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El CIN se expresó contra el cientificidio en Argentina

Publicado por:Anouk Rubini

El Comité Ejecutivo del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) expresó su profunda preocupación ante los despidos y el desfinanciamiento de entes dedicados al desarrollo de ciencia y tecnología como CNEA, CONICET, INTI y el INTA, relacionándolos directamente con la pérdida de soberanía nacional, capacidades productivas y de innovación.

El Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) se manifestó en repudio al vaciamiento mediante despidos y recortes presupuestarios de instituciones dedicadas al desarrollo científico y tecnológico argentino, como la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

En un comunicado difundido por el Comité Ejecutivo del CIN, el organismo remarcó que tanto dichas instituciones como las universidades nacionales «conforman un entramado público de producción de conocimiento, formación de recursos humanos, investigación, innovación y transferencia tecnológica que constituye uno de los principales activos estratégicos de la nación«.

«Su debilitamiento compromete capacidades construidas durante décadas, afecta el desarrollo científico y tecnológico, limita la innovación y reduce las posibilidades de construir un modelo de desarrollo con mayor autonomía, inclusión y competitividad«, enfatizó el ente que reúne a rectoras y rectores de las universidades públicas nacionales.

Según el Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (CIICTI), desde la asunción de Javier Milei en diciembre 2023 hasta abril de 2026, el sistema científico argentino perdió 7,7 puestos de trabajo por día: 6.327 empleos.

El organismo más afectado fue el CONICET, con un recorte de 2.365 puestos de trabajo (880 empleos de investigadores de carrera, personal de apoyo y administrativos, y 1485 becarias y becarios). Le siguen el INTA y el INTI, con una baja de 836 y 834 puestos laborales, respectivamente.

CNEA: «Soberanía científica, tecnológica y energética»

El CIN mostró especial alarma ante los recientes despidos en CNEA. Desde el Consejo, remarcan que esta institución es una de las más relevantes para el desarrollo nacional, que durante siete décadas consolidó «capacidades únicas en investigación, desarrollo e innovación en el campo nuclear, formando generaciones de científicos, ingenieros y técnicos altamente especializados y posicionando al país entre el reducido grupo de naciones que dominan tecnologías nucleares complejas«.

Desde el organismo representante de las universidades nacionales argentinas destacan al desarrollo nuclear argentino como «una política de Estado vinculada, directamente, con la soberanía científica, tecnológica y energética«.

Entre los principales logros de CNEA se encuentra su rol clave en la transición energética hacia energías limpias, en un contexto global signado por la crisis climática y la urgente necesidad de replantear el modelo productivo capitalista sin límites. Además la Comisión también lleva a cabo investigaciones y desarrollos en medicina nuclear, producción de radioisótopos y diversas aplicaciones industriales, «con impacto en múltiples sectores productivos y sociales», destaca el CIN.

El ente remarcó la relación histórica entre la CNEA y las universidades públicas y nacionales: «Miles de estudiantes realizan allí parte de su formación y numerosos equipos desarrollan proyectos conjuntos, comparten infraestructura científica y producen conocimiento de frontera».

Desde el Consejo alertaron sobre la paralización en la construcción de reactores como el SRM CAREM-25 y el reactor multipropósito RA-10, enfatizando la suma gravedad de desarticular proyectos y grupos de profesionales altamente especializados que se lograron con años de inversión y esfuerzo sostenido. El CIN fue categórico: una vez perdidas estas capacidades, son «extremadamente difíciles de recuperar».

CONICET, interrumpido: toda una generación de científicas y científicos continúan a la espera

El CIN también se expresó sobre CONICET, en especial respecto a las trayectorias científicas interrumpidas por el recorte de fondos y la no incorporación de becarias y becarios nuevos al sistema de investigación nacional.

CONICET adeuda la efectivización de 585 cargos del concurso Carrera del Investigador Científico y Tecnológico (CICyT) del año 2022 y la totalidad de los 400 cargos concursados a CICyT 2023. A esto se suman las altas pendientes de los concursos de Carrera de Personal de Apoyo (CPA). En 2024 no se abrió la convocatoria anual a ingreso a CICyT, con lo cual una cohorte entera de becarios posdoctorales (2023-2026) no pudo postularse.

