Existe una idea -un prejuicio- de que una nutrición a base de plantas es cara, hablando económicamente, pero la realidad demuestra lo contrario.

Molé es un emprendimiento gastronómico desarrollado por Matías Osman. Desde esa pyme, ofrecen superalimento vegano que cuesta 120 pesos las cuatro raciones.
La iniciativa surgió porque se dio cuenta de que había una oportunidad enorme en los alimentos basados en plantas (no tienen ningún ingrediente de origen animal, ni leche, ni carne, ni huevo).
Matías empezó a desarrollar cosas simples, sabrosas, innovadoras, que le ayuden a las personas que quieren acercarse a este tipo de nutrición, para que no sea una complicación la transición alimentaria.
«En Molé ofrecemos pre mezclas, listas para preparar/cocinar, no hace falta más que agregarles agua y cocinarlas, están diseñadas para que ahorres tiempo. Te vas de campamento lo metes en la mochila, te llevas una ollita y lo cocinás. Son cosas muy simples», comentó el entrevistado.
Le venden a supermercados, distribuidores y tienen una tienda online que se llama comediferente.com, donde se pueden encontrar sus artículos.
Osman decidió ser vegano porque tomó conciencia del costo de comer animales, en cuanto el sufrimiento que se le genera a esos seres vivos: «realmente es inhumano el trato que les damos por solamente tener alimentos que nos gustan comer».
Resaltó que no hace falta la proteína animal para ser personas sanas, fuertes. Por ejemplo, el año pasado corrió 42 km después de alimentarme con una dieta vegana 6 meses, fue su una manera de mostrar que se puede realizar ese tipo de actividades. Existen atletas de élite que tienen una dieta basada en plantas.
¿Cuál es el impedimento de la sociedad argentina para fomentar el veganismo?
«El freno más grande es ideológico, cultural. Creo que en Argentina tenemos el problema de que no nos gusta innovar, somos un país muy estructurado, que les cuesta los cambios (…) no tomamos decisiones desde la sensatez, sino más guiadas por nuestra cultura, por prejuicios», enfatizó Matías.

Un día de alimentación en la vida de este activista por el veganismo
Por la mañana: Unas tostadas, generalmente con una mermelada, acompañadas por el mate. A media mañana, una banana con maní, frutas secas.
Al medio día: suele comer tartas. En invierno opta por guisos, pastas, siempre con alguna legumbre para sumar proteínas.
A la tarde: toma un batido con frutas y algún suplemento, ya que entrena.
A la noche: ensaladas, hamburguesa, empanadas, casi lo mismo que todo el mundo pero con ingredientes de origen vegetal.
Ser vegano es accesible
Matías critica las ideas que caracterizan a una alimentación basada en plantas con un mayor costo económico. Para dar un ejemplo, invita a comparar 1kg de lentejas o de arroz, con 1kg de carne, teniendo en cuenta cuanto rinde cada alimento.
«Repetir sin reflexionar de lo caro y barato es discutir en el aire», aclaró. Y en esta línea, recordó que el año pasado formó parte del proyecto Alimentum.
Se alimentó durante 6 meses con 100 pesos al día. A la vez, entrenaba para un maratón. Realizó una dieta- alimentación sin proteína animal- para demostrar que uno puede estar sano -que todos los niveles de vitaminas, minerales, colesterol sean los aconsejables-; que al mismo tiempo esta nutrición sirve para celiacos, diabeticos, hipertensos.
“Nuestra alimentación no está matando. Las tres causas de muerte principales en el mundo están relacionados con la dieta: enfermedades cardiovasculares, cancer y diversos tipos de diabetes”, nos comentó el año pasado, cuando hablamos sobre Alimentum.
Con esa experiencia, asegura que la dieta vegana es económica.

