Tras el cotejo de nuevas muestras de ADN, el parquetista Roberto Bárzola es el principal sospechoso. En esta nota, las claves para que se reabra la causa, que ya está prescripta.

El crimen de Nora Dalmasso ocurrió en noviembre de 2006 en la ciudad cordobesa de Río Cuarto. Durante años el único sospechoso fue su esposo, Marcelo Macarrón. La principal hipótesis de la Justicia fue que había contratado a un sicario para asesinar a la mujer.
A esa conclusión había llegado el fiscal Luis Pizarro, a raíz del hallazgo de un perfil masculino desconocido en el cinturón de la bata, que reveló un informe del FBI en 2011. No obstante, Macarrón fue absuelto el 5 de julio de 2022.
Luego de la resolución judicial, el fiscal Julio Rivero solicitó que se profundice en aspectos clave que, hasta el momento, no habían sido investigados.
En casi dos décadas, ningún fiscal había ordenado que el parquetista Roberto Bárzola fuera sometido a una extracción de ADN para realizar un cotejo, a pesar de los reiterados pedidos tanto de la querella como de la defensa.
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Bárzola había declarado como testigo y afirmó, ante los jueces, que había visitado la casa de Dalmasso en tres ocasiones una semana antes del homicidio y que solo la había visto una vez.
En septiembre de 2023, el fiscal Pablo Jávega ordenó un barrido genético que incluyó a todos los testigos e imputados relacionados con la causa, entre ellos el actual acusado.
Las muestras recolectadas fueron analizadas por el Centro de Genética Forense del Poder Judicial de Córdoba, en colaboración con el National Center for Forensic Science de la Universidad de Florida, en Estados Unidos.
Este análisis permitió, por primera vez, identificar el rastro genético desconocido. El informe señaló que pertenecía al parquetista Bárzola, lo que lo vinculó directamente con la escena del crimen. La evidencia genética no solo lo ubicó en el lugar, sino que además lo relacionó con el arma homicida.
¿Se puede reabrir la causa?
La causa por el crimen de Nora Dalmasso está prescripta, puesto que, en un caso como este, «la acción penal pierde vigencia a los 15 años de ocurrido el hecho».
No obstante, el fiscal Jávega aseguró que «el mismo código establece que, si esa persona comente un hecho delictivo, el conteo que se venía llevando de ese plazo vuelve a cero”. Esto significa que la clave de la investigación estaría en encontrar un delito del cual este nuevo sospechoso haya sido partícipe o protagonista, y cuyos plazos para ser juzgado no estén vencidos.
No necesariamente tendría que tratarse de un delito del mismo calibre que el asesinato de Nora Dalmasso. La fiscalía ya está trabajando para rastrear los antecedentes de Bárzola.
Jávega expuso que, en principio, se cree que el nuevo sospechoso habría actuado solo: «Al momento de la fecha, no tengo elementos para predicar que alguna otra persona le haya prestado colaboración».

