1°de mayo y cooperativismo: frente al capitalismo salvaje, organización colectiva

El derecho al trabajo, es un derecho fundamental humano, pero a lo largo de la historia, unos pocos han querido aprovecharse de la fuerza de una mayoría, por eso, hoy queremos hablar del cooperativismo como potencia transformadora.

Imagen colaborativa del plenario

Por Emi Urouro

El 28 de abril se llevó a cabo el plenario de la Economía Social y Solidaria, en Córdoba. El encuentro fue para pensar en acciones colectivas, reclamos y reivindicaciones que ayuden a diagramar un plan de acción, que responda a las demandas actuales de las y los trabajadores cooperativistas.

Ese evento se realizó días previos al 1ero de mayo, una fecha histórica para quienes componen la fuerza laboral de la sociedad. En ese marco, uno propuesta que se levantó como bandera es que estas cooperativas están en condiciones de prestar servicios con objetivos sociales a todo lo que el Estado licita o contrata con empresas de capital.

En relación al punto anterior, es importante recordar que el Día Internacional del Trabajador se conmemora en homenaje a los “Mártires de Chicago”, un grupo de sindicalistas anarquistas que fueron ejecutados en 1886 en Estados Unidos por exigir mejores condiciones de trabajo, por ejemplo, reducir la jornada de 16 a ocho horas diarias.

Hecha esta aclaración, podemos regresar al eje de la nota, es decir, las reivindicaciones y reclamos de cooperativas frente a este 1ero de Mayo, atravesado por una pandemia, que profundizó la crisis social y económica en Argentina.

1°de mayo y cooperativismo: frente al capitalismo salvaje, organización colectiva. Fuente: INAES

El derecho al trabajo se vulnera constantemente por el Estado y por el sector privado, de acuerdo a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), en el segundo trimestre de 2020, es decir, en el peor momento de la pandemia hasta ahora, la tasa de desocupación alcanzó el 13,1 por ciento.

Por su parte, en el caso de las mujeres, la tasa era de dos dígitos (11,2 por ciento) en el segundo trimestre de 2019 y un año después esta cifra se incrementó, caracterizado por contexto de ASPO: la tasa de desocupación femenina alcanzó 13,5%.

Ante este panorama, las cooperativas, vinculadas a la economía social y solidaria pueden marcar el camino hacia una mayor resiliencia en estos tiempos de crisis. Esto quedó demostrado en el plenario del 28 de abril, donde se pusieron en común demandas e iniciativas para comenzar a resolverlas.

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¿Quienes participaron del encuentro? Las cooperativas: Montón, Consultorio de Salud Integral, 1936, CAMEDIZ, Inquilinxs Córdoba (CoopinCo), Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, El Resaltador, y el Instituto para financiamiento y defensa de las cooperativas (IFICOTRA)

“Ser trabajadora de una cooperativa significa, ante todo reconocerse como clase trabajadora, y por lo tanto, ser parte de un universo mucho más amplio al que delimita el sector cooperativo. La cooperativa es una herramienta que nos permite seguir en la consecución de nuestro objetivo como grupo de personas, que no sólo es el de subsistir, si no el de organizarnos con otres para aportar a la transformación social” Valentina Santellán Árbol – Secretaria Cooperativa Montón

Imagen ilustrativa. Fuente: anred.org

Diferentes problemáticas atraviesan a más de uno de estos espacios, solo por mencionar algunas:

  • Dificultades en la gestión de los balances y asambleas 
  • Incumplimiento de derechos laborales básicos: muchas trabajadoras y trabajadores no cuentan con obra social, monotributo, aporte jubilatorio, licencias por enfermedad o por maternidad y paternidad.
  • La falta de conectividad: la pandemia demostró que debería ser un derecho fundamental para garantizar el trabajo.
  • Imposibilidad de ajustar los precios de los servicios para alcanzar la inflación.
  • La suba de precios que impacta en la matriz de costos.
  • Dificultad para actualizar los medios de producción y que no queden obsoletos: Cuesta acceder a créditos u otros mecanismos de financiamiento para que las herramientas de trabajo permitan desempeñarse productivamente. 
  • Pagos: Anticipos de retornos (salarios) por debajo de la Canasta Básica Total (CBT) que trepó en marzo los $60.874 para una familia de 4 integrantes y, en muchos casos, por debajo del Salario Mínimo Vital y Móvil. Las medidas de asistencia económica que se han tomado en el marco de la crisis sanitaria, producto de la pandemia del coronavirus, eluden a las cooperativas de trabajo.

