Las filtraciones revelan una red que amenaza con muertes a opositores y que involucra a Hernández, Netanyahu y Milei. Los gobiernos de México y Colombia ya denunciaron el plan de guerra mediática y política.

Pasó desapercibido en Argentina y en la gran mayoría de países americanos. Pero la omisión deliberada de los grandes medios de comunicación continentales no puede ocultar la gravedad de los hechos. En nuestro país, ¡oh casualidad! justo se revelaron otros audios, más difundidos que los que expondremos aquí, no menos repugnantes: las conversaciones íntimas del Presidente con una ex secretaria.
A comienzos de mayo estalló un escándalo conocido como «Honduras Gate». La filtración de una serie de audios (al menos 37 grabaciones) donde se revela una presunta red internacional destinada a desestabilizar gobiernos no alineados al eje anglosionista (EE.UU. e Israel) en América Latina.

De Honduras para todo América
El medio español Diario Red difundió meses atrás una investigación periodística donde se exponen grabaciones correspondientes a Juan Orlando Hernández (ex presidente hondureño condenado por narcotráfico en Estados Unidos pero recientemente indultado por Donald Trump); la vicepresidenta hondureña María Antonieta Mejía; y el actual presidente Nasri Asfura; entre otros.
En las conversaciones, extraídas de WhatsApp, Signal y Telegram (verificadas a través de un protocolo forense) entre enero y abril de 2026, se escuchan frases como la siguiente:
«Si hay que matar a la gente para nosotros poder estar tranquilos, se va a hacer», dice Hernández.
En el resto de las conversaciones se revela la influencia directa de Israel y Estados Unidos en los asuntos internos de los países de la región. Los intereses de Washington pasan por una nueva base militar en Honduras, mientras que el brazo tecnológico sionista aportaría el andamiaje de espionaje y el lobby para el restablecimiento de las cuestionadas ZEDES (Zonas de Empleo y Desarrollo Económico).
En las grabaciones también se mencionan nombres claves de la geopolítica actual, como Benjamin Netanyahu y Javier Milei, quienes toman cada vez más protagonismo en un plan que amenaza al integracionismo latinoamericano y a los opositores de las derechas pro anglosajonas.
Los financiadores de la trama serían justamente los presidentes antes nombrados. Javier Milei habría comprometido un aporte de 350.000 dólares para esta causa desestabilizadora, según uno de los audios.
Ese dinero, sumado a 150.000 dólares aportados presuntamente por el Ministerio de Obras Públicas de Honduras y fondos provenientes de redes vinculadas a sectores ortodoxos de Israel y juntas de rabinos, tendría como fin financiar la estructura digital y presionar por el retorno político del expresidente hondureño Juan Orlando Hernández (JOH).

¿Un nuevo plan de desestabilización regional con sede central en Honduras?
Que en Honduras comience -o allí se empiece a gestar- un plan de desestabilización regional no es novedad. O no debería serlo.
Si hacemos memoria, el fin del ciclo latinoamericanista-progresista a comienzos del siglo XXI comenzó a tejerse con el golpe de estado al presidente progresista Manuel Zelaya.
Fue el laboratorio de lo que luego se denominó lawfare y se extendió a todo el continente con una historia que, podríamos decir, encontró su último gran objetivo con el reciente secuestro de Maduro y el relativo fin del ciclo chavista.
Párrafo aparte: es curioso que los estadounidenses hablen de «narcoterroristas» cuando se trata de bombardear lanchas de pescadores en el Pacífico y el Caribe, pero al mismo tiempo indulten a quién ellos mismos encerraron por cargos de tráfico de drogas como Hernández (JOH) y presuntamente financien su regreso al poder en Centroamérica.
El poder político hondureño, ¿títere del Tío Sam?
Por otro lado, la actual vicepresidenta hondureña, María Antonieta Mejía, es otra de las personas que aparece en las grabaciones como nexo entre el poder local y los financiadores internacionales.
“El punto número uno es el tema de la reunión de Nasry Asfura, el presidente, ahí en Mar-a-Lago. Allá se fue a negociar únicamente el regreso del presidente Juan Orlando, la expansión de las ZEDEs, la expansión territorial de las maquilas, la posible la creación de de nuevas zonas de libre libres de impuesto. Que Roatán va a ser el punto central para una nueva base norteamericana, una nueva base norteamericana por conflictos para entre Cuba, México y posiblemente Venezuela”, expresa María Antonieta Mejía en uno de los audios.
Mientras tanto, el actual presidente Nasri Asfura -cuya llegada al poder conllevó la denuncia de acciones tendientes al fraude electoral- aparece mencionado como facilitador de la trama.
“Ya tuvimos una sesión privada con los inversionistas y están muy positivos para ver la expansión de en Roatán de la ZEDE y en Comayagua para también Palmerola. Vamos a mover otra Palmerola específicamente ahí en Roatán a donde está Próspera, una base. Eso ya lo negociamos, también el el interoceánico. Ese tren lo vamos a dar a un, se lo vamos a entregar a General Electric”, le comenta Asfura a JOH.
También aparecen militares en ejercicio como Romeo Vásquez Velásquez, quien en uno de los audios informa a JOH que tiene un grupo listo dentro de las Fuerzas Armadas para iniciar una cacería contra personas identificadas en una lista.

