El 4 de septiembre se celebra esta efeméride y conversamos con integrantes del Consultorio de Salud Integral, quienes nos compartieron 5 aspectos claves para reflexionar y tener en cuenta.

El 4 de septiembre se celebra el Día Mundial de la Salud Sexual, establecido en el año 2010 por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El organismo define a la salud sexual integral como «un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad, la cual no es la ausencia de enfermedad, disfunción o incapacidad».
En nuestro país, diversas normativas protegen y promueven derechos en este sentido, como la Ley 25673 de salud sexual y procreación responsable, que establece un programa nacional en el ámbito del Ministerio de Salud para que cada persona pueda «adoptar decisiones libres de discriminación, coacciones o violencia».
De esta manera, se transforma en una obligación del Estado garantizar el acceso a «información orientación, métodos y prestaciones de servicios referidos a la salud sexual y procreación responsable».
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Conversamos con integrantes del Consultorio de Salud Integral, quienes trabajan en este ámbito desde hace más de 10 años.
Es un espacio que cuenta con una perspectiva de derechos humanos y de género, sin limitarse al aspecto clínico. Se trata de un modelo de cuidado integral, basado en la escucha activa, el respeto por la autonomía y el acompañamiento afectivo.
En el Día Mundial, desde el Consultorio, nos compartieron 5 claves para el cuidado de la salud sexual.
El acceso igualitario a la información y servicios
La información CLARA, CONFIABLE, ACTUALIZADA y ADAPTADA habilita decisiones libres y responsables. La transparencia activa, es decir, que desde los equipos se brinde información completa y no tendenciosa de los procesos de salud que atraviesan las personas, posibilita decisiones en libertad.
La escucha como cuidado y derecho
La salud sexual requiere espacios de escucha activa y afectiva. Poder hablar sin miedo a recibir juicios morales y que la palabra propia tenga valor. Esto implica acompañar, habilitar silencios, respetar decisiones, contrariedades/contradicciones y reconocer las experiencias singulares de cada persona.
El acceso al aborto y a la anticoncepción como derecho en salud y no sólo como emergencia
Esto es ofrecer opciones y garantizar prácticas para que las personas puedan elegir según su proyecto de vida, entendiendo que es tan legítimo gestar como desear no hacerlo.
Derecho al placer y a la autonomía corporal
Propiciar que la salud sexual no se limite a la ausencia de enfermedad, sino que incluye el derecho al disfrute, a la intimidad, al autoconocimiento y a decidir libremente sobre el propio cuerpo, sin estigma ni discriminación.
El cuidado comunitario y la no discriminación
El acceso efectivo se fortalece en redes comunitarias, territoriales y de afinidad. Esto implica erradicar la violencia en la atención en salud hacia las mujeres, personas trans, no binarias, trabajadoras sexuales, personas que viven con VIH, migrantes y todas las diversidades.

