Educar en tiempos de pandemia, más allá de la teoría

El coronavirus mantiene en vilo a toda la población mundial. El sistema educativo argentino está sin clases presenciales, en cambio, la virtualidad ha cobrado protagonismo. Aquí compartiremos las reflexiones del profesor Guillermo Mastrini, y las propuestas elaboradas por estudiantes de arquitectura de la Universidad Nacional de Córdoba.

El 15 de marzo, el Gobierno Nacional determinó la suspensión de clases, en un primer momento hasta el 31 de marzo, y luego se extendió esa directiva hasta nuevo aviso. Los niveles iniciales, primarios y secundarios, pasaron a la virtualidad en todo el país.

El 13 de marzo, las autoridades de la Universidad Nacional de Córdoba, anunciaron la suspensión de clases presenciales, y siguiendo la normativa de aislamiento social, preventivo y obligatorio, hasta finales de Semana Santa no podrán abrir los edificios.

Se planteó la virtualidad como una manera de llevar el ciclo lectivo. Mediante la resolución 106 publicada en el Boletín Oficial con la firma del ministro de Eduación, Nicolás Trotta, se dispuso la creación del programa “Seguimos educando”, con el fin de “colaborar con las condiciones para la continuidad de las actividades de enseñanza en el sistema educativo nacional” mientras se extiendan las medidas epidemiológicas contra el coronavirus.

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A nivel universitario, las instituciones han habilitado sus aulas digitales. Pero ante el contexto de crisis sanitaria, Guillermo Mastrini (Doctor en Ciencias de la Información y Profesor de la UBA y de la UNQ) reflexionó respecto de la psicosis de lo virtual en los ámbitos universitarios.

“No soy especialista en educación, ni creo que sean generalizables, pero sí me parece importante que el sistema educativo repiense algunas cosas“, dice el profesor, y describe 11 puntos para tener en cuenta.

  1. No estábamos preparados para una situación así. El sistema educativo en general se asume como una continuidad que no contempla la irrupción de un fenómeno que genera tanta incetidumbre. Es necesario repensar qué es y cómo enseñar/aprender en este nuevo contexto.
  2. Todo está alterado y no se puede pretender que seguimos como si nada. No me parece adecuado, ni mucho menos pedagógico, tratar con normalidad situaciones anormales. Me parece que esto no está siendo considerado institucionalmente en el sistema educativo en general. No da para que hagamos como sí.
  3. Los hogares de estudiantes y profesoras/es no están preparados para una situación como esta, donde es altamente probable que convivan varias personas todo el día durante varias horas, y donde la posibilidad de enseñar/aprender se intercala con cientos de relaciones y tareas no educativas.
  4. Profesoras/es que son madres, cocineros, psicólogas, pero que también tienen momentos de desgano, de necesidad de aislamiento. Bien distante de sus rutinas habituales.
  5. Alumnas/os que pueden ser hijos, nietos, dinamizadores del núcleo familiar pero que también sufren por falta de espacios al aire libre, contacto con sus amigos/as. Bien distante de sus rutinas habituales.
  6. A todo esto habría que agregarle que los recursos tecnológicos e incluso las habilidades informáticas de profesores y estudiantes es bien dispar. Y esto no se soluciona con un curso en moodle o una entrada a google classroom.
  7. Más allá del entorno en que demos la clase, hay que entender que estamos psicológicamente alterados por una situación como la pandemia. Por lo tanto no es cuestión de reemplazar presencial por virtual, ni siquiera virtual por virtual. Esto es virtual con pandemia.
  8. La capacidad de concentración, fundamental para el proceso de enseñanza/ aprendizaje se ve completamente alterada por esta situación. Varios colegas me comentan que teniendo más tiempo, están leyendo menos que lo habitual.
  9. No estamos en condiciones de exigir nada. Ni a profesores/as ni a los/as estudiantes. No es grave si se pierde un cuatrimestre en este contexto.
  10. Considerando todo lo expresado hasta aquí, mi objetivo es tratar de sostener encuentros con mis alumnos/as que les permitan acercarse a algunos conocimientos y reflexiones básicas sobre las materias que dicto. De ninguna manera considero que se puede dar un curso normal. Mucho menos evaluar.
  11. Creo que el mayor aprendizaje que podemos alcanzar entre quienes procuran enseñar y quienes procuran aprender es reflexionar sobre la sociedad en la que vivimos, con sus virtudes y sus defectos. Tratar de comprender el tiempo que nos toca vivir. Nada más y nada menos.

Desde la UNC se planteó la continuidad del cursado de manera virtual, por ese motivo, alumnas y alumnos de la FAUD realizaron un relevamiento sobre la situación de los estudiantes de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño en relación con la situación de crisis sanitaria.

Gentileza relevamiento FAUD

¿Qué propusieron los y las estudiantes de la FAUD? Reducción de actividades; no sobre exigir al estudiantanto, teniendo en cuenta el contexto actual; mejorar la comunicación entre docentes y alumnos/as; Generar una sola red de comunicación, no una por cátedra; Instancias individuales o máximo de a dos personas, hasta retornar a la normalidad; Respetar los horarios y días de cursado con al menos un profesor activo; Implementación de calendario digital entre todas las materias; y canales de comunicación entre el curso para poder resolver dudar.

Gentileza relevamiento FAUD

Docentes y alumnos se encuentran ante una situación extraordinaria, que plantea nuevas formas de encuentro. Las reflexiones del profesor Mastrini son claras, no se puede educar de la misma manera, hacer de cuenta que nada sucede, podemos, como hicieron las y los estudiantes de la FAUD, fortalecer lazos con los docentes y personal administrativo, buscar nuevas estrategias, que respondan a la situación actual.

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