Los trabajadores son presionados para aceptar retiros voluntarios o disponibilidad. Gremios y cineastas preparan la resistencia judicial contra el cierre.

El Gobierno nacional avanza con el cierre de Cine.ar y los trabajadores denuncian presiones para aceptar retiros voluntarios o disponibilidad.
Esta plataforma pública distribuye gratuitamente contenidos argentinos de cine y televisión está en peligro de privatización o cierre, en caso de que no aparezca un comprador.
La gestión de Javier Milei considera Cine.ar uno de los tantos lugares por los que pasar la motosierra. Su cierre significaría el fin de las transmisiones de Cine.ar TV, y no hay precisiones sobre qué sucedería con la plataforma Cine.ar Play.
Los trabajadores de planta denunciaron que los obligan a optar en un plazo de diez días entre un retiro voluntario o el pase a disponibilidad, mientras que los contratados sólo verían renovados sus vínculos hasta fin de año.
Contra el vaciamiento cultural: por qué es importante que exista Cine.ar
Las asociaciones gremiales y cineastas entienden el cierre de Cine.ar como una política de vaciamiento cultural, desmantelando un espacio clave para la difusión de nuestro cine y nuestra identidad.
Cine.ar vuelve accesibles y de modo gratuito películas y series de todo tipo, desde las más populares hasta independientes, hechas en todo el territorio argentino y no solamente en Buenos Aires.
Además de recortar puestos de trabajo, cerrar la plataforma sería perder la principal pantalla de acceso público y gratuito a la producción nacional. Cine.ar funciona tanto como espacio para estrenar aquellas películas de producción nacional que circulan por fuera de los circuitos más comerciales, como archivo de clásicos y obras contemporáneas. Privatizar o cerrar la plataforma genera gran incertidumbre para la distribución digital de nuestro cine.
El argumento del Gobierno nacional de «ahorrar» cerrando Cine.ar carece de sentido: el costo anual de las operaciones conjuntas de Cine.ar TV, Play y Estrenos se estima en 330 mil dólares, apenas el 0,9 % del presupuesto total del INCAA, que ronda los 53 mil millones de pesos.
Lo que es más: se argumenta una supuesta falta de recursos para sostener la plataforma, mientras que el propio INCAA se metió en la «timba financiera», destinando sumas considerables a operaciones financieras en bonos, plazos fijos y letras del Tesoro.
El ajuste es, una vez más, una decisión política: vaciar políticas y espacios culturales que difunden y producen cultura local para que a cambio unos pocos especulen financieramente.
Resistencia de gremios y cineastas: Cine.ar no se va
Además de gremios y trabajadores del cine, ATE (Asociación Trabajadores del Estado) inició una ofensiva judicial. El gremio ya obtuvo un fallo favorable en el caso del INTA, donde la Justicia frenó el pase a disponibilidad de casi 300 empleados, y ahora busca aplicar ese antecedente en el caso del cierre de Cine.ar.
Según los abogados que representan a ATE, las resoluciones ministeriales vulneran la estabilidad laboral al no acreditar supresión real de funciones, requisito legal y necesario para aplicar la figura de «disponibilidad».
En el INTA, el incumplimiento significó multas diarias al Estado, así que se espera que en este caso el proceso judicial y la resistencia colectiva obliguen al Gobierno Nacional a dar marcha atrás al cierre de Cine.ar.