En relación al punto anterior, en el encuentro se propusieron algunas iniciativas, por ejemplo, impulsar una campaña pública exigiendo al Estado una solución de fondo; sumarse a la mesa del asociativismo para generar un respaldo y soluciones; y buscar más adherencias entre las cooperativas, en esa línea, vale resaltar que cuentan con la base de datos producida por el Observatorio de la Economía Social y Solidaria, producida en el año 2020. 

“Los principales problemas que enfrentamos las cooperativas en esta crisis sanitaria y económica están constituidos por la dificultad en el acceso al trabajo; la disminución de la demanda de trabajos y, en consecuencia, la disminución de ingresos; la dificultad para convocarnos y reunirnos en forma presencial para organizarnos, debatir distintos temas y adoptar decisiones” 

Franca D’Amico, presidenta de CoopinCo

¿Por qué decimos que es necesario reivindicar el rol de las cooperativas? Porque las formas de prestar servicios y producir bienes responden una lógica horizontal de trabajo, han logrado responder a las demandas inmediatas de sus vecinas y vecinos, por ejemplo, generando viandas de alimentos, insumos médicos, vestimenta, o prestando servicios de salud y educación en un contexto crítico.

“Ser una trabajadora de cooperativa significa abordar todo el trabajo desarrollado en la prestación de un servicio o elaboración de un producto, desde una perspectiva distinta a la que estamos acostumbradas/os. Significa gestionar el trabajo desde un plano de horizontalidad, cuando estamos acostumbrados/as a la verticalidad”, Franca D’Amico, presidenta de CoopinCo.

Fuente: INAES

El cooperativimos desafía los esquemas impuestos por el sistema hegemónico desde un paradigma económico distinto que propone relaciones de solidaridad, horizontalidad, participación, compromiso y esfuerzo compartido.

En más de una ocasión, han sido puentes entre demandas de la sociedad y gobiernos, y en muchas otras veces, han resuelto esas exigencias sin recursos públicos, una tarea que no ha sido lo suficientemente reconocida.

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¿Qué se le reclama al Estado?

Desde CoopinCo, le exigen al Gobierno Nacional, Provincial y Municipalla inclusión de las cooperativas en la prestación de servicios y compra de productos, para fomentar una activación económica del sector que permita aumentar sus ingresos, satisfacer sus necesidades y crecer. 

Además, reclaman subsidios para sostener los gastos que implican cumplir con las formalidades a cargo de todas las cooperativas frente a su órgano de control que es el INAES y frente a los Estados en materia impositiva, así como también subsidios para llevar a cabo capacitaciones dentro del sector cooperativo y para la compra de herramientas, maquinarias e instalaciones.

Por su parte, Valentina Santellán Árbol, secretaria Cooperativa Montón, sostiene que es necesario trabajar en conjunto con el Estado para la consolidación de una imagen positiva del sector:

“Promover el cooperativsimo como una opción válida, sustentable y necesaria para el desarrollo de nuestro país/región. Para esto es necesario que las empresas cooperativas tengan acceso a los mismos recursos que tienen las del sector privado, léase posibilidades de ser proveedoras del Estado, líneas de financiamiento para la promoción del sector y para actualización de los medios de producción (y otras necesidades), programas de asesoría legal y contable, programas de capacitación para cooperativas y sobre cooperativismo para la comunidad en general”

Crédito: CoopinCo

La importancia de apoyar a las cooperativas

Estos espacios promueven la autogestión y la participación colectiva para romper el paradigma tradicional de trabajo, que explota a las personas y deja a muchas afuera del sistema. En contra del “Sálvese quién pueda” fomentamos la organización de la comunidad.

Para Franca D’Amico este sector tiene un gran potencial, genera una fuente de trabajo para sus asociados/as, permite la prestación de servicios y la elaboración y venta de productos por parte de trabajadores/as de la economía popular que se organizan, se capacitan, obtienen un ingreso económico, se registran y se incluyen dentro del mercado laboral.

Por su parte, Valentina Santellán Árbol, de Montón, considera que fomentar la creación de cooperativas donde seamos nosotros/as los dueños de los medios de producción y desarrollemos tareas productivas bajo la perspectiva de la solidaridad podría constituir un paso más en el camino hacia el mundo que soñamos

Este 1ero de mayo, la lucha por el trabajo digno está más vigente que nunca, la pandemia profundizó la crisis económica, por eso, es clave que el Estado responda con políticas públicas a las demandas del sector.

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