En tanto, los resultados de la convocatoria CICyT 2025 (abierta recién en diciembre de ese año), según información difundida por el propio Directorio serán comunicados recién en agosto de 2027, para una efectivización estimada a partir de mediados del año 2028.

El CIN denuncia que las «demoras y restricciones en los mecanismos de ingreso a la Carrera del Investigador Científico» generan interrupciones en las trayectorias que afectan «no solo a quienes desarrollan sus carreras académicas, sino también a los grupos de investigación, los institutos de doble dependencia y las universidades nacionales que sostienen buena parte de la producción científica del país».

El INTI y el INTA también sufren el embate del Gobierno Nacional

El Consejo Interuniversitario Nacional culmina su texto remarcando el valor del INTI y el INTA para la industria y el agro argentino y alertando que estas instituciones tampoco escapan del vaciamiento inducido por el Poder Ejecutivo.

El CIN destaca que «desde hace más de seis décadas, el INTI desempeña un papel estratégico en la investigación aplicada, la innovación tecnológica, la metrología, la certificación de calidad, la transferencia de tecnología y el acompañamiento a los sectores industriales, especialmente a las pequeñas y medianas empresas», constituyéndose como puente entre ciencia, universidades y producción.

Desfinanciar y debilitar al INTI impacta negativamente en la competitividad de la industria argentina, su capacidad de innovación, desarrollo y posicionamiento en el escenario internacional.

Misma problemática atraviesa el INTA, clave para el sector agropecuario en cuanto a investigación, extensión rural y desarrollo tecnológico «promoviendo la productividad, la sostenibilidad ambiental, el fortalecimiento de las economías regionales y la incorporación de innovación en toda la cadena agroalimentaria».

El CIN subraya que el ataque a esta institución «compromete capacidades científicas y tecnológicas indispensables para afrontar los desafíos productivos, ambientales y sociales de la Argentina».

En defensa de la ciencia y la soberanía argentina

Ciencia, tecnología, educación y desarrollo socioeconómico se integran en un sistema que «ha permitido a la Argentina construir capacidades reconocidas internacionalmente, formar recursos humanos altamente calificados, impulsar la innovación y contribuir al desarrollo económico, social y productivo del país», afirma el CIN.

En esa línea, el comunicado equipara la defensa de estos organismos con la defensa de la soberanía científica y tecnológica nacional, la protección de nuestro futuro y nuestra capacidad de «enfrentar los desafíos sanitarios y ambientales (…) En un contexto internacional caracterizado por una creciente competencia por el conocimiento y las tecnologías estratégicas«.

Preservar organismos de ciencia y tecnología va más allá de una cuestión presupuestaria. Se trata de tener visión estratégica como Estado y de la conservación de aquello que se logró construir tras décadas de esfuerzo mancomunado.

Las exigencias del CIN al Gobierno Nacional

Como conclusión, el Consejo le exige a la gestión de Javier Milei:

. Garantizar el funcionamiento y el fortalecimiento de los organismos estratégicos del sistema científico y tecnológico nacional.

. Suspender las medidas que impliquen la pérdida de capacidades científicas, tecnológicas y profesionales en instituciones como la CNEA, el CONICET, el INTI y el INTA.

. Asegurar el financiamiento necesario para la continuidad de los proyectos estratégicos, el sostenimiento de la infraestructura científica y tecnológica y la preservación de los recursos humanos altamente calificados.

. Adoptar medidas que garanticen la continuidad de las trayectorias de formación e investigación y promuevan el diálogo con las instituciones, las universidades nacionales, la comunidad científica y las y los trabajadores.

Proteger a la CNEA, CONICET, INTI, INTA, así como a las universidades nacionales y demás organismos productores de conocimiento y tecnología «es defender capacidades que permitirán construir un futuro con mayor autonomía, desarrollo y bienestar para toda la sociedad«, concluye el CIN.

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