La geopolítica detrás del plan: ¿un nuevo paso interoceánico?
Una de las cuestiones principales que revelan los audios es que Estados Unidos planea una nueva base militar en Honduras, más precisamente en Roatán, en la ZEDES Próspera de la que hablaremos más adelante. Asi se afirma en reiterados audios filtrados.
Actualmente, Washington ya cuenta con distintas bases en Centroamérica y El Caribe: la Base Aérea de Soto Cano (Honduras),la Base Naval de Guantánamo (Cuba, ilegalmente ocupada),y la Base Aérea de Comalapa (El Salvador).
En Honduras, específicamente, la presencia yanqui se concentra en Soto Cano -también conocida como «Palmerola»-, operada por el Comando Sur de EE.UU. desde los años ochenta.
Pero ¿Por qué Honduras es tan importante para la geopolítica regional?
Aien Nesci, corresponsal de TeleSur en Argentina y periodista especializada en Latinoamérica, identifica distintos componentes a la hora de responder a este interrogante.
Primero, el país centroamericano tiene salida a dos océanos (Atlántico y Pacífico). Aquí aparece lo nombrado por Asfura. La posible construcción de un tren interoceánico con posibilidad de ser concesionado a la empresa estadounidense General Electric.
Segundo, Honduras venía de un gobierno de izquierda de la mano de Xiomara Castro, lo que fue el regreso de este país a un esquema de integración latinoamericana.
“Castro también es víctima del despliegue hemisférico de EE.UU. sobre América Latina y el Caribe, y ahí va muriendo el proyecto de una Honduras integrada a la región desde una perspectiva de patria grande extendida, de un proceso soberanista en algún sentido e independentista en cuanto a Estados Unidos”, comenta Aien.

En tercer lugar, Aien advierte sobre el peligro latente del regreso de las ZEDE (Zonas de Empleo y Desarrollo Económico), un modelo de enclave corporativo central durante los años posteriores al golpe de Estado de 2009 y consolidado bajo el régimen del propio Juan Orlando Hernández.
“Las ZEDE son regímenes especiales para generar que las potencias o empresas que quieran extraer recursos puedan ir a hacerlo. En ese marco entra la cuestión de las empresas de ciberseguridad, tecnologías vinculadas a las inteligencias artificiales y los centros de datos. Ese es uno de los grandes intereses que tiene Israel y que se conecta con Argentina con el MEGARIGI y la llegada de Peter Thiel al país”, advierte Nesci.
En una segunda entrega, a publicar la semana que viene, nos dedicaremos a analizar las consecuencias de las ZEDES en Honduras y su espejo con el RIGI en Argentina; y el creciente -y cada vez menos oculto- lobby sionista en América Latina, específicamente en estas dos latitudes.

