Polo de la Mujer: ¿Quién cuida a quienes nos cuidan?

La violencia de género aumentó en pandemia. Las instituciones encargadas de contener y asistir a personas que atraviesan esas situaciones son claves para la sociedad, por eso, se necesitan recursos y presupuesto.

Por Emi Urouro

En Córdoba, las trabajadoras del Polo de la Mujer se encuentran en una situación de extrema precarización y explotación laboral. Desde hace años, muchas están en condición de monotributistas, lo cual implica una gran inestabilidad laboral.

Percibimos un sueldo precario por debajo de la canasta básica, sumado a que no se nos considera la antigüedad ni contamos con aportes jubilatorios, aguinaldo, obra social, entre otros. Otras están en condición de becarias, percibiendo un salario aún más precario.

Trabajadora del Polo. Identidad reservada.


En dialogo con este medio, una profesional de la institución resaltó que todavía no se reconoce su trabajo como tarea de riesgo y no se garantizan los derechos que corresponderían frente al quehacer cotidiano de las trabajadoras.

En relación al punto anterior, comentó que la situación de pandemia y cuarentena obligatoria dejó al descubierto la escencialidad de su labor, siendo junto con el Ministerio de salud, de los pocos, que sostuvieron guardias activas en la provincia.

¿El presupuesto asignado para la institución es suficiente?

Nuestra fuente respondió que no cuentan con los datos precisos del monto que se asigna para cada área o para cada tarea dentro del Polo. Pero, pueden compartir desde sus vivencias como trabajadoras del Ministerio de la Mujer.

Es evidente que el presupuesto no es suficiente y claramente exigimos aumento del mismo. Se destina una gran cantidad de dinero en publicidad, pero para adentro los recursos son escasos. Se hace campaña con dispositivos que terminan siendo estructuras vacías. La principal falta de presupuesto la vemos en la no voluntad política para contratar más trabajadoras en condiciones dignas

Trabajadora del Polo. Identidad reservada.

Para la entrevistada, las cantidad de profesionales es obscenamente desproporcional respecto a la demanda, que aumenta día a día. Lo cual implica que haya personas que no obtengan la respuesta que las situaciones de violencia ameritan, y que se trabaje bajo una extrema presión.

En esa línea, denunció que ante la sobre demanda se les solicita atender de manera individual para engrosar las estadísticas de atención, a costa de agotamiento, miradas sesgadas y una sobre exigencia que pagan con sus cuerpos y el de las mujeres que acompañan.

En una tarea tan particular como la que tenemos de contener, acompañar, asesorar e intervenir en situaciones de crisis y urgencia, utilizar criterios cuantitativos de medición y exigir números de producción supone un clima de extrema violencia institucional.

Trabajadora del Polo. Identidad reservada.

A eso, suma que realizan sus tareas con recursos antiguos y en malas condiciones, lo cual da cuenta que no existen criterios básicos para cuidar su salud. Esto en referencia, por ejemplo, a los equipos telefónicos, computadoras, sillas, escritorios.

Fuente: La Nueva Mañana

Una experiencia que nos llamó la atención es lo que cuesta- a veces- conseguir una beca para una mujer en situación de riesgo, para que luego, se entreguen sin criterio a punteros/as políticos/as.

Hace unos días, el femicidio de Úrsula Bahillo movilizó a la sociedad. La joven había denunciado previamente a Matías Ezequiel Martínez, policía bonaerense, pero nada impidió su asesinato.

¿Qué medidas se toman desde el organismo para que no sucedan casos similares? La trabajadora dijo que las medidas de máximo cuidado ante la urgencia son la tobillera dual, el refugio, y el botón antipánico, siendo de público conocimiento sus falencias y obstáculos.

Es sabido que para evitar femicidios, no es suficiente pensar dispositivos ante la urgencia, es decir, intervenciones una vez desencadenadas las situaciones de violencia. Urgen políticas publicas que apunten a la prevención, que apuestan desentrañar los estereotipos de género.

Trabajadora del Polo. Identidad reservada.

¿Quién cuida a quienes nos cuidan? Falta de recursos, malas condiciones laborales, forman parte del día a día de las trabajadoras del Polo de la Mujer.

La profesional consultada, reiteró que las trabajadoras no solo están formadas para prestar servicios, sino que lo hacen con un alto compromiso, garantizando que sus intervenciones sean acertadas, de calidad, garantizando derechos y atendiendo a la no reproducción de las violencias desde nuestro lugar en la institución.

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