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Reforma Laboral: el cooperativismo advierte por cierres y pérdida de empleo y llama a “poner la solidaridad en el centro”

Publicado por:Emilia Urouro

El Congreso aprobó la Reforma Laboral impulsada por el oficialismo, una normativa que despertó fuertes rechazos sindicales y sociales por considerar que implica un retroceso en materia de derechos laborales. Ni el paro general —de alta adhesión— ni las movilizaciones en todo el país, que en varios casos terminaron con represión, lograron frenar la iniciativa, que contó con el respaldo de sectores “dialoguistas” en Diputados.

Reforma Laboral. Foto: Julio Pereyra

En ese marco, desde este medio consultamos a Pablo Tissera, referente del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos (IMFC – Filial Córdoba), para analizar el impacto que la reforma podría tener sobre el sector cooperativista y mutual, un entramado que emplea de manera directa a más de 74.000 personas y de forma indirecta a cerca de 350.000 en todo el país.

“Una reforma para precarizar el trabajo”

Tissera fue categórico al definir la normativa como una reforma “mal llamada de ‘Modernización’”, que en realidad “pretende flexibilizar —llámese precarizar— el trabajo en relación de dependencia para beneficiar principalmente a las grandes empresas capitalistas, nacionales y principalmente extranjeras”.

Según el dirigente, la iniciativa implica la pérdida de derechos conquistados por las y los trabajadores desde mediados del siglo XX y forma parte de un programa económico más amplio. “Es una de las piedras basales para consolidar el rumbo del país marcado por un modelo aperturista, extractivista, neoliberal, neocolonial, anarco capitalista con exclusión social”, afirmó.

En esa línea, vinculó la reforma a condicionamientos externos y sostuvo que responde a exigencias del FMI y del propio presidente de Estados Unidos. Además, advirtió que el Gobierno nacional ya anticipó el envío de nuevas reformas estructurales: “Vendrán más reformas, 10 por mes según el Presidente en la apertura de sesiones legislativas, que irán en el mismo sentido”.

Para Tissera, el escenario actual ya muestra señales de deterioro: habló de 290 mil trabajadores despedidos entre el sector público y privado y de más de 22 mil unidades productivas cerradas en el último tiempo, en un contexto de caída del consumo y la producción nacional.

Pablo Tissera, referente del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos (IMFC – Filial Córdoba)

Impacto en el entramado cooperativo

Consultado sobre cómo podría impactar la reforma en el sector cooperativo, el referente del IMFC sostuvo que el efecto sería negativo. “La producción de bienes y servicios de modo cooperativo caerá como cae la demanda de lo nacional por lo importado”, señaló, y advirtió que esto podría derivar en el cierre de cooperativas y, en consecuencia, en la pérdida de puestos de trabajo.

En particular, remarcó que las cooperativas de trabajo enfrentan un panorama aún más complejo. “Los principales rubros que tienen como destino su fuerza de trabajo —la construcción, el textil, los alimentos, el tratamiento de residuos urbanos, los medios de comunicación, el mantenimiento de espacios verdes, las empresas recuperadas, la seguridad, entre otros— están directamente vinculados a una demanda en caída”, explicó.

En ese contexto, consideró “altamente probable” que se produzcan nuevos cierres y que cientos de cooperativistas queden sin trabajo si la tendencia recesiva se profundiza.

Reforma Laboral. Foto: Julio Pereyra

Sostenibilidad económica en tiempos de recesión

Para Tissera, la reforma laboral no puede analizarse de manera aislada, sino en relación con el modelo económico vigente. La caída del consumo, la apertura de importaciones y el retroceso de la producción nacional impactan de lleno en la sostenibilidad de las cooperativas, que dependen en gran medida del mercado interno.

De continuar el actual rumbo, advirtió, la combinación entre flexibilización laboral y retracción económica podría debilitar aún más a un sector que históricamente funcionó como alternativa frente a las crisis.

El cooperativismo como actor social

Frente a un escenario de mayor precarización, Tissera sostuvo que el cooperativismo puede desempeñar un rol decisivo, especialmente en el plano político y social. “Estoy convencido de que lo puede hacer apelando a su papel histórico como parte activa de los movimientos sociales de nuestro país”, expresó.

Recordó que la razón de ser de una cooperativa es “poner en el centro de la escena al ser humano y su bienestar colectivo” y que, ante escenarios adversos, esa identidad puede fortalecerse desde “la organización, la unidad en la diversidad y la lucha por un mundo mejor”.

Reforma Laboral. Foto: Julio Pereyra

En ese sentido, planteó que el sector puede aportar “una perspectiva solidaria y una experiencia eficaz, eficiente y democrática en el modo de acumulación, producción, distribución y consumo”, contribuyendo a la construcción de una alternativa al actual modelo económico.

“Serán las fuerzas vivas de nuestro pueblo, unidas en su diversidad y organizadas, las que podrán torcer el rumbo de la economía del descarte”, afirmó.

“Sin solidaridad no hay futuro”

Como mensaje final a las y los trabajadores cooperativistas, Tissera recuperó una frase de Floreal Gorini: “Sin solidaridad no hay futuro”. Y agregó: “Otro mundo mejor es posible si la gente quiere y lucha por conseguirlo”.

Para el referente del IMFC, esas palabras deben funcionar como guía para la acción y para dar “la necesaria batalla cultural” en defensa de los valores de la cooperación y la ayuda mutua, frente a la lógica de la especulación y el “sálvese quien pueda”.

“Militar otro modelo de país en el que quepamos todas y todos los argentinos”, concluyó, es el desafío que el cooperativismo tiene por delante ante el avance de esta y otras reformas estructurales.

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