En octubre del 2024, la fábrica ya había despedido a otros 140 empleados. «Un desastre para Río Tercero» según el Sindicato Químico y Petroquímicos.

La petroquímica de Río Tercero anunció el despido de 120 trabajadores, en un recorte brutal sobre una planta ya diezmada en octubre del año pasado, mes en el que se desvinculó a más de 100 empleados (de los cuales alrededor de 20 fueron luego revinculados, gracias a la lucha de los trabajadores).
Entre aquel recorte y el actual, suman alrededor de 250 despidos, tanto de afiliados como de trabajadores jerárquicos. Los despidos fueron comunicados en horas de madrugada y a través de correos electrónicos.
En esta oportunidad, el secretario General del Sindicato del Personal de Industrias Químicas y Petroquímicas (SPIQYP), Lucas Felici, denunció en diálogo con Cadena 3 que, tras convocar a un paro total, la fábrica fue «militarizada» por un fuerte operativo policial que intenta amedrentar el derecho a huelga.
Como medida de protesta contra los recortes, además del paro, algunos trabajadores permanecen encerrados dentro de la fábrica mientras que otros, fuera de la planta, bloquearon el acceso al polo químico. La medida de fuerza alcanza así al funcionamiento de otras empresas del rubro como Atanor, en un clima de ascendente tensión.
Felici declaró: «Es devastadora la situación. Esta fábrica ya había ejecutado 140 despidos en octubre del año pasado, lo que hace un total de más de 250 despidos en los últimos meses. Un desastre para Río Tercero«.
La Petroquímica de Río Tercero debe sueldos
El masivo recorte de personal tiene agravantes: la empresa no cumplió con acuerdos previamente establecidos y procedimientos preventivos de crisis ante el Ministerio de Trabajo de Córdoba.
Además, la petroquímica de Río Tercero continúa sin pagar salarios: «No nos han pagado el salario de junio, por lo cual estamos en huelga», puntualizó Felici.
El referente sindicalista solicitó la intervención del municipio y del Gobierno provincial, frente a lo que define como una «masacre laboral» en Río Tercero. «Esto es un problema social y de la economía regional», finalizó Felici.

