«Esta fecha no es solo recuerdo, es semilla», declaró el documento leído al final de la jornada democrática que se replicó con participación masiva en todo el país.

En el día de ayer se conmemoraron los 50 años del golpe cívico-eclesiástico-militar en Argentina. En la ciudad de Córdoba, la participación fue histórica. Se estima una concurrencia de unas 200 mil personas que dijeron Más que Nunca, Nunca Más, demostrando que la voluntad democrática, el rechazo al autoritarismo y la búsqueda de justicia y verdad siguen siendo demandas sociales.
«Mientras el Estado no busque a los desaparecidos, no encuentre a los nietos y no derogue las leyes económicas de la dictadura, seguimos viviendo bajo los peores horrores de ese pasado», subrayó el documento leído en la puerta de los Tribunales federales.
Esperando una movilización aún más masiva que la de otros años, la Mesa de Trabajo por los Derechos Humanos había anunciado un recorrido más extenso: esta vez, la marcha empezó en Colón y Cañada y culminó en la calle Concepción Arenal, frente a Tribunales Federales, lugar en que se desarrollan los juicios por crímenes de lesa humanidad.
«200 mil almas, 200 mil corazones, 200 mil abrazos»
La marcha tuvo lugar a pocos días de la confirmación de la identidad de 12 personas desaparecidas en las inmediaciones del ex Centro Clandestino de Detención La Perla, gracias al trabajo del EAAF (Equipo Argentino de Antropología Forense) y organismos de DDHH.
El hallazgo le devolvió certeza, duelo y alegría a familias que buscaban a sus seres queridos y esperanza a quienes los siguen buscando, renovando el compromiso social con la demanda por Memoria, Verdad y Justicia y recordando que los crímenes de lesa humanidad cometidos por los genocidas continúan vigentes y siendo parte del presente. Las y los desaparecidos se siguen buscando, las y los nietos apropiados también, y sigue habiendo asesinos y torturadores impunes.
En el escenario en el que culminó la movilización y donde luego tuvo lugar el Memoria Fest, un festival de música en vivo, se leyó un documento de la Mesa de Trabajo por los Derechos Humanos de Córdoba.
El documento relaciona nuestro pasado con nuestro presente y la importancia de ahora, Más que Nunca, decirle Nunca Más al terrorismo de Estado, en un clima de negacionismo, reivindicación de la dictadura y deslegitimación de la democracia como sistema político por parte de funcionarios del Gobierno Nacional, entre ellos el Presidente Javier Milei.
El documento visibilizó el reencuentro entre los restos de las 12 personas desaparecidas en La Perla y sus familias y criticó firmemente el vaciamiento de espacios y políticas de memoria y derechos humanos por parte del Estado, entre ellos CONADI y el Banco Nacional de Datos Genéticos.
«Esta fecha no es solo un recuerdo, es una semilla: nunca más a la violencia sistemática y a la miseria planificada»
«Nos preocupa un presente donde se naturaliza el ajuste como único horizonte, donde se desprecia al Estado como herramienta de justicia, donde se estigmatiza al que piensa distinto, al que protesta, al que reclama«, se leyó el documento en el escenario.
«Nos preocupa un clima político donde la crueldad se vende como sinceridad y la desigualdad como destino inevitable«, continúa el discurso, y señala que esto sucede tanto en Argentina como globalmente: «Vemos en el mundo discursos que exaltan el autoritarismo, que desprecian los consensos democráticos, que levantan muros en lugar de puentes. Vemos modelos que convierten el odio en estrategia y la mentira en método. Nos quieren vender como nuevo algo que ya se hizo y fracasó. La historia ya nos enseñó a dónde conducen estos caminos. Por eso estamos acá. Porque cada vez que se debilita la memoria, se fortalece la impunidad. Cada vez que se deslegitima la política, crece el poder de los que no rinden cuentas«.
Al cerrar, el documento resume la clave de seguir teniendo memoria: «Esta fecha no es solo un recuerdo, es una semilla (…) decir nunca más a la violencia sistemática y a la miseria planificada«. Violencia y miseria como fenómenos tanto del pasado como del presente: «las desapariciones forzadas, la apropiación de las identidades y la destrucción de la matriz productiva, del trabajo, de nuestro país» fue el verdadero objetivo de la dictadura, y es también lo que está sucediendo bajo la actual gestión libertaria.
El pasado sigue presente: en sus crímenes que nunca cesaron y en su ataque a la democracia, la libertad de expresión y manifestación, las garantías constitucionales. La demonización del contrincante político, la represión a quienes reclaman por sus derechos, los agravios a la prensa. Las leyes que vacían nuestra educación pública y nuestra ciencia, que le entregan nuestros recursos naturales a capitales extranjeros. En la masiva y acelerada transferencia de ingresos a sectores concentrados, en el empobrecimiento, en el retroceso de derechos laborales. Hoy, Más que Nunca, le decimos al saqueo y la violencia Nunca Más, por la democracia, por la soberanía, por la Memoria, la Verdad y la Justicia.

