El dato corresponde al Monitor de Opinión Pública de mayo. De camino a las elecciones presidenciales 2027, la gestión libertaria se enfrenta al desgaste de la población argentina ante la situación económica.

Según el Monitor de Opinión Pública (MOP) del mes de mayo, elaborado por la Consultora Zentrix, el 63% de la población encuestada cree que el Gobierno Nacional debería cambiar el plan económico actual.
El MOP es una herramienta para relevar percepciones sociales sobre dirigentes políticos y situaciones económicas tanto personales como generales. La muestra fue de 1.315 casos, abarcando respuestas de las 24 jurisdicciones del país, ponderadas por región, edad y conforme al último padrón electoral.
Aproximadamente 6 de cada 10 personas afirmaron que, de cara a las elecciones presidenciales 2027, definirán su voto por factores económicos: ya sea en relación al cambio de plan económico, por las situaciones personales que viven en sus hogares o por el impacto de las actuales políticas en la población en general.
El dato muestra una fatiga contundente y generalizada frente a las decisiones en materia económica de la gestión libertaria. Desde la Consultora Zentrix consideran que el rechazo al plan del Gobierno Nacional no se trata solo de una oposición necesariamente ideológica, sino más bien de una respuesta de agotamiento ante la crisis y la falta de recuperación en los bolsillos.
El malestar económico es estructural y la baja inflación no trae alivio
Un dato clave del MOP de mayo es que la angustia por la situación económica es extendida incluso entre personas que votaron a La Libertad Avanza: un 21% de votantes oficialistas la señaló como su principal preocupación.
Para Zentrix, el malestar económico ya pasó de ser una reacción coyuntural para volverse «una experiencia social estructurante», según explicaron en su informe sobre el MOP de mayo.
«Una parte amplia de la sociedad ya no interpreta el presente como una fase breve de ajuste, sino como un régimen de vida marcado por restricción, incertidumbre y pérdida de capacidad de planificación», amplía.
Además, 7 de cada 10 personas no creen que el dato del INDEC sobre la inflación refleje adecuadamente la variación de precios que viven, y más de
ocho de cada diez afirman que su salario no le gana a la inflación. Es decir, la escasa inflación declarada oficialmente dejó de traer alivio a una población que no ve traducida esa cifra en una mejora económica cotidiana, más bien al contrario.
«La inflación baja pero los hogares siguen sintiendo que pierden, el dato técnico no produce legitimidad social. La desaceleración puede ordenar la macro, pero no necesariamente repara la vida cotidiana», afirma la consultora.
Hay una experiencia compartida de la crisis económica, pero no de su lectura política
Zentrix explica que si bien las penurias económicas son una preocupación común entre oficialistas y opositores, cada sector interpreta de modos diferentes las razones de esa crisis.
Entre opositores la interpretación de la crisis tiende a ser integral, relacionando ingresos, desempleo, deuda y otros factores como un plan político que fracasó y que rechazan. Entre oficialistas, «el malestar todavía aparece parcialmente contenido por una narrativa de justificación: el sacrificio puede ser leído como costo necesario, herencia recibida o condición transitoria para ordenar la economía», apunta el informe de Zentrix.
Entre personas votantes del oficialismo, las siguientes preocupaciones luego de la incertidumbre económica son los ingresos/salarios, con un 18,6% (lo cual continúa en la esfera de lo económico) y la corrupción en tercer lugar, con el 18,2%.
Este último tema se alinea con los sucesivos escándalos por malversación de fondos públicos, bienes no declarados y enriquecimiento ilícito, que si bien en los ya más de 2 años de gestión libertaria alcanzaron a varios funcionarios (entre ellos los propios Javier y Karina Milei), últimamente son protagonizados por el vocero y Jefe de Gabinete de Ministros, Manuel Adorni.

