Skip to content
Logo El Resaltador

Ecuador definirá su presente y futuro en segunda vuelta

Publicado por:Rodrigo Andrada Savoretti

Las elecciones presidenciales se dieron en un escenario local marcado por la polarización y un contexto regional alterado por el regreso de Trump al poder. Con más del 92% de los votos escrutados, Noboa cosechó un 44,31% y Luisa González un 43,83%.

A dos años de la asunción de Daniel Noboa a la presidencia, millones de ciudadanos acudieron nuevamente a las urnas en Ecuador, y definirán a su próximo presidente en una segunda vuelta.

El escenario local está caracterizado por una policrisis y una polarización a la vista de todos.

La derecha oficialista dio como ganador a Noboa ante la primera difusión de resultados por parte del Consejo Nacional Electoral. Sin embargo, pasada la medianoche, los resultados exhibieron un empate técnico, con un 44,27% para Noboa y un 43, 87% para la candidata correísta y principal opositora, Luisa González.

La participación electoral fue del 83,38 % y superó al 80% de la primera vuelta en las elecciones el 2023. Es la más alta en primera vuelta de las últimas dos décadas, lo que exhibe una clara intención de participación de la ciudadanía ecuatoriana pese al delicado clima de violencia social.

Tras años de una marcada crisis política, de seguridad y social -profundizada durante el gobierno de Noboa-, el correísmo no pudo imponerse en primera vuelta como sí lo hizo en las últimas tres elecciones, pero logró un empate que, según su candidata, representa una victoria.

El caudal de votos de los restantes 14 candidatos eliminados en primera vuelta es el botín a disputar de acá a la segunda vuelta en Ecuador que tendrá lugar el 13 de abril.

Para el correísmo representado por González, será clave atraer el 5% logrado por el candidato del movimiento indígena, Leónidas Iza, más cercano a las ideas de centro izquierda. Tarea que arrastra continuas frustraciones en las últimas elecciones para la fuerza que lidera el expresidente Rafael Correa.

Por derecha va mal

Los últimos tres gobiernos ecuatorianos generaron y profundizaron una crisis que se sostuvo a lo largo del tiempo y empeoró la calidad de vida del pueblo ecuatoriano en todos los ámbitos de lo social.

En los últimos nueve años se sucedieron: Lenin Moreno (2017-2021), Guillermo Lasso (2021-2023) y Daniel Noboa (2023-2025). En este lapso temporal donde gobernó la derecha ecuatoriana el país se convirtió, según Insight Crime, en una “autopista de la cocaína hacia Estados Unidos y Europa”. Pasó de ser de los países “más seguros” a uno de los más peligrosos de América. Según el Observatorio Ecuatoriano del Crimen Organizado, la tasa de homicidios es de 47 por cada 100.000 habitantes en 2023. Es la más alta de Latinoamérica.

Noboa, renovado candidato por el oficialismo y ganador en la última contienda electoral del 2023, definida por balotaje, transita su campaña en un escenario económico complejo con un incremento del desempleo y el empleo precarizado; una fuerte crisis energética donde los cortes de electricidad se hicieron sistemáticos en las principales ciudades y polos industriales; y un cuádruple infanticidio a manos de las fuerzas armadas a las que decidió poner en la seguridad interna.

Imposible no recordar la violación al derecho internacional por parte de su gobierno cuando asaltó la embajada de México para secuestrar al asilado político Jorge Glas, expresidente de Ecuador, en un hecho sin antecedentes cercanos.

El joven empresario, heredero de uno de las fortunas más abultadas del país sudamericano, busca reelegir y fortalecer sus relaciones diplomáticas con el nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Pero tiene un escenario complicado pese a sus poderosas influencias y apoyos externos.

Para el magnate estadounidense, la victoria de Noboa es clave para mantener su influencia en un país con un Estado narco y una democracia a punta de bala, desde donde se puede presionar a Venezuela y a Colombia, con quien los yanquis están en permanente tensión.

Y además, seguir profundizando la violencia social producto del narcotráfico y la crisis económica, que les permite uno de los negocios más rentables: la producción y distribución de cocaína. A su vez, Noboa es permisivo a la hora de aprobar la instalación de bases militares estadounidenses como en la Isla Galápagos, situación de extrema gravedad para latinoamérica.

Por su parte, el correísmo se encuentra nuevamente ante el desafío de obtener y superar su techo para la rezagada victoria popular.

Esta segunda vuelta, lo encuentra gobernando las principales ciudades y provincias de Ecuador, con una derecha ya con bastantes años en el poder y magros resultados sociales, y un hartazgo social que definirá quién gobernará el país hasta el fin de la tercera década del siglo XXI.

Logo El Resaltador

Apoya el periodismo autogestionado

La comunicación la construimos entre todxs.

Suscribite acá