Reactivaron al menos tres focos en el Parque Nacional Los Alerces y zonas cercanas. El incendio ya arrasó unas 35 mil hectáreas, amenaza a Esquel y mantiene en vilo a Cholila, donde vecinos denuncian falta de recursos, escasa información oficial y un acompañamiento estatal insuficiente.

Al menos tres focos de incendio permanecen activos en el Parque Nacional Los Alerces y otras áreas de Chubut, en un escenario cada vez más crítico. Durante la noche del lunes 26 de enero, las llamas rodeaban la localidad de Cholila y avanzaban en dirección a Esquel, impulsadas por vientos intensos, altas temperaturas y una sequía prolongada.
Desde el Comité de Operaciones de Emergencia de Chubut, la coordinadora y vocera Laura Mirantes confirmó que los frentes en Cholila, Puerto Patriada, Villa Lago Rivadavia y el parque “están activos en su totalidad”. Además, advirtió que el comportamiento del viento genera especial preocupación por el avance del fuego hacia Esquel, lo que obliga a monitorear la situación “minuto a minuto”.
Según las autoridades, los incendios se originaron en dos focos principales: uno intencional en la zona de Puerto Patriada y otro provocado por la caída de un rayo en el Parque Nacional Los Alerces. A partir de allí, la combinación de sequía extrema, pinares y condiciones climáticas adversas derivó en múltiples focos secundarios que se expanden de manera irregular en zonas bajas.
El impacto ya es devastador. Se estima que unas 35 mil hectáreas fueron consumidas por el fuego. Más de 500 brigadistas trabajan en el terreno, pero los recursos disponibles no alcanzan para frenar el avance de las llamas. A esto se suma la suspensión del tránsito en la Ruta Provincial 71, entre la Ruta Nacional 40 y Cholila, por el riesgo que representa el incendio en la zona.
Evacuaciones sin plan oficial y escasez de servicios
La situación en Cholila es especialmente alarmante. Dos focos principales amenazan la localidad: uno proveniente del sector del Cañadón del Blanco, con avance desde Epuyén, y otro desde el Parque Nacional Los Alerces, que ya afectó Villa Lago Rivadavia y áreas rurales cercanas.
Este lunes, el fuego se encontraba a menos de tres kilómetros del pueblo. La localidad enfrenta cortes intermitentes de energía, problemas de abastecimiento de agua y la quema de numerosos campos en los alrededores. Algunas familias decidieron evacuar a niños, niñas y personas mayores, aunque no existe un plan de evacuación oficial coordinado por las autoridades.
Vecinos autoconvocados de Cholila expresaron en un comunicado su preocupación por la “profunda angustia e incertidumbre” que atraviesa la comunidad, y reclamaron un “acompañamiento real, recursos urgentes y presencia efectiva del Estado” en todos sus niveles. Denunciaron además la falta de información clara y la insuficiente asistencia oficial frente a la magnitud de la emergencia.
Brigadistas, vecinos y críticas a la política ambiental
En medio del avance del fuego, pobladores locales destacaron el trabajo de brigadistas y bomberos que llegaron desde distintos puntos del país, aunque advirtieron que el esfuerzo resulta insuficiente frente a la dimensión del desastre.
Daniel Nataine, vecino de Villa Rivadavia, relató a Página 12 que días atrás el incendio estaba contenido, pero un cambio en las condiciones climáticas agravó la situación. Si bien reconoció el origen natural de uno de los focos, cuestionó la responsabilidad institucional en la protección del bosque nativo y el patrimonio ambiental, y vinculó la crisis con el desfinanciamiento de áreas clave como el Servicio Nacional de Manejo del Fuego.
“Logramos salvar la mayor parte de las viviendas y campings con ayuda de los pobladores, pero el daño ambiental, material y turístico es irrecuperable”, lamentó.
Otra vecina de Cholila, Melina, señaló al mismo medio que gran parte del combate contra el fuego se sostiene con brigadistas voluntarios y cuadrillas de vecinos organizados de forma autogestiva. “Hay bomberos de distintas jurisdicciones, pero no dan abasto. El Estado está ausente en Cholila, como lo estuvo antes en Puerto Patriada”, afirmó.
Ante la falta de recursos oficiales, la comunidad lanzó convocatorias para sumar voluntarios y reunir elementos esenciales como bombas de agua, mangueras, motosierras y machetes.
Clima adverso y pronóstico preocupante
Las condiciones meteorológicas continúan siendo un factor determinante en la propagación del fuego. Ráfagas de viento superiores a los 50 kilómetros por hora, humo denso que reduce la visibilidad y temperaturas elevadas dificultan el trabajo aéreo y obligan a concentrar los esfuerzos en las cuadrillas terrestres.
El Servicio Meteorológico Nacional advirtió que este martes podrían registrarse ráfagas de hasta 70 kilómetros por hora, mientras que hacia el fin de la semana se prevé un aumento de las temperaturas, con máximas cercanas a los 32 grados. Aunque existe la posibilidad de lluvias aisladas, por ahora el pronóstico no ofrece alivio significativo para la región.
Mientras las llamas continúan avanzando, la emergencia en Chubut expone no solo la fragilidad ambiental frente a eventos extremos, sino también las limitaciones estructurales en la prevención, el financiamiento y la respuesta estatal ante catástrofes de esta magnitud.
Con información de Página 12.
