Este domingo, la Policía de Córdoba detuvo a Pablo Laurta el femicida de Luna Giardina, su expareja, y Mariel Zamudio, su exsuegra. El hijo de Laurta y Giardina había sido secuestrado por su padre, una figura que responde a las nuevas derechas y detesta a los feminismos.

Luna y Mariel fueron asesinadas en la localidad de Villa Serrana, en su propio hogar. Luego de perpetrar el doble femicidio, tomó de rehén a su hijo de 5 años e intentó cruzar la frontera en Entre Ríos.
El femicida es creador de la página Varones Unidos. Una web usada para deslegitimar casos de violencia de género y victimizar a varones en situación de poder.
En la presentación del sitio, se lee: “Consideramos necesario incorporar la perspectiva masculina a las discusiones de género. Las mismas actualmente dejan de lado graves problemáticas que afectan mayormente o con características especiales al sexo masculino: suicidios, fraude parental, aislamiento social, discriminación judicial, pornografía, misandría, indigencia, accidentalidad laboral, entre otras”.
Esta página forma parte de lo que denominamos ‘Manosfera’, es decir, espacios online donde circulan discursos misóginos y violentos contra las mujeres y disidencias sexo-genéricas, especialmente contra las feministas.
Laurta culpa de su suerte a los feminismos, pero nada dice de las denuncias previas de violencia de género que tenía. Para el femicida, que su hijo esté lejos de él es culpa de la “justicia feminista de Córdoba”.
En las últimas horas, han circulado varias exposiciones de Laurta en el Parlamento uruguayo, allí critica duramente al feminismo ya que pone en juego los «derechos del hombre». Así pensaba el hombre que mató a dos mujeres.
El perfil de Laura no termina ahí: es fiel seguidor de Agustín Laje, el escritor de derecha y aliado del presidente Milei en la «batalla cultural». En las redes sociales de Varones Unidos, se los ve compartiendo cenas y eventos.
El detenido no es un caso aislado, es resultado de una época donde las nuevas derechas han logrado salir a la luz. Es un Incel, puro y duro. Este grupo culpa a las mujeres de su fracaso. Califican a las femineidades como personas que solo buscan dinero y belleza. Ellos quieren restaurar un orden antiguo, donde mujeres y disidencias quedamos recluidas de la vida pública.
Esta identidad parte de discursos de odio y que estos sí son peligrosos porque tienen una fuerte carga de misoginia, antifeminismo y de apología al odio sexista que puede derivar en prácticas peligrosas o al menos discursos discriminatorios, ofensivos y excluyentes cuando se cruzan con la masculinidad hegemónica.
Los discursos de odio de las nuevas derechas generan respuestas de sus seguidores, Laurta culpaba al feminismo de su suerte, y dos mujeres fueron asesinadas por esta visión del mundo.
Las feministas no nos pasamos dos pueblos ni somos piantavotos, actualmente, somos la respuesta más sólida y contundente a los grupos reaccionarios.

