¿Qué implica la salida de Argentina del grupo de Lima?

Ayer, desde Cancillería se informó la decisión del gobierno nacional de oficializar la salida del grupo creado en 2017 para dar seguimiento internacional a la situación política y social en Venezuela. Argentina se retira del grupo porque “las acciones que ha venido impulsando el Grupo en el plano internacional, buscando aislar al Gobierno de Venezuela y a sus representantes, no han conducido a nada”, indica el comunicado. ¿Qué implicancias tiene este alejamiento?

El ministro Felipe Solá indicó que “la Argentina continuará sosteniendo su compromiso con la estabilidad en la región”.

Argentina anunció su retiro del denominado Grupo de Lima, formalizando la no participación del país en esta instancia. Desde la asunción del gobierno de Alberto Fernández, nuestro país no tenía un rol activo e incluso no firmaba las resoluciones adoptadas por el grupo.

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Grupo de Lima

Creado en 2017, con el objetivo de dar seguimiento a la crisis social en Venezuela, 12 países americanos formaron esta instancia multilateral. Entre otros objetivos, se buscaba la liberación de presos políticas, el ofrecimiento de ayuda humanitaria, la generación de elecciones libres y la asistencia para mejorar la situación política y social del país.

El expresidente Mauricio Macri, fue uno de los impulsores de la creación de este grupo que tenía relación directa con la oposición venezolana, denunciante del régimen de Nicolás Maduro. Incluso, se reconoció al líder opositor venezolano Juan Guaidó “como presidente encargado de la República Bolivariana de Venezuela, en atención a las normas constitucionales y ante la ilegitimidad del régimen de Nicolás Maduro”. La estabilidad política de la región era uno de las metas a las que se apuntaba a mejorar.

Ante la falta de efectividad de las acciones generadas, principalmente sanciones económicas y políticas contra Venezuela y declaraciones de repudio contra Maduro, el gobierno argentino decidió la salida del grupo. En el comunicado enviado por la Cancillería Argentina se expone como principal argumento que el aislamiento internacional de Venezuela no mejora la situación de la sociedad bolivariana.

La circular donde se hace oficial la salida, explicita que “en un contexto en el que la pandemia ha hecho estragos en la región, las sanciones y bloqueos impuestos a Venezuela y a sus autoridades, así como los intentos de desestabilización ocurridos en 2020, no han hecho más que agravar la situación de su población y, en particular, la de sus sectores más vulnerables“.

“La mejor manera de ayudar a los venezolanos es facilitando que haya un diálogo inclusivo que no favorezca a ningún sector en particular, pero sí a lograr elecciones aceptadas por la mayoría con control internacional“, indica el comunicado.

Implicancias locales e internacionales

Se indica que esta acción por parte del gobierno nacional puede ser visto como la legitimación del gobierno de Nicolás Maduro. El ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, Felipe Solá manifestó en declaraciones a ElDiarioAr que la decisión no significa para nada un apretón de manos para el gobierno venezolano: “No queremos fortalecer a nadie y ni siquiera es un guiño de ojo a Venezuela, que sabe cuál es nuestra opinión”.

A su vez, el ministro Solá explicó que, a pesar de esto, la salida a la crisis venezolana debe efectuarse tratando con el gobierno actual: “El poder del Estado en Venezuela lo tiene claramente Maduro y no puede haber una salida para un futuro distinto si no es a través de una negociación política a través del gobierno de Maduro y la oposición, con un tercero, que podría ser el Grupo Internacional de Contacto”.

Este grupo de contacto está formado por países latinoamericanos junto a la Unión Europea que pretenden “la búsqueda de soluciones pacíficas y democráticas a la crisis que viven los venezolanos”. Argentina seguirá formando parte de este grupo, y será desde dónde afrontará acciones para dar seguimiento a la situación en Venezuela.

Por otra parte, se rumorea de algún tipo de problemas en las relaciones internacionales con el gobierno de Estados Unidos, uno de los impulsores de las sanciones económicas a Venezuela. El eje de la cuestión está en que Argentina se encuentra en negociaciones con el FMI por el préstamo otorgado al gobierno de Mauricio Macri y se teme que la decisión pueda afectar las conversaciones. Solá indicó que “Son carriles independientes. Fuimos consultados por el gobierno de los Estados Unidos, extraoficialmente en Washington, por la decisión y les dijimos que no hay cambios en la situación con Venezuela”. 

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