Adiós a Haydeé Vallino de Lemos, fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo

Con dos hijos desaparecidos en dictadura, Haydeé Vallino de Lemos formó parte de la fundación de Abuelas de Plaza de Mayo. Ayer, murió con 100 años y su nieta recuperada, la cual nació en cautiverio.

A sus 100 años, con dos hijos desaparecidos en dictadura y una nieta recuperada diez años después de nacer en cautiverio, Haydeé Vallino de Lemos falleció ayer. ¿Quién era? Nada más y nada menos que una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo. “El terrorismo de Estado diezmó a su familia. Ella se sobrepuso con la firmeza que la caracterizaba y transformó su tragedia en lucha colectiva”, afirmaron desde Abuelas.

Haydeé nació el 27 de agosto de 1919, en Buenos Aires. Después de casarse en 1946, tuvo tres hijos: tres militantes de las villas. Una de ellos, María del Consuelo, militaba para Montoneros; Otro, Mario, para la Juventud Guevarista. La tercera de ellos, Mónica, fue secuestrada en 1977 con 8 meses de embarazo, su marido y una hija de un año.

Después de unos días, la pequeña hija de Mónica fue dejada en la puerta de la casa de su abuela materna. Mientras tanto, la bebé que llevaba en su vientre nació en cautiverio, fue llamada María José. Al tiempo, una mujer policía y su marido anotaron a la bebé como propia. Pero la historia no termina ahí para Haydeé.

A la desaparición de Mónica, se le sumó el secuestro de Mario, quien se encontraba trabajando cuando esto sucedió. A las semanas, la casa de María Consuelo fue allanada, pero ella y su marido lograron escapar a Brasil. Tras todo lo sucedido, Haydeé y su esposo Alberto comenzaron a buscar a sus hijos y nieta.

Te puede interesar: “Abuelas de Plaza de Mayo: 42 años de una lucha incansable”

View this post on Instagram

[Adiós] La pena es muy grande. Murió Haydeé Vallino de Lemos, una de las Abuelas fundadoras de nuestra institución. El terrorismo de Estado diezmó a su familia. Ella se sobrepuso con la firmeza que la caracterizaba. Porteña de nacimiento, hubiera cumplido 101 años en agosto. De joven trabajó en la sección de sastrería de la Casa Muñoz y allí conoció a quien sería su marido, Alberto Lemos, que era cortador de camisas. Se casaron. Tuvieron tres hijos: en 1948 nació María del Consuelo, en 1951 Mónica María y en 1955 Mario. Con el tiempo, María del Consuelo se convirtió en arquitecta y en militante de Montoneros. Mónica empezó a estudiar geología después de descubrir que las piedras hablaban y contaban secretos sobre la historia de la tierra. Mario tocaba la flauta traversa, tenía un taller de cuero en Liniers y era militante de la Juventud Guevarista. Los tres militaban. Mónica se casó en diciembre 1975 con Gustavo Antonio Lavalle, compañero de militancia de María del Consuelo. En abril de 1976 nació su primera hija María. Se fueron a vivir a José C. Paz, un barrio humilde. En junio de 1977, Mónica estaba embarazada de nuevo y con su panza de ocho meses fue arrancada de la cama, una noche de invierno. Mónica, Gustavo y María –de tan sólo un año y tres meses de edad– fueron llevados a la Brigada de Investigaciones de San Justo donde estuvieron unos cinco días. María fue dejada en el umbral de la casa de su abuela materna. A la pareja la trasladaron al centro clandestino “Pozo de Banfield”. En un sótano, Mónica dio a luz a su segunda hija, María José. El 5 de agosto de 1977 secuestraron de su trabajo a Mario. Con la desaparición de sus hijos, comenzó el calvario para Haydeé y Alberto. Haydeé se integró enseguida al grupo de madres con quienes fundaría Abuelas de Plaza de Mayo. Y un día ella misma recibió una pista que la llevaría a su nieta, a quien restituyó en 1987. “Quiero decir que a María José la pudimos encontrar gracias a las Abuelas. Porque si no me hubiera unido al grupo, no la hubiera encontrado. Solas no hubiésemos logrado nada”, decía Haydeé Que en paz descanses, querida Haydeé, tu legado de amor sigue vivo en tus nietas y en nuestros recuerdos.

A post shared by Abuelas de Plaza de Mayo (@abuelasdifusion) on

Tras asistir a una reunión en donde se le pedía al Ministerio de Interior por los desaparecidos, una mujer le sugirió a Haydeé que vaya a la Plaza de Mayo. Allí, se reunían madres que buscaban a sus hijos e incluso a nietos. Inmediatamente, Haydeé se sumó a ese grupo y comenzó a investigar, ella misma llegó a una pista para encontrar a su nieta.

Así, se supo de la apropiación de María José, la nieta de Haydeé nacida en cautiverio. Después de presentar una causa judicial se ordenó un análisis genético: los resultados arrojaron que esta niña era hija de Mónica y Gustavo, hija y yerno de Haydeé. De inmediato, la menor de diez años se fue a vivir con sus abuelos y su hermana María.

“Quiero decir que a María José la pudimos encontrar gracias a las Abuelas. Porque si no me hubiera unido al grupo, no la hubiera encontrado. Solas no hubiésemos logrado nada”, aseguró Haydeé. María José Lavalle Lemos es la nieta recuperada número 38.

Durante mucho tiempo, hasta que su salud lo permitió, Haydeé continuó asistiendo a la sede de Abuelas: la lucha no terminaba y aún no termina. Afortunadamente, pudo sumar a sus dos nietas, quienes aportan a Abuelas desde sus profesiones. Hoy, María José es la responsable del área de genética y María, psicóloga, fue integrante del equipo terapéutico de Abuelas.

“Fue una de las 12 mujeres que hace ya casi 43 años se dieron cuenta que debían unir fuerzas para encontrar a sus nietos y que dejaron todo en esa búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia”, señalaron desde Abuelas al despedirla. “Que en paz descanses, querida Haydeé, tu legado de amor sigue vivo en tus nietas y en nuestros entrañables recuerdos de vos”, cierra el texto de la organización.

×