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Córdoba nombra a sus desaparecidos: la Justicia confirmó la identidad de los restos hallados en La Perla

Publicado por:Agustina Bortolon

En vísperas del 50° aniversario del golpe genocida, la Justicia federal de Córdoba confirmó este miércoles 18 de marzo la identidad de 12 personas desaparecidas durante la última dictadura, cuyos restos fueron hallados en Loma del Torito.

Este miércoles 18 de marzo, la Justicia federal de Córdoba dio a conocer la identidad de doce personas desaparecidas (hasta ahora) durante la última dictadura cívico-militar cuyos restos fueron hallados en el predio de Loma del Torito, en las cercanías del ex centro clandestino de detención La Perla.

Historias interrumpidas que regresan al presente.

El anuncio fue encabezado por el juez federal Miguel Hugo Vaca Narvaja y el secretario de Derechos Humanos, Trata y Género, Miguel Ceballos. Una semana antes, las familias de las víctimas habían sido notificadas en privado. Algunas eligieron contar el hallazgo por su cuenta.

Desde distintos puntos del país, madres, hijos, hermanos y compañeras/os de vida llegaron a Córdoba para escuchar en voz alta lo que durante años fue apenas una sospecha y una esperanza sostenida.

Las 12 personas identificadas

Entre las personas identificadas está Carlos Alberto Dambra Villares, nacido en Alta Gracia en 1953. Tenía 23 años cuando fue secuestrado junto a su pareja en la terminal de ómnibus de Córdoba. Había pasado por los centros clandestinos Campo de la Ribera y La Perla. Su madre, Emi Villares de Dambra, referente histórica en la lucha por los derechos humanos, murió en 2017 sin conocer el destino de sus hijos desaparecidos.

También fue identificado José Nicolás Brizuela, secuestrado en 1977 en su casa, frente a su esposa. Su paso por el D2 y La Perla fue reconstruido en los juicios de lesa humanidad que años después condenaron a los responsables.

La lista incluye a Alejandro Jorge Monjeau López, joven militante de la Juventud Universitaria Peronista, secuestrado en barrio Alberdi; y a Sergio Julio Tissera Pizzi, trabajador de la empresa eléctrica SADE, detenido en su casa frente a su familia en abril de 1976.

Aparece también Elsa Mónica O’Kelly Pardo, estudiante de Arquitectura en la UNC, militante de la Juventud Guevarista, secuestrada un año después de la desaparición de su hermano, en el año 1976.

Entre los nombres resuenan historias de militancia, trabajo y compromiso político: Eduardo Jorge Valverde Suárez, abogado defensor de presos políticos; Raúl Oscar Ceballos Cantón, joven obrero de Fiat y estudiante de ingeniería; Oscar Reyes, trabajador y padre de cinco hijos; Ramiro Bustillo, también militante comunista, detenido por orden directa de Luciano Benjamín Menéndez; y Mario Alberto Nívoli, técnico electricista y militante estudiantil.

Uno de los casos refleja, incluso en la identificación, la dimensión del horror. El de las mellizas Carranza. Los estudios genéticos permitieron establecer que un resto dental corresponde a una de ellas, pero no fue posible determinar si se trata de Adriana o Cecilia. Tenían 18 años cuando fueron secuestradas en una pensión de barrio General Paz.

Ciencia, memoria y justicia

Las identificaciones fueron realizadas por un grupo interdisciplinario, integrado, entre otros organismos, por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), cuya tarea ha sido clave para reconstruir la verdad material de los crímenes de la dictadura. En cada hallazgo no solo hay un dato biológico, sino una restitución de identidad que disputa e interrumpe el intento de desaparición total.

Loma del Torito, el lugar donde fueron encontrados los restos, forma parte del circuito represivo vinculado a La Perla, uno de los mayores centros clandestinos del país. Allí, miles de personas fueron secuestradas, torturadas, asesinadas y sus cuerpos enterrados clandestinamente.

Nombrar es reparar

Decir estos nombres hoy no clausura el dolor. Tampoco agota la demanda de justicia. Pero introduce una certeza allí donde durante décadas hubo silencio.

Para las familias, la identificación abre un duelo largamente postergado. En Córdoba, este miércoles, doce nombres dejaron de ser solo ausencia. Y aunque nada alcanza para reparar lo irreparable, hay un gesto tenaz. Nombrarlos, una y otra vez, para que nunca más vuelvan a ser borrados.

Hasta que aparezcan los 30 mil 🌹

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