Seguimos conmemorando la lucha histórica del colectivo LGBTTIQ+ con una serie de entrevistas a referentes de la comunidad. En un marco sociopolítico atravesado por discursos de odio y acciones que atentan contra los Derechos Humanos, es fundamental escuchar voces disidentes.

Por Dana Agustina Levai Campos
El 28 de junio se celebra el Día Internacional del Orgullo LGBTTIQ+, recordando la revuelta de Stonewall. En un mes en donde se festeja y conmemora a las víctimas, también se reivindican los ejes de esta lucha histórica.
Los Estados tienen la obligación legal de preservar los derechos humanos de cualquier persona, sin importar su género, sexo, religión, como lo acredita la Declaración Universal de Derechos Humanos. La derecha liberal ha llegado para irrumpir y poner en jaque todo lo conquistado en materia de leyes y políticas administrativas que cumplen un rol significativo en la protección de las diversidades.
Lo anterior se ve reflejado en la disolución del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, que trajo aparejado con más de 500 despidos y recortes en el marco de la Subsecretaría de Protección contra la Violencia de Género.
Gabriella Pahola Campos Duarte, un antes y un después.
Conmemorando el mes del orgullo, hablamos con Gabriella Pahola Campos Duarte, chofer de transporte de carga de la empresa Peduzzi ubicada en la localidad de Plaza Huincul, Neuquén. Es la primera trabajadora trans adherida al gremio de Camioneros y hace 18 años que está al servicio de YPF en Vaca Muerta.
La historia de Gaby se oficializa después de 40 años en el Registro Nacional de Identidad. Nacida y criada en un pueblo llamado Catriel, ubicado en la provincia de Río Negro, vivió toda su vida dentro de una familia tradicional, esperando poder encontrarse a sí misma y revelar su ser tal cual lo sentía.
Pasado el tiempo y habiendo formado su familia, se mudó a la ciudad de Plaza Huincul, pero aun así seguía con algo inconcluso. Con el pasar de los años, lo comprendió y se amó en su nueva realidad. Lo compartió con quienes ella pensó que la iban a acompañar y pese a las contradicciones de su entorno, decidió cambiar legalmente su nombre.

“Mi momento de más orgullo fue cuando tuve mi DNI en mis manos. Fue una decisión que tomé por la necesidad de afirmar quién era yo”.
Optó por feminizar su nombre, pasar de Pablo Gabriel a Gabriella Pahola, un antes y un después en su vida. Comprendió que siempre estuvo, a pesar de que las tradiciones familiares y los “acuerdos sociales” fueran otros, en un contexto totalmente diferente al de hoy.
Y así lo recuerda: “Subí a mi auto y rompí en llanto de emoción. Fue el momento de mayor trascendencia en mi vida, porque a partir de ese momento me reconocí legalmente como Gabriella Pahola Campos Duarte”.
Repercusión de los discursos de odio en su día a día.
Argentina se ha vuelto escenario de una nueva ola de discursos de odio. Al respecto, la entrevistada enfatizó: «Estoy completamente segura de lo que soy y estoy completamente decidida a no dar un paso atrás y abrazar cada vez más esta diversidad en lucha”.
«Somos personas con derechos, al igual que cualquier otra”

En cuanto al papel de la religión, Campos Duarte aseguró que, a lo largo del tiempo, ha servido como pauta orientativa de lo que se debe hacer y lo que está tachado de malo, como impuro. “Lo ridículo de la religión es que se golpean los pechos diciendo que hay que amar a su prójimo porque Dios nos hizo a imagen y semejanza de él, entonces cuál es el impedimento a amar y aceptar a la gente tal cual es” agregó.
Logros conquistados: “Me sentí respaldada por la ley”.
Gaby, en todo su relato, resalta la Ley de Identidad de Género N° 26.743. Sancionada en 2012 y promulgada el 23 de mayo del mismo año; reconoce la identidad de género de cada persona y su libre desarrollo, y, en particular, a ser identificada de ese modo en los instrumentos que acreditan su identidad respecto del/los nombre/s de pila, imagen y sexo con los que allí es registrada.
“Nos dio la posibilidad de no ser discriminadas, de ser respetadas y de poder tener acceso a la salud”. Y agregó: “Tenemos el derecho a ser tratadas por el nombre que elegimos, por el género con el que nos autopercibimos”.

A lo anterior, sumó que a partir de la ley de género se dejó de tratar al cambio de identidad como una patología. Dejó de existir lo que se conocía como “Trastorno de Identidad de Género”, un diagnóstico que perjudicaba principalmente al colectivo trans y que implicaba enmarcar sus derechos en torno a lo que denominaban síntomas mentales.
“En uno de sus artículos deja en claro que todas las obras sociales están obligadas a brindar asistencia, en cuanto a medicamentos y técnicas sobre modificaciones corporales”. Esto se encuentra regulado por la Ley de Acceso Integral a los Procedimientos y Técnicas médico-asistenciales, promulgada en 2013.
En este contexto, ¿qué alianzas o acciones se pueden realizar para defender lo conquistado?
Para Gaby, es crucial el trabajo en equipo, unirse y trabajar de forma activa y conjunta para poder crear políticas de protección. En su experiencia, se sintió totalmente respaldada por el Ministerio de Mujer y Diversidad de su provincia, lo que le permitió poder sentirse acompañada a la hora de dar a conocer su nueva identidad en la empresa de transporte donde trabaja.
«Yo me sentí respaldada por el Ministerio de Diversidad para ir a la empresa y decir que me pasan cosas, que estoy cambiando y decir que me siento mujer».
Como consideraciones finales, expuso: “Para defender lo conquistado hay que seguir trabajando”.

