¿Vacunación sí, vacunación no? La respuesta (no) te sorprenderá

Quizá, parte de quienes lean esta nota, hayan vivido primero una pandemia antes que una relación estable o un trabajo en blanco. Por eso, queremos que te sumes al debate de la inmunización, la única salida que tenemos -por ahora- de esta emergencia sanitaria.

Por Agustina Bortolon y Emi Urouro

“¡No me pongo esa vacuna, andá a saber que tiene!; No es segura, se hizo re rápido; Somos el conejito de indias de Europa; el virus no existe.” son algunas de las frases que circulan diariamente en las redes sociales, en el marco de una campaña politizada contra la vacunación para el Covid-19.

Ante este panorama, reflejado en un mundo virtual donde sobran las fakes news y faltan los datos – a pesar de los esfuerzos de la comunidad científica, tanto nacional como internacional-, se juega el futuro de un país.

Datos y posverdad luchan entre internautas, que los más probable es que nunca se vean personalmente, pero que afirman tener la respuesta a una crisis sanitaria que ya lleva más de un año. Y ya nos conocen, no podíamos faltar a esa gresca.

“O si a otro país te querés ir

Vos sabés que te la van a pedir ¡que no!”

En 2020 fue imposible cruzar fronteras y viajar como en tiempos pasados. Los Gobiernos cerraron sus límites para disminuir la propagación del Covid-19. Antes, por ejemplo, para viajar de Argentina Brasil recomiendan aplicarse la vacuna contra la fiebre amarilla. Y así sucede con diferentes países, y enfermedades. En un futuro, quizá, sucede algo similar con la cura del coronavirus, y se vuelve requisito para las y los viajeros.

Ahora bien… ¿Qué hacen las vacunas? activan las defensas naturales del organismo para que aprendan a resistir a infecciones específicas, además, fortalecen el sistema inmunitario. Nos protegen, por ejemplo, de enfermedades como la gripe o el sarampión. 

Y al parecer funcionan, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), actualmente la inmunización permite evitar de 2 a 3 millones de muertes cada año. Se estima que en el último decenio han sido vacunados más de 1000 millones de niños y niñas, contra diferentes enfermedades.

¿Alguna vez te preguntaste el origen de las vacunas presentes, por ejemplo, en el Calendario Nacional de Vacunación? ¿Consideraste que sería mejor no vacunar contra la tuberculosis a las y los menores? Ahora, se han puesto en dudas los efectos de estas sustancias…y eso conlleva un riesgo para la sociedad.

A nivel global, los números son claros, las campañas de inmunización funcionan:

Entre 2000 y 2017, la vacunación contra el sarampión disminuyó la cifra de defunciones en un 80% en todo el mundo. Evitó unos 21,1 millones de muertes, lo que la convierte en una de las mejores inversiones en salud pública.

En cuanto a la poliomielitis, los casos provocados por poliovirus salvaje han disminuido en más de un 99%, de los 350 000 estimados en 1988 a los 33 notificados en 2018. Se han evitado más de 16 millones de casos de parálisis como resultado de los esfuerzos mundiales por erradicar la enfermedad.

¿Argentina cómo viene con las cifras de esas enfermedades? Gracias a la vacunación contra la polio, no se registran casos desde 1984 y la Región de las Américas se declaró libre de esta enfermedad en 1994. 

Mirando hacia un futuro cercano, se espera que la poliomielitis (puede provocar parálisis irreversible) sea la segunda enfermedad en ser erradicada del mundo, después de la viruela – se calcula que, solo en el siglo XX, provocó unas 500 millones de muertes.

Con el sarampión seguimos en la lucha. Desde del 7 de julio, luego de más de 12 semanas sin casos confirmados, se interrumpió la circulación del virus que había comenzado a fines de agosto del año 2019. 

Argentina continúa siendo un país libre de sarampión; pero como el riesgo continúa por brotes en otros países de la región y el mundo, es necesario que toda la población cuente con las dos dosis de vacuna indicadas en el Calendario Nacional de Vacunación.

“Que no te agarre ni a palo’ una gripe barata-ta

Y te haga estirar la pata-ta, no, no”

La campaña contra la vacuna no es ni discreta ni liviana. Dirigentes políticos y personalidades públicas han puesto em duda la eficacia, por ejemplo, de la Sputnik V, vacuna rusa que actualmente se aplica en Argentina…que demostró tener una efectividad de más del 90%.

Un hecho reciente resume la efectividad de los discursos contra la inmunización: En Salta, se optó por vacunar a personas que no forman parte del sistema de salud ni del grupo de adultos mayores, porque parte del personal sanitario del centro médico se negó a recibir la dosis contra el coronavirus.

