Flavia Saganías, una mujer que sabe de lucha

Desde junio se encuentra bajo prisión domiciliaria, su caso trascendió fronteras y movilizó al feminismo.

Por Emi Urouro

Flavia Saganías  fue condenada a 23 años por realizar un posteo en redes sociales (2017) donde denunció a su ex pareja, Gabriel Fernández, de abusar de hija de 8 años.

Para la Justicia, “ideó” un ataque contra este sujeto. El mismo fue llevado a cabo por su madre, su hermano y otras personas a partir de esa publicación, que fue dada de baja a las pocas horas.

La justicia decidió que se trataba de un caso de justicia por mano propia. Condenó a Flavia, a su madre y a su hermano a 23 años de prisión.

Su caso generó malestar en parte de la sociedad, sobre todo en mujeres y diversidades, ya que la Justicia patriarcal cayó con todo su peso sobre una madre que no obtuvo respuestas para su hija.

El Resaltador en Nacional dialogó con Flavia, en el marco del día de la madre, para conocer su situación actual y hacerle llegar el apoyo de esta cooperativa.

Desde Capilla del Monte, donde se encuentra con sus cinco hijos e hijas, nos atendió el teléfono y nos comentó que está en su hogar desde el 16 de junio.

El domingo en Argentina se celebró a las madres, y nos pareció clave recordar su caso, su historia, su experiencia, su persistencia para volver con los suyos.

“Yo para ser sincera nunca fui una participante de las fechas como el ‘Día de la Madre’, pero después de todo lo vivido le dije a mi familia que estoy muy agradecida y que para mi todo tomó otra importancia. Se puede decir que fue el primer Día de la madre festejado en toda mi vida”, dijo .

Pasó el domingo con sus hijas, hijos y la familia de los dos más grandes. Dijo ser una agradecida de la vida, de tener la posibilidad de estar en casa, si bien no recuperó la libertad, el arresto domiciliario le da la oportunidad de estar con su gente.

“No es nada fácil. Somos una familia atravesada por una tragedia. Hace mas de tres años que no tenemos paz, no tenemos tranquilidad. Desde que me di cuenta de que mi hijita era abusada sexualmente, las cosas fueron de peor en peor, y la última consecuencia fue que yo terminé detenida en un penal, en Bouwer”, expresó la entrevistada.

A pesar de todas las dificultades, contó que están remotando la situación, todos y todas asisten a terapia, se contienen. Aún así, no pasa un día sin que sus mellizos, que tienen tres años, le cuenten cosas que pasaron cuando ella no estaba, por ejemplo: “me lastimé este dedito”.

Su ausencia dejó marca en sus hijos e hijas, tanto en los más pequeños como en quienes son adolescentes. Por eso, agradece estar ahora con ellos y ellas, para poder curar las heridas.

Cuando el sistema saca a madres y cuidadoras de sus hogares ¿se contempla el bienestar de una familia?

“Yo estuve casi 7 meses en un penal, compartiendo en un pabellón con otras 47 mujeres y vi de cerca como se destruye una familia. Es un real desmadre sacar a una madre de una casa, las consecuencias son en mucho caso irreversibles”, profundizó Flavia.

A ella le tocó tener compañeras con sus hijos adolescentes con reiterados intentos de suicidio, o con los más pequeños desparramados entre casas de tíos, tías, abuelos, vecina.

“Mas allá de la condena, si es justa, injusta, si fue inocente o no, la verdad es que los niños y las niñas quedan a la deriva”, agregó.

Se nombra como una afortunada de la vida, considera que su caso es muy especial, ya que no había precedente de una tenencia comunitaria. Es decir, su casa, sus hijos e hijas, hasta que llegó el padre de los mayores, estuvo sostenida por la comunidad, por vecinos, vecinas, por organizaciones.

“Eso es algo por lo que estoy agradecida, porque lo que corresponda en una situación así era que me los separen”, contó Saganías.

En situaciones de injusticia, de opresión del sistema patriarcal, reiteramos la importancia de tejer redes comunitarias y sororas.

Flavia se encariñó con varias compañeras en Bouwer. Nos contó sobre el caso de Cintia, compartió con ella todo su embarazo. La entrevistada volvió a su casa en junio, y su amiga tenía fecha de parto en julio.

El bebe nació muerto, y Flavia quiere visibilizar la precariedad y el abandono en torno a la salud, dentro de la institución carcelaria: “Que haya nacido sin vida era algo que podría haberse evitado”.

A pesar de estar en su casa, no puede olvidar, ni quiere, a sus compañeras. Su madre sigue detenida. Por eso, con cada contacto que hace piensa en como ayudarlas o asistirlas en sus necesidades.

Su caso movilizó al feminismo, no solo en Córdoba, sino en otras provincias y países.

La justicia intento hacer de su caso un ejemplo de lo que no deben hacer las mujeres, de como no se debe actuar, de lo que se tiene que callar. Pero mujeres y diversidades salieron a la calle por ella y por todas.

La entrevistada recordó que al inicio, cuando comenzó a tocar puertas por la denuncia de abuso sexual, estaba sola. Ahora, años después, un colectivo la contiene y no deja de exigir ¡Absolución para Flavia!

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