La violencia policial no hace cuarentena

Desde que comenzó el aislamiento social preventivo y obligatorio, las fuerzas de seguridad se encargan de controlar que este se cumpla. Sin embargo, este control muchas veces trae consigo actos de violencia y represión por parte del mismo colectivo.

Imagen ilustrativa

Así como aumentan los casos de Covid-19 diariamente, los abusos por parte de las fuerzas de seguridad también. Más allá de controlar el cumplimiento de la cuarentena, desde el comienzo del aislamiento se registran distintos hechos de violencia policial en nuestro país. Un ejemplo que cita la Revista Cítrica es que “según informó la Comisión Provincial por la Memoria, solo en junio, la Bonaerense mató a una persona cada 40 horas. En total fueron 18 asesinatos, la mayoría de varones, jóvenes y pobres”.

Entre los casos de represión, gatillo fácil y detenciones arbitrarias que se han sucedido desde el principio de la cuarentena, podemos nombrar la muerte de Blas Correas y la desaparición de Facundo Astudillo Castro como algunos de estos. Lamentablemente, no todos son noticia, pero siguen sucediendo a lo largo y ancho del país.

Algunos ejemplos con menor trascendencia mediática podrían ser el caso de dos jóvenes agredidas por la policía en Plaza de Mayo, cuando reclamaban en contra del agronegocio. Ellas fueron detenidas, golpeadas y hasta les pisaron la cabeza en medio del gentío. O también el caso salteño, en donde la Brigada de Infantería reprimió con balas de goma a la comunidad guaraní Cherú Tumpa al intentar desalojarlos sin orden judicial.

Esta comunidad vive en Colonia Santa Rosa, departamento de Orán, en Salta. En aquel intento de desalojo el 23 de julio, hubo 23 heridos y una detenida: Yamila Veleizán, una de las líderes de la comunidad. 5 días antes, en la ciudad chaqueña de Juan José Castelli, la policía persiguió a miembros de la comunidad Qom mientras buscaban comida en un basural. “Contaban hasta tres y les tiraban balazos de goma”, contó una referente del Movimiento Resistencia Popular de esa ciudad.

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Piden controlar la actuación de las fuerzas de seguridad durante la  cuarentena

¿La policía no debería cuidarnos?

Otro caso se dio en Córdoba, más precisamente en Río Tercero, cuando Luciano salió a comprar sin llevar su DNI. Cuando la policía lo frenó y constató que no tenía DNI ni antecedentes, se lo llevaron a la comisaría. Allí, lo golpearon hasta provocarle un derrame en el ojo y partirle el labio.

Una vez más, los pueblos originarios son reprimidos sin razón aparente. Tal es el caso de la comunidad indígena diaguita del Valle del Mollar, en Tucumán. En esta situación en particular, infantería reprimió a quienes estaban cortando la ruta para impedir el avance del virus en su territorio. ¿Cuál era la razón? los dueños de las casas de verano del valle viajaban hasta allí violando la cuarentena; pero la represión la obtuvieron los habitantes del lugar.

La lista lamentablemente sigue y es larga, sin contar los casos que no tienen voz en nuestra sociedad y son invisibilizados. Actualmente, un virus que no conocemos del todos nos asecha y amenaza. ¿También tenemos que protegernos de las fuerzas de seguridad? Para prevenir el Covid-19 nos lavamos las manos: ¿para prevenir la violencia policial qué hacemos?

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