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"El modelo de liberalismo que presenta Milei es demasiado estático"

Hace una semana, el presidente Javier Milei se presentó por primera vez en el Foro Económico Mundial. La politóloga Celeste Tossolini analizó su discurso. El pasado miércoles 17 de enero, Javier Milei brindó su primer discurso como presidente en el Foro Económico de Davos. Sus palabras estuvieron signadas por las críticas al intervencionismo estatal y […]

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Hace una semana, el presidente Javier Milei se presentó por primera vez en el Foro Económico Mundial. La politóloga Celeste Tossolini analizó su discurso.

El pasado miércoles 17 de enero, Javier Milei brindó su primer discurso como presidente en el Foro Económico de Davos. Sus palabras estuvieron signadas por las críticas al intervencionismo estatal y al socialismo. Además, realizó una férrea defensa del libre mercado.

Aseguró que fue a "plantar las ideas de la libertad" y sumó que "Occidente está en peligro porque sus líderes fueron cooptados por una visión que conduce al socialismo y a la pobreza".

En este marco, El Resaltador dialogó con Celeste Tossolini -politóloga residente en México- quien manifestó que la presencia de Milei en el foro que se realiza anualmente en Suiza generó, sin dudas, repercusiones a nivel internacional.

"Por salirse de lo convencional: el discurso de Milei en Davos logró un objetivo claro, la observación atenta del mundo entero".

En dicha ciudad suiza se reúnen año a año líderes políticos, empresariales, de medios de comunicación y de la sociedad civil de todo el mundo, con el objetivo de trabajar en torno a los desafíos globales a través de la cooperación público-privada. "La reunión 2024 contó con la presencia de más de 2.800 participantes. En síntesis, Milei le habló a la élite mundial. El público fue el mundo", dijo Tossolini.

Para la politóloga, "la estrategia de comunicación es clara, y tenemos un cóctel completo: eslóganes políticos muy polémicos internacionalmente, oraciones con datos altamente confusos, síntesis simplificadoras de recetas extremadamente complejas, un tono característico y jugar múltiples ataques al
mismo tiempo".

"Esta ecuación nos da, por el momento, un resultado en términos comunicacionales que va cumpliendo sus objetivos: repercusión y desconcierto internacional. La política es como el ajedrez: hay que controlar el centro del tablero, hay que ocuparse del desarrollo de las piezas, y hay que enrocarse lo antes posible: el único movimiento en el ajedrez en el que el jugador mueve dos piezas a la vez", aseguró.

Es por ello que, de acuerdo a Tossolini, Milei "cumplió todos los puntos en Davos".

En cuanto al empresariado, la politóloga expuso que "también conforma uno con intereses políticos diversos y con dilemas de acción colectiva que afrontar día a día. Al nombrar este punto me refiero
particularmente a las diferencias en tamaño y en sector: no son lo mismo los intereses de una empresa nacional, que los de una multinacional".

En este caso, "vemos que el enfoque del presidente no fue para el empresariado nacional. No podemos esperar tampoco que diferentes sectores de empresas tengan la misma posición sobre un tema", agregó.

Un modelo estático

Según los argumentos de Tossolini, el modelo de liberalismo que presenta Milei "es demasiado estático y, en economía, como bien sabemos, los modelos estáticos solo sirven para estudiar la teoría: en la práctica es más complejo".

En otras palabras, ratifica que "no podemos hablar de verdades o falsedades de un modelo sin aplicarlo a una realidad concreta. Hay grandes recetas, eso sí, quienes estudiamos la relación entre la economía y la política, sabemos muy claramente que la libertad económica es buena, conocemos sus beneficios, pero también somos conscientes de sus limitaciones y de la necesidad de una intervención estatal cuando estas se presentan".

Para finalizar, expresó: "Por más que nos cueste aceptarlo, en Latinoamérica la intervención estatal en economía, muchas veces, se ha visto acompañada de corrupción que va de la mano con un gran oportunismo político a quien posee el poder en el momento".

"Como el problema no es la libertad en sí misma, tampoco el problema es la intervención en sí misma, sino, de lo que va acompañada la misma. El foco del discurso está puesto sobre un falso dilema", concluyó.

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