En su discurso en el Campo de la Gloria, en San Lorenzo, el Presidente justificó su decisión de trasladar el objeto histórico al Regimiento en Palermo.

El Presidente Javier Milei encabezó en Santa Fe un acto para conmemorar el 213° aniversario del Combate de San Lorenzo: aprovechó para usar el sable corvo de San Martín y defender su traslado desde el Museo Histórico Nacional (MHN) hasta el Regimiento de Granaderos, nueva locación de custodia de este objeto histórico de incalculable valor simbólico.
“Hoy consagramos en este acto el retorno del sable corvo del general San Martín al Regimiento de Granaderos. Se trata de la espada que trajo libertad a tierras que solo conocían el sometimiento. El sable no es un objeto histórico más, no es una pieza neutra de exhibición”, expresó Milei en su discurso en el Campo de la Gloria, donde transcurrió el acto principal.
El sable corvo de San Martín ya fue retirado una vez del Museo Histórico Nacional y enviado al Regimiento de Granaderos: durante la dictadura de Onganía en 1967, luego de su secuestro por parte de miembros de la Juventud Peronista, que querían entregárselo a Perón. Fue un decreto de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner lo que restituyó el ícono a su lugar en el MHN. Ahora, Javier Milei elige sacarlo de esta institución sin un motivo que lo justifique, y enviarlo al mismo lugar elegido por Onganía.
El acto tuvo lugar en medio de la polémica por el traslado de la espada. Los descendientes de Manuela Rosas y Máximo Terrero incluso presentaron una medida cautelar para evitar que el sable abandone el Museo Histórico Nacional, pero fue rechazada por la Justicia Federal.
«El símbolo material más poderoso de la Nación»
En su discurso en San Lorenzo, Milei dejó muy claro el motivo de su insistencia por mover el sable corvo de San Martín al Regimiento de Granaderos: controlar la narrativa histórica, asimilar la libertad sanmartiniana a la ideología libertaria y emplear el sable como herramienta simbólica que le aporte épica a su proyecto de país. En esa línea, el Presidente se refirió a la espada como probablemente el «símbolo material más poderoso de la nación argentina. Es un objeto que porta una historia, una promesa y una misión”.
“Honrar a San Martín es lograr que nuestra nación se sienta verdaderamente libre y grande como él lo hubiera deseado”, afirmó Milei.
El Presidente enfatizó al sable como símbolo de una libertad que entiende similar a la suya y a la de sus ideas políticas, aunque objetivamente nada podría estar más lejos: en la semana nuestro país firmó un acuerdo comercial con Estados Unidos, el Acuerdo de Comercio e Inversiones Recíproco (ACIR), que se presenta como libre comercio bilateral pero en los hechos es, según especialistas, «una integración condicionada de la Argentina a los intereses de Estados Unidos» garantizando la subordinación argentina al país del Norte.
En el acto, Milei se refirió directamente a la controversia generada por el traslado del sable corvo: “Nunca falta la crítica infundada de los que se creen los dueños del pasado”, sentenció.
“Hoy la Argentina también está contribuyendo a enderezar un mundo torcido. Y el sable corvo nos lo recuerda con su brillo y presencia. Por eso, ¿quién mejor para custodiar este legado que el cuerpo de Granaderos a Caballo, sus legítimos protectores por derecho y por historia?”, concluyó.
A partir de ahora, el sable del Libertador se podrá ver en el Regimiento de Patricios, Avenida Luis María Campos 554, de miércoles a domingo y feriados, entre las 11 y las 19, con entrada libre y gratuita.
El traslado del sable generó rechazo y la renuncia de la directora del MHN
La decisión de mover el sable corvo de San Martín del Museo Histórico Nacional al Regimiento de Granaderos generó un gran malestar, tanto de especialistas, público general e incluso descendientes de las figuras históricas que donaron el sable para que sea conservado explícitamente en el MHN.
El traslado de esta reliquia invaluable desencadenó la renuncia de la directora del Museo, María Inés Rodríguez Aguilar, y una disputa judicial iniciada por los herederos de Juan Manuel de Rosas (a quien San Martín le legó el sable en reconocimiento por su papel en la Vuelta de Obligado) para evitar que sea removido de este Museo.
Rosas llevó el sable a su exilio en Inglaterra y se lo legó a su amigo y pariente, Juan Nepomuceno Terrero. Al morir este último, el sable queda en manos de su hijo Máximo Terrero, casado con Manuela Rosas. La pareja donó el objeto a la Nación Argentina en 1897, por pedido del fundador del Museo Histórico Nacional, Adolfo Carranza, y manifestando su voluntad expresa de que la espada fuera depositada en dicha institución.
La cautelar de los herederos de Rosas, rechazada por la Justicia el último jueves, decía que “cualquier modificación respecto del destino del sable corvo alteraría de manera directa el patrimonio histórico y cultural de la Nación, como también violaría el cargo oportunamente asignado como condición en la donación, que fuera aceptada por el Estado Nacional”.
La jueza Macarena Marra Giménez, a cargo del Juzgado Contencioso y Administrativo Federal Número 12, no dio por probada la postura que sostiene que la donación del sable corvo haya sido “con cargo”, es decir, como obligación accesoria impuesta al Estado, en este caso, relativa al lugar de guarda, el Museo Histórico Nacional.

