Sentencia a la victima, libertad al agresor

La reciente muerte de Kobe Bryant, el deportista denunciado por una joven de 19 años de abuso en 2003, sirve como puntapié para replantearnos si la sociedad considera al abuso sexual de mujeres como un delito grave. 

  Harvey Weinstein . Crédito: Agencia associated press

Hizo falta que más de 80 mujeres denunciaran públicamente a Harvey Weinstein, se necesitó que Thelma Fardin contara su experiencia de abuso en conferencia de prensa, se creó un movimiento como el #metoo para que las mujeres hablaran y aun así sus violadores siguen libres. Incluso muchos de ellos como Roman Polanski, recientemente nominado 12 veces este año, gozan de impunidad y continúan trabajando. 

La tarde del 26 de enero mis redes sociales se inundaron de posteos sobre Kobe Bryant. La verdad; no tenia mucha idea de quién era ni lo que había hecho. Simplemente sabía que era un basquetbolista. Todas las publicaciones hablaban de “la leyenda” y de cómo había sido un ejemplo no solo en lo deportivo.

Miraba las fotos y pensaba para mis adentros que era raro que un hombre con ese poder no hubiera tenido al menos una vez una violenta con una mujer. Sin embargo, me alegré de que exista para mis coetáneos un modelo de hombre honesto y valiente para admirar.

Dí un voto de confianza; si hasta mi pareja y mis amigos que me escuchan hablar de feminismo horas y horas compartieron fotos de él.

Me quedé un rato pensando “seguramente algo le hizo a la esposa, al menos le fue infiel o algún escándalo e hirió sus sentimientos, seguro”. Pero no quise buscar, no quise saber porque me gustaba la idea de respetar y simpatizar con un hombre admirado. Ese mismo día más tarde me encontré con un tweet de Florencia Freijo. Exploté

¿Por qué a los hombres y a la sociedad le cuesta tanto empatizar con las víctimas de abuso sexual? ¿Es acaso la violación el delito menos grave de todos? ¿Por qué no lo tomamos con la misma seriedad y respeto que otros delitos?

La actriz Eva Rachel Wood recordó en twitter las denuncias a Kobe Bryant y fue acusada de usar el #MeToo con fines deshonestos además de ser insultada y amenazada. Felicia Sonmnez, una periodista estadounidense luego de twittear un artículo sobre el caso de violación del deportista fue suspendida de su trabajo en el “Washington Post”.

Tanto Rachel como Felicia han sido víctimas de abuso en el pasado. Ambas solo twittearon, solo compartieron su punto de vista personal al igual que las millones de personas que compartieron fotos de Bryant.

Finalmente, Sonmnez fue apoyada por sus compañeros de trabajo y pudo recuperar su puesto en el medio estadounidense. Sin embargo, no es la primera vez que intentan censurar a Felicia por la forma en la que habla sobre asuntos de violencia sexual. Sonmez fue una de las dos mujeres que acusaron a Jonathan Kaiman, ex jefe de la oficina de Beijing de ’Los Angeles Times’ de acoso sexual en 2018.

Al respecto de la normalización de los abusos sexuales en la sociedad, parece importante recordar que los casos de violencia sexual representan el tipo de delito con más bajo nivel de judicialización en nuestro país.

Según la Encuesta de Victimización contemplada en el Estudio Nacional de Violencia contra las Mujeres, el 87,4% de las víctimas manifestó no haber denunciado el hecho padecido. ¿Deberíamos preguntarnos porqué las víctimas no denuncian? 

En Argentina el 16,3% manifestó haber sido víctima de violencia sexual en algún momento desde los 16 años de edad. En los últimos cinco años los delitos contra la integridad sexual oscilaron en torno a los 14.500 hechos y 15.400 víctimas por año. Los datos se desprenden de la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres .

Mientras discutimos esto, en alguna parte del mundo se debate en un Parlamento la posibilidad de permitir a los hombres acusados de abusar menores de edad evitar una pena si se casan con sus víctimas. En Turquía el partido del presidente, Recep Erdogan, volvió a presentar en el Parlamento un proyecto que otorgaría impunidad a los hombres por delitos sexuales si las dos partes se casan y la diferencia de edad entre ellas es inferior a 10 años.

Al mismo tiempo pero en otro país, Roman Polanski es nominado 12 veces para uno de los premios más importantes de la industria cinematográfica francesa; los Premios César. El director de cine se encuentra prófugo de la justicia estadounidense por violar una niña de 13 años en 1977.

Harvey Weinsten es juzgado por múltiples violaciones y abusos. Annabella Sciorra, Dawn Dunning y Tarale Wulff, Mimi Haleyi y Jessica Mann son algunas de las mujeres que se exponen a contar su historias otra vez en el estrado y al mundo en el juicio al productor de Hollywood.

Weinstein es la personificación del violador monstruo, del depredador. Bryant en cambio, del violador padre de familia, que cometió un error y se arrepintió.

Los violadores como Harvey son casos que logran visibilización porque son excesivamente injustos y morbosos. La mayoría de las noticias e informes que circulan sobre los juicios del productor incluyen detalles escabrosos de las experiencias de las víctimas.

Creo que la historia de Bryant debería servir como experiencia para comprender que los abusadores no son siempre monstruos; son personas, son padres, tíos, hermanos, amigos. En propias palabras del basquetbolista: “Aunque realmente creo que este encuentro entre nosotros fue consensuado, ahora reconozco que ella no vio y no ve este incidente de la misma manera que yo”

¿Compartirías una foto de Juan Darthes para recordar su carrera artística si declarara arrepentirse? ¿Cuál es la diferencia con Kobe además de una apreciación personal?.

Por Sofía Oliber

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