La situación de los docentes de la ciudad de Córdoba quedó expuesta con crudeza en un reciente relevamiento que vuelve a encender las alarmas sobre la precarización del sector.

El estudio —realizado por OTES – Consultora Económica para La tinta, junto a UEPC–Capital y el Observatorio de Conflictos Laborales— encuestó a 1.112 trabajadores de la educación y trazó un panorama atravesado por salarios que no alcanzan, jornadas extendidas y un agotamiento emocional cada vez más profundo.
Salarios por debajo de lo básico: un tercio no llega a fin de mes
El dato más revelador del informe muestra que el 34% de las y los docentes vive en hogares cuyos ingresos no alcanzan la canasta familiar, hoy estimada en $1.176.852.
Aún más alarmante: el 13% se encuentra bajo la línea de indigencia, sin poder cubrir siquiera los gastos mínimos de alimentación.
Estas cifras confirman el deterioro del poder adquisitivo de un sector que, a pesar de su rol clave, viene siendo sistemáticamente golpeado por la inflación, la falta de actualización salarial y la pérdida continua de derechos laborales.
Malestar generalizado: casi la mitad no está conforme con su trabajo
La precariedad económica se combina con un creciente desgaste emocional. Según la encuesta, el 42% de los docentes expresa estar insatisfecho con su trabajo y un 32% se ubica en una zona ambigua, sin satisfacción ni conformidad.
Solo un tercio manifiesta sentirse a gusto con su tarea, un indicador que cae año tras año.
Entre los motivos de mayor peso para explicar ese malestar, aparecen:
- Bajos salarios (44,5%)
- Desgaste emocional y estrés (17,6%)
- Sobrecarga laboral (14,1%)
- Conflictos o situaciones de violencia en el aula (2,6%)
El informe retrata un clima de trabajo atravesado por la sobreexigencia, la falta de recursos y un escenario educativo cada vez más tensionado.
Pluriempleo para sobrevivir: la docencia como segundo trabajo de la propia docencia
El trabajo docente ya no alcanza para vivir. La encuesta revela que casi la mitad de los educadores debe buscar ingresos extra para completar el mes.
Emprendimientos personales, trabajos informales, servicios de movilidad como Uber o changas temporales aparecen como las opciones más frecuentes para sostener un nivel de vida básico.
Este fenómeno, cada vez más extendido, muestra cómo la precarización salarial obliga a multiplicar horas de trabajo y reduce drásticamente el tiempo de descanso, el espacio familiar y la posibilidad de formación continua.
Un diagnóstico que se repite y se agrava
La radiografía presentada por OTES y UEPC–Capital refuerza una conclusión que atraviesa a todo el sistema educativo cordobés: los docentes trabajan más, cobran menos y están emocionalmente al límite.

