Después de una larga e intensa lucha por un aumento salarial y de haber alcanzado condiciones presupuestarias y de personal críticas, el Gobierno cedió.

Después de seis meses de luchar intensamente, movilizarse, visibilizar sus reclamos en noticieros, radios y en la calle, militar la Ley de Emergencia en Pediatría e incluso tener que ocupar las oficinas del Hospital para que les devuelvan los días descontados de paro, las y los trabajadores del Garrahan consiguieron un aumento salarial del 61%.
Norma Lezana, la secretaria general de la Asociación de Profesionales y Técnicos del Hospital Garrahan (APyT) y nutricionista infantil, afirmó en un comunicado que la recomposición es un “reconocimiento a un verdadero movimiento social”.
Para Lezana, la lucha incluyó a familiares de pacientes, organizaciones sociales, de salud y de derechos humanos, que defendieron al hospital como “patrimonio de todo nuestro pueblo”.
La dirigente sindical recordó que, durante casi dos años de la gestión del presidente Javier Milei, el sindicato afrontó “campañas de desinformación, fake news e intentos de amedrentamiento”.
Lezana señaló que el logro ahora “se materializa” gracias al esfuerzo colectivo, aunque aclaró que resta “esperar que se cumpla en todos los términos”.
Para APyT, este aumento a los trabajadores del Garrahan representa la victoria de un frente reivindicativo que trasciende el ámbito laboral para instalarse como causa pública vinculada al derecho a la salud y a la defensa del sistema pediátrico estatal.
El aumento es del 61% del salario básico, incluye un retroactivo al mes de octubre y continúa la vigencia del bono. Mientras aguardan a los fondos del Gobierno Nacional, el aumento se afrontará con las arcas del Hospital.
La Ley de Emergencia Pediátrica fue aprobada por ambas Cámaras del Congreso, pero terminó judicializada por la demora del Poder Ejecutivo en aplicarla. Finalmente, tras la presión social, la lucha incansable y la disposición de la Justicia, al Gobierno Nacional no le quedó otra opción más que ceder.
El aumento costó lucha, asambleas y paros, no solo por parte de las y los trabajadores del Hospital Garrahan sino también de parte de familias y pacientes que acompañaron los pedidos del centro de salud que les salvó la vida o que los atienden actualmente.
Este Hospital es de referencia pediátrica en el país y en la región latinoamericana. Allí se atienden desde un resfrío hasta niños con enfermedades raras, transplantes y un 40% de los pacientes oncológicos pediátricos de Argentina.
Por el ajuste del Gobierno Nacional bajo la gestión de Milei, las y los residentes, médicos especializados y personal administrativo tuvieron que afrontar salarios desactualizados, maltratos y amenazas por parte de la Dirección del Hospital, los medios y el Gobierno, así como perder capital humano bajo la forma de decenas de profesionales que migraron a otros hospitales en busca de una retribución salarial que les permitiera vivir.
Todo eso costó el aumento del 61%. Ahora resta esperar que, más allá de los anuncios, el Gobierno cumpla con sus obligaciones.

