cambio en el viento que perdió toda humedad. Todos estos factores dieron origen al incendio que hasta el día de hoy recuerdan los australianos.

El epicentro del fuego fue el estado de Victoria, donde se encuentra Canberra, la capital del país. Durante semanas, ardieron dos millones de hectáreas de aquel territorio, las cuales representaban tres cuartos del mismo. Si bien se contabilizaron 71 muertes, la quema de más de mil casas deja dudas sobre las verdaderas cifras.

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“Es el evento ambiental más significativo de la historia de Australia”

Hasta el día de hoy, en la página de la Oficina de Manejo del Fuego del estado de Victoria, se puede leer la frase “es el evento ambiental más significativo de la historia de Australia”. Durante cuatro décadas, por la intensidad del fuego, los suelos más fértiles de la isla quedaron inutilizados.

También quedaron gravemente afectados los escasos cuerpos de agua de la zona. Por los incendios, se llenaron de cenizas y desechos. Las aguas quedaron contaminadas durante años, hasta que pudieron volver a ser de consumo humano. En cuanto a los animales, cientos de ellos perdieron su hábitat natural por años.

Después de aquel viernes negro, la conciencia ambiental de Australia cambió completamente. A partir de allí, comenzaron las alertas tempranas a modo de prevención, la compra de equipamientos y las quemas prescriptas para evitar incendios arrasadores.

De todos modos, el cambio climático se hizo presente años más tarde, porque en 2009 los australianos fueron testigos del Black Saturday. Tras 400 muertes, quedó claro que no solo es una cuestión de prevenir y equiparse, porque si no se lucha para paliar el cambio climático, el mismo seguirá haciendose oír.