Historias de acoso callejero: Capítulo Rocio

Historias de acoso callejero: Capítulo Rocio

El acoso callejero en Córdoba sigue siendo una constante, pero a la vez algo de lo que no se habla lo suficiente. En un ciclo de 5 historias (una por día) las propias víctimas nos darán su versión.

Rocio marca con sus dichos casi el final de este ciclo, en donde buscamos ser la voz de todas esas mujeres y niñas que se han sentido acosadas en la calle, alguna vez. Rocio tiene 21 años, y recuerda detalladamente la historia de acoso que más sufrió.

“En abril del 2018 sufrí el mayor acoso callejero de toda mi vida. Yendo tranquilamente a yoga, con mis auriculares puestos, siento como alguien me manosea por atrás.”, relata Rocio mientras recuerda con vergüenza cuánta gente la vio y no hizo nada. Y para que veamos que esto no es cuestión de edades, Rocio cree que el responsable de su rabia no superaba los 14 años.

Otro factor indignante de esta historia: Rocio se sintió tan avergonzada, que no pudo contárselo a muchas personas. Los pocos que supieron sobre esto compartieron el sentimiento de bronca con ella.

Según ella, revertir estos episodios es muy difícil y debería comenzar en la infancia. Incluso, Rocio considera una utopía la posibilidad de revertir al 100% el acoso callejero. También sostiene que la gente que es testigo de esto, no debería quedarse sin hacer nada.

En situaciones de acoso, Rocio siente al peligro como algo inminente: “no sé si van a seguirme, si van a meterme en algún lado o si solo van a dejar que yo siga mi camino”. No solo inminente, sino también constante: “Todos los días que salgo a la calle al menos una vez lo sufro”.

Nos urge volver a repetirlo: El acoso callejero es violencia de género.

“Mis auriculares son algo sagrado, así escucho menos lo que me dicen”, así cierra su entrevista Rocio, que lucha entre ignorar y padecer los atropellos del acoso callejero

Por Carmela Laucirica