En dialogo con el medio Todo Jujuy, el director del Hospital, Juan López, dijo: “Como toda la opinión pública conoce, durante varias semanas hubo una campaña en contra de la efectividad de la vacuna rusa. Se hacían diversas especulaciones en cuanto a que no había completado todas las fases necesarias para ser aplicada en humanos y se debatía ampliamente que en Argentina íbamos a ser prácticamente una especie de conejillos de indias. Esta situación generó tal desconfianza que ni el propio personal de salud tenía confianza en aplicarla” .

Ante la negativa de las y los profesionales de salud, fueron inmunizados tres dirigentes sociales, una diputada y dos periodistas. López contó que los dirigentes “aceptaron ponérsela porque no podíamos darnos el lujo de desperdiciar más de la mitad de un frasco”.

¿Qué pasa que se duda tanto? ¿La humanidad ya no cree en la ciencia? ¿las verdades ya no son lo que era? lo bueno de las preguntas es que nos hacen pensar, reír y llorar.

Una de las respuestas la encontramos en la “era de la posverdad”, que refiere a la proliferación de falsedades que surgen con la intención de poner en duda ciertas creencias; pero no funciona en ausencia de la verdad sino que se sirve de ella para deslegitimarla.

Es decir, la verdad se encuentra ligada a las emociones y opiniones. Entonces, quien desea influir en la opinión pública crea discursos fáciles de aceptar, insistiendo en aquello que satisfaga a los sentimientos y creencias del público, más que en hechos reales.

Si bien la posverdad siempre existió ligada al ejercicio del poder, en la actualidad cobra nuevos sentidos fundamentalmente por la injerencia de las redes sociales, donde el poder se descentraliza volviéndose mucho más difuso y omnipresente.

Exdiputada Elisa Carrió

Así, el mundo actual parece estar gobernado por un descreimiento general de la ciencia sumado al incremento de las teorías conspirativas, que se hicieron eco en este contexto de emergencia sanitaria, surgiendo cientos de confabulaciones sobre lo que aparentemente podría pasar con el advenimiento de la vacuna como mecanismo para frenar los contagios masivos y las muertes por covid-19.

Estos fenómenos contemporáneos pueden ser considerados parte de la llamada “posverdad”; y tienen un efecto peligroso porque muchas veces, como consecuencia, impactan reduciendo las tasas de vacunación.

Si bien los llamados “movimientos antivacunas” preexisten al covid-19 -un momento clave de su auge fue en 1998 cuando se publicó un artículo donde se afirmaba una cierta correlación entre el autismo, padecimientos del sistema digestivo y la vacuna contra el sarampión, la rubéola y paperas-, en este panorama encontraron el punto de fuga excepcional para emerger con más fuerza. 

En relación al punto anterior, la OMS recuerda que:”posteriormente se demostró que era fraudulento y tenía graves sesgos, por lo que fue retirado por la revista que lo publicó. Lamentablemente, esa publicación creó un estado de pánico que produjo una disminución de las tasas de inmunización y posteriores brotes de esas enfermedades. No hay ninguna prueba de la existencia de una relación entre la vacuna triple vírica y el autismo o los trastornos del espectro autista”.

Otro momento clave fue en 2006, cuando a raíz de una campaña de vacunación llevada adelante por el gobierno argentino contra la rubéola y el sarampión, se generaron mails donde se afirmaba que las dosis aplicadas causarían infertilidad en las mujeres. Esto impactó directamente en el alcance de la campaña, por lo que las autoridades sanitarias tuvieron que doblegar sus esfuerzos para derribar esa idea.

“Y mucho menos que te agarre el Covid”

Para salir de la pandemia, todos los países deben tener un porcentaje determinado de personas vacunadas, de nada sirve que los Estados ricos rompan records de inmunización en un mundo conectado por la economía y las relaciones políticas, si el virus continua circulando entre las y los ciudadanos del mundo.

A lo anterior, debemos agregar, que para salir de la pandemia es importante informar desde la ciencia, los datos, las y los profesionales de salud que trabajan en el tema.

La vacunación no es un acto meramente individual, si bien, es una manera de cuidar la salud propia, también es un acto solidarios con las personas que nos rodean. ¿Cómo sería el mundo si no se combatieran las enfermedades como la tuberculosis el sarampión? Pensemos en vidas.

Fuente: Organización Mundial de la Salud; www.argentina.gob.ar

Citas títulos: YSY A || BZRP Music Sessions #37

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