Un informe del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas presenta datos que revelan una falta de vitaminas, nutrientes y proteínas en la dieta de las familias argentinas. Por las condiciones económicas, se están modificando los hábitos de consumo.

Un estudio reveló un gran problema nutricional en la mesa de los argentinos y las argentinas: existe una gran brecha entre lo que las familias comen y la dieta recomendada nutricionalmente.
En otras palabras, y atado a las condiciones económicas de una crisis profunda, hay un cambio de hábitos que va en desmedro de lo que es el consumo de proteínas, vitaminas y nutrientes, que son reemplazados por otros alimentos que no brindan esta capacidad de nutrición.
El informe perteneciente al Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas del Centro de Almaceneros toma 3750 casos en las 24 jurisdicciones nacionales a través de la Encuesta Permanente de Hogares. Allí, se compara el consumo real de las familias argentinas frente a una dieta nutricionalmente saludable establecida por profesionales de la institución.
En el programa No Estamos Solos (Universo TV), la referente del Centro de Almaceneros, Vanesa Ruiz, destacó que los resultados son desalentadores.
«Por ejemplo, si vamos al consumo de carne vacuna la diferencia es de un 63% en el asado, de un 73% de carne molida, y de un 70% en carne para milanesas. Esto se reemplaza por alitas, menudos, carcasas o ranchos de pollo que ha subido el consumo un 16% de este subproductos del pollo. Todas las menudencias del pollo crecieron un 11% al igual que las menudencias vacunas» explicó.
Cabe aclarar que en la dieta nutricional no están previstos estos subproductos del pollo, que siempre han sido descartados de las comidas.
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«También se consume más cerdo pero no logra equiparar la caída de la carne vacuna. Estamos consumiendo per cápita menos de la mitad de lo que consumíamos hace 100 años» apuntó Ruiz.
Por otra parte, destacó que un dato favorable para la nutrición es que el consumo de huevo es un 51% mayor al recomendado. «INDEC estima que por familia tipo se consumen 25 unidades mientras que nosotros estimamos que son 37» destacó la referente.
Por otra parte, en materia de verduras el consumo de papa es un 28% mayor al recomendado y la hortaliza representa el 50% de las verduras que se comen en la mesa de los argentinos, sumando al problema nutricional.
Se consume también por arriba de la dieta establecida por nutricionistas, cebolla en un 48%, tomate en botella o triturado en un 140%, polenta en un 140%, y arroz y fideos un 30%.
Esto representa un gran cambio de consumo, ya que se dejó de comer carne y se dio paso a las harinas, que no son alimentos que aporten gran cantidad de nutrientes, vitaminas o proteínas.
«También hay una gran brecha en el consumo de leche, de un 27% de la fluida hasta un 53% en polvo. Ni hablar de la caída de consumo de quesos de entre el 40 y el 60%» explicitó Ruiz.
A modo de conclusión, la referenta del Centro de Almaceneros concluyó que «el poder adquisitivo está totalmente quebrado y por otro lado, lo que es servicios, combustibles, alquileres y tarifas impacta en el 32% de lo que es el salario, dejando un menor porcentaje para la compra de alimentos».
Mirá el informe completo:

