El joven editó los rostros de sus compañeras menores de edad en videos pornográficos. Irá a juicio por violencia contra la integridad sexual.

Córdoba: Va a juicio el joven, ex estudiante de la Escuela Superior de Comercio Manuel Belgrano, que editó y difundió en sitios pornográficos videos de sus compañeras con IA.
El exalumno está acusado de realizar la técnica de face-swapping, que consiste en editar el rostro de una persona en el cuerpo de otra, para generar mediante inteligencia artificial y difundir contenido sexual de sus compañeras de clase, menores de edad de entre 15 y 16 años.
Los rostros de los adolescentes fueron integrados a los cuerpos de actrices porno y los videos resultantes, subidos a sitios que distribuyen ese contenido. El joven también habría sido el responsable de difundir en dichos sitios web los números de celular y redes sociales de las chicas, con lo cual fueron acosadas por hombres mayores.
Por el hecho, hay al menos tres denunciantes. El caso fue considerado desde una perspectiva de género como violencia contra la integridad sexual.
Los videos, difundidos sin su consentimiento, les ocasionaron gran malestar a las adolescentes: la Justicia de Córdoba calificó los hechos como «lesiones graves calificadas por mediar violencia de género» en dos casos.
El acusado ahora es mayor de edad. Inicialmente intentó oponerse a la elevación a juicio pero el juzgado de control ratificó la decisión. Podrían sumarse otras causas a la de «lesiones graves».
Ley Olimpia contra la violencia de género digital
José D’Antona, abogado de tres denunciantes, explicó que la generación con inteligencia artificial de contenido pornográfico de las jóvenes es un delito enmarcado en la Ley Olimpia.
Esta ley, que se originó en México y fue luego adoptada por Argentina, castiga la difusión sin consentimiento de imágenes íntimas en espacios digitales. La ley está pensada para proteger a las personas de la violencia digital, considerando que el Internet se convirtió en un espacio clave y cotidiano de lo social y lo que allí ocurre tiene efectos reales y concretos sobre la vida offline.
En el caso de las afectadas, gracias a los videos sufrieron acoso sexual, ansiedad y depresión. El fiscal Pablo Cuenca Tagle resumió el daño psicológico así: “baja en el rendimiento escolar y deportiva, cambios bruscos de rutina, vergüenza, desgano y temor”.
Aún hoy, las víctimas siguen sintiendo el impacto negativo que tuvo en sus vidas la creación y difusión de esos videos. Las jóvenes sufren ataques de pánico y ansiedad.
Al respecto, D’Antona enfatizó: «El daño psicológico fue determinado por pericias interdisciplinarias. Tuvieron una serie de padecimientos. En la adolescencia, imaginen lo que significa descubrir esto sin tu consentimiento. Pueden aparecer en búsquedas de internet, afectando su vida diaria y cotidiana».
Solo algunas imágenes fueron borradas. Otras continúan (y probablemente, continuarán) circulando en internet, porque tal es la naturaleza del contenido que se publica en la esfera digital. Incluso aunque quien lo subió originalmente lo elimine, el daño está hecho: otras personas lo descargaron, lo tienen en su posesión y pueden hacer con eso lo que quieran. Esta es la característica retraumatizante de la violencia digital.
D’Antona dijo en Cadena 3 que el Código Penal «prevé penas para lesiones leves, graves y gravísimas. Acá las lesiones son psicológicas y la Justicia determinó que son graves. Dado que median cuestiones de género».
De ser declarado culpable, el acusado podría recibir entre tres y 20 años de prisión.
El juicio al joven que generó videos pornográficos con la imagen de sus compañeras también plantea la necesidad urgente de establecer algún marco legal que regule a las IA.
Si sos víctima de violencia de género o conocés a alguien que necesite ayuda, comunicate a la línea nacional y gratuita 144, que funciona todos los días del año, las 24 horas. También podés dirigirte al Polo Integral de la Mujer (teléfono 0800 888 9898, Entre Ríos 680, Córdoba Capital).

