Escuelas cerradas, bocas cerradas

Con el cierre de las escuelas en todo el país, cerraron también los comedores propios de aquellas instituciones. Así, casi cuatro millones de niños, niñas y adolescentes dejaron de acceder a este beneficio.

A raíz del cierre de las escuelas por la pandemia en nuestro país, los comedores que allí funcionaban también debieron pausar sus actividades. Así, los lugares que asistían a casi cuatro millones de niños, niñas y adolescentes de todo el país con una u otra comida al día no pueden hacerlo por ahora.

Según Unicef Argentina, el 79% de quienes se benefician con programas de alimentación escolar (PAE) han experimentado cambios en la frecuencia de atención de estos lugares. Así, los comedores deben reinventarse durante la pandemia, para no dejar de asistir a sus beneficiarios. Si bien surgió hace poco la Tarjeta Alimentar, los comedores siguen siendo un factor de suma necesidad.

Si bien la actividad económica comienza a reactivarse en Argentina, la escolar no parece seguir el mismo camino por ahora. De esta manera, los PAE quedan atados a esta realidad y deben buscar otras formas de ofrecer sus servicios. Un ejemplo de esto son las entregas de módulos alimentarios, que ya funcionan en distintas partes del país.

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Casi cuatro millones de niños, niñas y adolescentes de todo el país se alimentan en los PAE.

¿Qué recomiendan los organismos internacionales?

Con una visión que prioriza los derechos humanos, organismos internacionales como Unicef, Fao y el Programa Mundial de Alimentos elaboraron un conjunto de recomendaciones. Así, para mitigar el impacto de la pandemia en la alimentación de los estudiantes, se recomienda mantener el suministro y distribución de comida siguiendo los protocolos de higiene.

A la vez, se sugiere establecer un grupo de trabajo de emergencia a nivel nacional, que se encargue de los PAE. Estos deberían incluir ministerios de educación, protección social, agricultura y salud. Asimismo se recomienda mantener canales de comunicación activos, para que las familias y a las escuelas sobre los cambios en estos programas.

Finalmente, se indica que sería una buena idea expandir la cobertura de estos beneficios. Esto se debe a que muy probablemente haya estudiantes que antes de la pandemia no los necesitaban, pero ahora si. Frente a la pandemia, se deben reevaluar ciertas cuestiones que hacen a los programas de alimentación escolar.

Entre ellas, cabría tener el cuenta el nivel nutricional de niños y niñas, así como las posibilidades de continuar con la distribución de alimentos frente al aislamiento. A la vez, pensar en nuevas formas de empaquetar alimentos para evitar la propagación del virus.

Fuente: Fundeps

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